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Adivinanzas.

1-Veitinueve rosas frías viajan hacia la noche. La noche: opaca a veces cuando el tubo de vidrio se eleva sobre
un número que de setenta y cuatro hace mitad. Brillante, esa misma noche, cuando la horizontalidad hastía o
el deber reclama.

Sobre un mar azul. Está lo anochecido.

2-Nació en la calle y hoy  saluda, sin cabeza, el raro duende que se esconde debajo de la fuente del frío.

3-Dos medias lunas de hierro, huecas y negras, sostienen lo que sostiene lo que me sostiene.

4-Con muy mala suerte, muertas de cabeza, cargan los muros de la casa.

5-Más numerosos que hongos después de lluvia, con olor a sexo y sabor a amor, se disgregan sin orden esos
balsamitos contenidos en tela.

6-El vértigo de las navecitas plásticas nos junta y mata el aburrimiento.

7-Viene a completar el malestar, pero hace simpático la marcha hacia el orificio donde escapan materiales. Los
líquidos que han vencido la pena, y los apenados bultitos con su cuestionable olor.

8-Aplazado. Y ahora lento. Casi abandonado.

9-Crece bajo el manantial que hace segregar a porcelanas grasa. Se olvida a veces. Otras, una cuando dos
veces deberían ser, se le despide en la estación del frente.

10-Es perenne. Vital cuando se enfría, cuando hierve, también vital. Es manto, abrigo, protección.

11-Hirsutas y presumiblemente discretas, son por su dueña abandonadas. Pero huelen, pero gustan, y van a
cada parte del cuerpo no tan acompañadas.

12-Trae un mensaje sonoro. Y obliga a preparar el líquido que a veces ella llama bálsamo.