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La verdad.

Cuando se cree en la verdad, y uno se la siembra, y después le germina y le florece (en forma de poema,
música, plato laborioso, teorema, mapa, salmo, bordado...), ya se sabe lo que es la verdad. Porque en el
caso de un valor tan delicadamente abstracto como la verdad creer es, ya, saber. Es decir, el punto de
partida en cuanto a esto es anselmiano: “credo, ut intelligant”.

Cuando el primer paso hacia la verdad es la pregunta sobre la naturaleza de la misma, ya comenzamos a
detenernos. Cuando se dice: “?qué es la verdad?”, uno ha empezado a alejarse de ella. Por la naturaleza
de la verdad se ha preguntado: no se pregunta.

Sobre la verdad no se investiga, no se indaga; como tampoco se hace sobre la naturaleza del hijo, de la
madre, del amor, de la amistad. No se inquiere sobre lo absoluto.

“?Qué es la verdad?” es una pregunta útil en los foros, en las aulas; es la forma cosmética de la iniciación.
El texto auxiliador del hombre enterado. Es también una excusa. Si a Ud. no le interesan las verdades de
su prójimo, pregúntele por la naturaleza de la verdad. Suba el nivel de su inteligencia, y baje el de su
amabilidad.

Emilio Ichikawa.
Julio-2005.