7 Preguntas a Rafael Tarragó
1-Trabajas en una biblioteca, pero escribes y haces investigación histórica, ¿en cuál de los tres
campos te gustaría definirte?.¿Acaso escribes también ficción, o poesía?.
Cuando me preguntan que hago contesto que soy bibliotecario, pero la verdad es que mi autoidentificación es
como historiador. Sin embargo me doy cuenta de que artículos de comentario como los que me han publicado en
Disidente y El Nuevo Herald tienen
más impacto que los artículos con notas documentales publicados por revistas académicas. Hace tiempo escribí
una serie de cuentos basados en memorias de mi niñez que destruí cuando me di cuenta de que no podía
escribir cosas que no habían pasado para hacerlos buena literatura. Esa incapacidad de mentir creo que me
hace un historiador confiable. En el otoño se me ocurren poemas. Tengo más de cincuenta que empecé a
recopilar bajo el titulo "De las hojas." Son casi todos mas cursi que martianos o darianos, aunque hay entre ellos
algunos sonetos y dos o tres décimas que valen la
pena. Pero no me considero poeta, sino rimador.
2- Gracián definió a los historiadores como “ministros de la fama”, ¿crees que es exacto el
veredicto?.¿No crees que hoy esa definición se ajustaría más a los periodistas?.
Los historiadores somos ministros de la fama a largo plazo. Los periodistas son ministros de la fama de hoy; más
bien agentes de la notoriedad. Ahí tienes el caso de Martí. No era muy conocido en Cuba cuando vivía, pero
después de su muerte escribieron sobre el ensayos "históricos" Varona y Sanguily que fueron tomados como
"documentos" por los historiadores y fue incluido en el primer manual de historia de Cuba, y ahí estamos
embarcaos con él los cubanos hasta el Día del Juicio.
3- Eres muy celoso de la “verdad histórica”, hasta el punto de que te molestan los mitos
inventados aún cuando estos puedan tener un sentido político.
¿Qué mitos históricos de la cubanidad te parecen los más sobresalientes?.
Hay en la historia de Cuba tres mitos fatales: 1) el de la omnisciencia y omnipotencia de José Martí;2) el de la
superioridad de los angloamericanos;3) y el de la omnisciencia y omnipotencia de Fidel Castro. El mito de Martí
hace que no salgamos del tipo de solución a problemas políticos que abogaba (violencia en vez de compromiso--
por definición perder algo y ganar algo) y la visión irrealizable de Cuba (rectora de América Latina—recuerda
aquello de que Cuba era el fiel en el cual el destino de "Nuestra" América se balanceaba) que legó. El mito de la
superioridad angloamericana hizo que se les creyera sus promesas en 1898 y que no se buscaran medios de
salirnos de su tutela porque no nos creíamos capaces de ello debido a nuestra tara hispano- africana (esta
última deviniendo una excusa para la negativa a responsabilizarnos por nuestras acciones--éramos algo así como
el alcohólico que culpa a su mujer por su proclividad sin
hacer nada para reformarse). Le damos mucha importancia a Fidel Castro al considerarle la causa de nuestros
males y no considerar los elementos discordes en la sociedad, la economía y la política cubanas en 1959 que le
permitieron monopolizar el poder; ni la envidia y la "chismografía" que le dieron voluntarios eficientes a la hora de
espiar y reprimir en Cuba hasta ahora; ni el resentimiento y al menos habla de venganza que hace que hoy en
día muchos en Cuba teman el cambio porque temen que este traiga sobre ellos las promesas de venganza que
oyen en Radio Mambi y La Cubanísima.
4- Me consta que eres un gran estudioso de la obra y vida de José Martí. ¿Has llegado a concebir
una relación con esa figura más allá del interés específicamente histórico?.
La verdad es que estudio a Martí por la influencia que ha tenido en Cuba desde 1895, pero no me atrae su
personalidad como por ejemplo la de Maceo entre los revolucionarios o la de Montoro entre los evolucionistas.
Quizás porque lo considero el prototipo del hombre pagado de sí y voluntarioso con una idea fija sobre su
importancia y misión en el mundo, dispuesto a realizarlas a cualquier costo. Algo así como un Nietzsche criollo.
5- En tu trabajo como bibliotecario y en tus revisiones de archivos seguramente has acumulado
una gran experiencia. ¿Quieres compartir algún secreto, alguna regla no dicha de la profesión
que le pueda servir a la gente estudiosa?.
Aunque tengo experiencia como bibliotecario e investigador no creo haber observado ninguna regla o
metodología que no haya sido considerada por otros bibliotecarios o historiadores.
6- Me gustaría que definieras en pocas palabras, quizá en una sola, lo que estas figuras de la
historia cubana te sugieren:
-Ignacio Agramonte.
-Carlos Manuel de Céspedes.
-José de la Luz y Caballero.
-Eliseo Giberga.
-Orestes Ferrara.
Ignacio Agramonte fue un hombre dispuesto a luchar por libertades civiles y por la libertad económica cuando no
las había ni había esperanza de que las hubiera en Cuba por la vía evolutiva. Carlos Manuel de Céspedes
reaccionó contra lo que vio como la burla de los representantes de su patria y su continua explotación por el
gobierno de la que se había convertido en una Madrastra Patria. José de la Luz y Caballero fue un hombre
prudente consciente de las limitaciones de las opciones de la nación cubana en su tiempo, que vio en la
educación de las elites un medio de prepararlas para que pudieran devenir clases dirigentes además de clases
pudientes. Giberga fue un patriota pragmático que quería una republica de Cuba, pero estaba dispuesto a
esperar por esta antes que precipitar conflictos que pudieran traer o la intervención de los Estados Unidos en
Cuba o la Rebelión de las Masas. Orestes Ferrara fue un romántico maquiavélico que fue a Cuba a "luchar por
la libertad" y una vez enganchado con los ganadores uso sus conexiones para hacer un capital (pudo haber
sido la inspiración para un personaje de la novela _Generales y Doctores_, de Loveira).
7- ¿Cómo es tu relación con el llamado “cubaneo”? ¿Disfrutas Miami?.
Emilio, en Miami nos hemos convertido en una caricatura. Algo así como Ricky Ricardos. Todo lo hacemos
exagerado. Pero puede ser que mi reacción se deba a que la Cuba que recuerdo es la Cuba de provincia y que lo
que hay en Miami es habaneo. La verdad es que allí no disfruto el cubaneo, aunque si reunirme con familiares y
compatriotas, gozar de comidas cubanas cocinadas por cubanos y hablar sobre Cuba con personas que la
sienten como yo.