Los ángeles tienen alas. Eso, según la mayoría de las representaciones. Pero estas imágenes no alcanzan para certificar si, efectivamente, esas armas aladas les sirven para volar. La mayoría de los ángeles aparecen o apoyados o suspendidos. Incluso el llamado “de la guarda” solamente camina, cruza un frágil Puente para proteger a la criatura encomendada. A veces flota sobre la cama, como colgado. Además de alas los ángeles tienen manos. Manos que usan con eficacia, manos que tensan arcos, que lanzan flechas, que destrozan o salvan corazones con mucha certeza. Supongo, en virtud de una estética del firmamento que, ya que usan sus manos, no pueden usar sus alas. Un Angel que gesticula de manera cuádruple sería un monstruo. Y no es un monstruo el lugar que para ellos diseño el seudo Dionisio en su autorizada De la jerarquía celeste. Si Santo Tomás y Dante aceptaron la belleza de los ángeles, creo que debo hacerlo también. Son entonces las de los ángeles alas que se pueden plegar, pero no agitar. Del tipo que apodamos delta. El vuelo de Angel se da solamente si existe una corriente provechosa, un Po amigo. Un amor. Es decir: un Angel vuela si le asiste un “aire con voluntad”, que es lo que llamamos “viento”. En el Retiro de Madrid se encuentra una estatua al Angel Caído. Un sitioejemplar para el peregrinaje que me recuerda, lo repito una vez más, a la estatuta al Soldado Sureño en Old Town Alexandria: un homenaje al vencido. La explicación física de un Angel que cae tiene que ver con la creación de un vacío en un instante en que carece de apoyo. Cuando eso acontece el mediador celestial se derrumba, se desvanece desde los astros. No es culpa de él sino de la falta de viento. El viento ha sido siempre un anima, un impulso, una magia que rescata a los ángeles de las caídas. El viento ayuda a aliviar la tristeza de los ángeles. El viento ha de ser por eso húmedo, triste y digno. Sí, digno también, porque el sufrimiento sincero es elegante. Sin embargo, no es simple la alianza entre los ángeles y el viento. Para que esta relación pueda ser en verdad fértil, el Angel tiene que poner mucho de su parte. El Angel no tiene cuerpo, es cierto, por eso es necesario que tenga voluntad. En una aldea de pescadores que se encuentra en el Oeste de los Everglades, justo donde Cabeza de Vaca tuvo fracasos a la vez que maravillosas visiones, el amigo me contó una historia que había acontecido en su pueblo mucho tiempo atrás. Es más o menos esta. En rigurosa faena marinera las mujeres y hombres del pueblo raspaban caracoles, hilvanaban flores, lasqueaban pescado y dejaban pasar el tiempo. De pronto, vieron un Angel blanquísimo correr sobre el mar. Casi bailaba sobre as olas. !Un Angel corre sobre el mar!, gritaban los pobladores, que habían suspendido la confección de manjares, tejidos y joyas. Era un espectáculo maravilloso. Entonces, desde el oscuro septentrión de enero, se desató un viento que detuvo a la criatura. “La paró en seco”, que es como se dice en algunos puertos del Caribe. “La secó”, me atrevo a decir ahora. Dicen que el soplo fue no más que un latido del cielo, un amago; pero el Angel se asustó tanto que dejó de correr. Estaba erguido sobre el mar. ¿Era como algo?. No se dice. Solo que, por un instante, era un Angel detenido en medio del mar. Entonces ocurrió lo peor. Desde la profundidad de coral, que antes había sido su aliada, se desprendieron dos peces de fuego que se le clavaron en los fundamentos. Un proyectil le cercenó la rodilla derecha inyectándole su veneno y un vapor intenso empezó a cubrirle la belleza.(A partir de dibujos y relieves que aparecieron, los físicos de la Universidad de West Florida han podido determinar que el Momentum del choque fue cercano a lo absoluto, una suerte de quasar por fracción de segundo). Una decena de pescadoeres tiraron una embarcación al mar para rescatar al Angel pero, cuando habían avanzado unas yardas, un segundo pez de fuego atravezó su pierna izquierda, su pierna de nubes, acariciada por el viento y desvalorizada, a veces, por el propio Angel. El animal iba colmado de ácido vengativo y la malaentraña le brotaba hasta por los ojos. Los pescadores se repusieron del horror e insistieron en el rescate. Y empezó el espectáculo tremendo. Las piernas del Angel estallaban, las pieles del altar del viento le bajaban entiras y casi trapos se le hacían los tejidos. Las puntas de las alas tocaron la marea, las plumas se enchumbaron y se pegaron unas con las otras. Cuando en la caída el ácido las alcanzó, los plumones se encaracolaron hacia arriba. Ya no eran plumas sino ligas inertes, inflexibles. En la costa la gente estiraba las manos hacia el lugar del desastre para que el Angel se asiera. Todavía antes de perderse bajo el agua alcanzó a mirar a sus amigos. Triste, pero amablemente, les miró. Ellos le rogaron: “¡Te amaremos siempre Angel corredor! ¡Angel veloz, Angel veloz no te detengas nunca! ¡Vuélvete pez y sálvate Angel detenido!”. Antes del hundimiento les sonrió y ya, como una gárgola extinta, les dejó un enigmático mensaje: “Ni ni, Ni ni, Ni ni…”. Nadie ha podido aún descifrar esas palabras, pero según mi amigo, los viejos de la aldea aseguran que “Ni ni, Ni ni, Ni ni” significa: “Crean en el viento”. Después de cenar, me obsequiaron una tablillita donde estaban grabadas estas oraciones: Sopla viento, sopla mi alma. Límpiame de nuevo Que esta vez me quedaré. Viento, soplo triste, amado mío: Toma algas, caracoles, estas alas mías. EI. Mayo-2004. |
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| “…corría por el mar, y el viento me detuvo.” “El viento siempre mueve, no para.” (De un diálogo en el subway de NY). |