En los mares del sur. Entrevista a Manuel Vázquez Montalbán (1)

I-Erotismo y violencia.

En cierta época en que se identificaba a ETA con una fuerza nacionalista de resistencia antifranquista cundió
un cierto desasociego entre la población femenina española de izquierdas, deseosa de experimentar con un
terrorista profundidades sexuales que al parecer no podían suministrarles partenaires no terroristas. Se trataba
de una transferencia de fascinación por la lucha armada.

Suelo utilizar en mis novelas historias complementarias, a manera de disgresiones que yo creo ayudan a crecer
la trama intriga de mis novelas.

II-El Sur.


El sur era una categoría sensorial mitificada por anglosajones y nórdicos como propuesta del paraíso alternativo
a la frialdad y oscuridad del norte. En mi novela lo utilizo como un ámbito ambiguo, el mítico pero también el
técnico: norte-sur como puntos cardinales de un desarrollo divergente. El sur es la esperanza del paraíso
terrestre. España trata de imitar la modernidad del norte, afortunadamente corregida por el clima y por un
sustrato cultural todavía algo primitivo.

III-El barrio.

El barrio era un microcosmos que vinculaba a sus habitantes con el ámbito de sus pueblos de origen y sobre
todo cumplió este papel durante la adaptación de los inmigrantes campesinos. Luego la ciudad parking y
autódromo casi destruyó el carácter patriótico de los barrios.

IV-Personaje y autor.

En efecto, Carvalho y yo hemos militado en el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña). También
compartimos el antistalinismo y también los dos hemos pasado por la policía política del franquismo, por sus
tribunales militares y por la cárcel. El ha evolucionado hacia el anarquismo. Yo sigo siendo socialista científico
lunes, miércoles y viernes y socialista utópico los martes, jueves y sábados. Los domingos, como Dios, descanso.
En cuanto al vínculo gastronómico, los dos cocinamos. Yo cada día. El cuando está crispado.

V-La transición española y Cuba
.

Fue un proceso modélico en cuanto a la comodidad civil que cuarenta años después de una guerra enterraba
sin demasiados conflictos, definitivamente a los injustamente perdedores y creaba una curiosa síntesis de
vencedores y vencidos empanados por la Constitución. Cada transición fue y será diferente. En Cuba dependerá
de la supervivencia o no de una izquierda democrática real que impida se repita la brutalidad del proceso
soviético.

VI-El fútbol.


Hasta la decisión de libertad de mercado en la contratación de jugadores y el papel determinate de los medios
de comunicación y de la industria deportiva, el público era el amo y señor del alma de los clubes. Por eso el
Barcelona conservó desde los años veinte hasta entonces el carácter de ejército simbólico desarmado de
Cataluña frente al imaginario del estado, del poder central, reprsentado por el Real Madrid y muy acentuado
bajo el franquismo. Hoy el fútbol se ha integrado en la cultura de mercado y deja muy poco espacio para las
transferencias psicopolíticas.

En cambio todavía puede ser la religión de diseño más importante de Europa y América Latina si alguien se
empeña en ello y se encuentra cuanto antes a un sustituto del último Dios electo: Ronaldo. Está demasiado
lesionado y nadie cree en los dioses lesionados.


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(1)-Esta entrevista (abril 2002) fue posible gracias a la gentileza de la editora Carina Pons y al amigo y escritor cubano Iván
de la Nuez.

 

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