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Surrealismo=Realismo íntimo.
(Incluye un breve descubriemto estético).


                       Para MP  y PF.


Revelación: en verdad se trata de una interpretación no muy audaz: la formalidad rocambolesca
del surrealismo, su fama exagerada, siempre ha creado sospechas entre la gente, por lo que “el
movimiento” está sujeto a una recurrente suspicacia revisionista. Revisar el surrealismo es un
tópico.

Pero lo más sospechoso y fascinante de todo es la enorme cantidad de discípulos que el
surrealismo sigue dejando; es como si fuera una edad, un estado biográfico, un test a la especie.
Empecemos: el surrealismo es una inclinación gravitatoria que asiste en los primeros pasos de
cualquier oficio.

Respecto a la fama desbordada y no siempre merecida de los surrealistas, Buñuel nos da un
importante elemento en su confesión titulada Mi último suspiro: hay un ingrediente que no es la
política, ni el talento, ni el dinero para explicar la fama alcanzada por los surrealistas: eran gentes
hermosas. Hermosas y, en lo que respecta a los hombres que lo integraron, leales, casi
monovaginales. No es broma. Tampoco un alegato a su fravor; aunque, hay que reconocerlo (y
para ello hago una paráfrasis a María Félix): la fidelidad da calma.

Ojo que no confundo sino que evado las fútiles diferencias que los amores cansados han tratado
de establecer entre fidelidad y laltad. ?Es lo mismo? Pues claro imbéciles…

Siempre me ha llamado mucho la atención la incongruencia que hay entre la centrada  devoción
amorosa de estas gentes (pensemos en Dalí, por ejemplo) y la aureola de libertinaje y
heterodoxia afectiva que transmite su leyenda. En algunos casos, y con todo el quedar en un
anonimato, las mujeres de estos amantes adictos fueron más “vencedoras” que ellos.

La tesis que aquí presentaré es sencilla y puede formularse así: el Surrealismo no es más que un
Realismo pero expresado en clave mínima, íntima. Es decir, es un camino creativo donde el
público es puntual desde la perspectiva geométrica: una sola persona: en la mayoría de los casos
la amada, a veces, una amistad o un familiar con el cual se ha visitado el epicentro de lo privado
(que es, técnicamente hablando, lo íntimo).

Cuando el creador se expresa mirando dentro de sí, y en ese adentro habita, digamos que reina
un gran amor o una inmensa amistad, las claves quedan como confiscadas y la interpretación en
suspenso. De ahí que los mensajes más elementales, que deberían pertenecer a la iconografía o
al epistolario íntimo emerjan, al ser publicados por su calidad formal e inspirativa, al pujilato de
versiones que está dispuesto para el público.

Lo que es para los amantes intercambio diáfano, complicidad transparente, se metamorfosea
entonces en un capítulo de criptografía estética. Así, muchos de los “mensajes” artísticos del
surrealismo (y esto es aplicable a la vanguardia en general) no serían más que simples y
cotidianas charlas de amor. Charlas “intrascendentes” y hermosas que se dan entre gente
enamorada y que alcanzan la posteridad por la pericia formal que de manera aleatoria se da
entre amantes que dibujan, escriben libros, cocinan extraordinariamente, hacen cine y television o
caminan con gracia.

Debo confesar también que el surrelismo tuvo formas de autocomprenderse que cuestionan esta
hipótesis; por ejemplo, esa que dice que no fue en verdad un movimiento artítico sino “moral”, o la
que le entiende en términos de “revolución”, o aquella que le hace operar como un partido político
llegando a concebir hasta manifiestos programáticos  de sus intenciones.

Todas estas autovisiones son de carácter centrífugo, “sociologista”, mientras lo que hasta aquí he
afirmado tiene vocación centrípeta, digamos que “intimista”. Da igual, metodológicamente
hablando, es muy difícil acceder a una crítica veraz de un evento si se pertenece al sistema de lo
criticado. ?No se han percatado que el espectador ve la jugada con mucha mejor claridad que el
ajedrecista que mira cabizbajo hacia el tablero?.

Praxis: Ahora viene la parte práctica de esta cuestión, voy a mostrar dos breves composiciones
que serán leídas en dos niveles de proximidad distinta: por las dos cómplices con las que
comparto el secreto temático, a las que he llamado MP y PF (como si fueran estados de la unión:
Mariolina del Porte y Poensilfania); después, por personas ajenas a la experiencia captada en las
mismas.

El resultado a esperar: mientras las lectoras cómplices harán una revisión familiar, en clave
realista, las otras naufragarán en interpretaciones complicadas, teratológicas, digamos que
surrealistas.

Conclusión: si este recurso funciona, creo entonces que podría apostarse por esta cláusula
teórica avanzada en el título de este texto:

Definición: el Surrealismo no es más que un tipo de Realismo, expresado en un código  íntimo.



Para MP:

Los dos gallos y el suceso.

Quien tiene cenizas en el techo
Y reclama la subversión mundial
Navega al otro lado del Canelo
El Canelo de rejas breves
No tiene el reconocimiento del preso
La cárcel es un honor
El Cenizo piensa que la isla
Piensa que la isla
La isla
Isla
Irse a la Isla
El Canelo no vino
Pero estoy seguro que sueña con una gardenia
Y un sopapo
En los jardines apócrifos de Downing Street
Cenizo bueno
Bueno y engolado cenizo
Queríamos revolución
Queríamos justicia
Y vino la cagazón


Para PF.

La playa y el santo.

Sendas iglesias en la isla
Una: la del cobre
La virgen guarda el rosario de la niña
Metal precioso Metal de país largo
Dos: la de San Lázaro de heridas piernas
En Miami Beach la Né caminaba
Sobre una estera de fuego
Quedaron rotas las pieles por la terapia equivocada
Caminar caminar
Sin embargo
Un taxi y unos spaguettis en Lincoln Road
La descansaron
Né insólita
En la noche bailaba en Mago`s Café
Y la naranja se crecía sobre el mar
El juego de ping-pong termina
Y él le mira el cuerpo subacuático
Días después crecerá una planta
Uno dirá que es hembra
El otro que varón

EI.
Junio-2004.