Glexis Novoa: el pesimismo creativo.
Glexis Novoa (Holguín, Cuba, 1964) tiene su estudio en el barrio “Miami Blend”. Entre haitianos, afroamericanos,
cubanos y gentes de cualquier sitio, consolida una obra de fuerte identidad artística. Hizo estudios en la Escuela
Nacional de Diseño (1979-1980) y en la Escuela Nacional de Arte (1980-1984), en La Habana, y posteriormente
en la Skowhegan School of Painting and Sculture, en Maine, USA. Trabaja la pintura, la escultura y el
performance, y su obra cuenta con un amplio reconocimiento internacional. Una de las figuras más discutidas
del arte cubano de las últimas décadas, sigue siendo hoy un autor innovador y lleno de cuestionamientos, aún
cuando su arte es reconocido por instituciones y academias. Para este año 2005 prepara una exhibición para el
Lowe Arte Museum de la Universidad de Miami y un interesante trabajo de ambientación para la ciudad de
Miami. Glexis Novoa trabaja regularmente con la prestigiosa Bernice Steinbaum Gallery.
1-Emilio Ichikawa: Hay dos hipótesis acerca de la forma en que los artistas plásticos cubanos,
casi al unísono, lograron conseguir becas para salir hacia México, Estados Unidos, España y otros
países a fines de los 80s y principios de los 90s; unos creen que fue un movimiento natural de
reconocimiento y promoción, y otros, que fue una suerte de descompresión inducida y hasta
dirigida por el poder político. ¿Qué crees tú?.
Glexis Novoa: ¿La salida de los artistas de los 80s en Cuba? Aquello fue programado, como las balsas del `94.
Una válvula de escape, fue una época en que la oficialidad de la cultura empezaba a experimentar las “nuevas
estrategias” que más tarde cambiarían el escenario artístico.
Luego necesitaron “cerrar”, pues “se iban a quedar sin artistas”, como dijo un dirigente mientras explicaba la
negación del permiso para viajar fuera de Cuba para mi hija de 3 años de edad, cuando intenté que se reuniera
con su madre y conmigo en México. Más tarde todo se resolvió a través de contactos y gestiones personales del
más alto nivel oficial.
La gente se iba marchando. Y los que se quedaban, seguían bajando los cuadros de las exposiciones
progresivamente. Hoy bajaban uno... mañana otro... pasado tapaban otro, etc...
Con el tiempo, algunos se “portaron bien”, luego del castigo. Pero no los juzgo, es su derecho a sobrevivir, quizás
no han tenido otra opción. Ellos siguen con las mismas contradicciones y continúan inconformes, nosotros
también.
Hace un par de años estuve en La Habana continuando una investigación y haciendo unas entrevistas para el
show que trata sobre el arte efímero en Cuba durante la década de los 80s. Fui al Instituto Superior de Arte (ISA)
a filmar al grupo Enema. Filmé y entrevisté a esa gente, ellos me correspondieron, se crea un buen ambiente, de
respeto profesional. Rápidamente, se corre “la bola” y se entera uno de los dirigentes. Al rato llega un personaje
con apariencia de “cuadro político” y me lo presentan como el director de la escuela, quien se mostró amable e
incluso me invitó a dar una charla informal para los alumnos de pintura y así mostrarles mi obra reciente. Acepté.
Al próximo día, cuando me disponía a salir de mi casa hacia el ISA, recibí una llamada, era el director para
anunciarme que un chofer en una motocicleta de tres ruedas me recogería en mi casa, además para
refrescarme las pautas de la censura: “...vamos a ir al grano; no puedes hablar de Fidel ni de Raúl, de la
Revolución y esas cosas...”, me estaba repasando lo que obviamente ya había olvidado, se lo sospechaba. A lo
que respondí: “...lo siento, pero ya no estoy acostumbrado a hablar con restricciones...” Entre halagos referentes
a mi papel como artista dentro de la generación de los 80s, lamento mucho mi actitud y dio por cancelado el
evento sin titubear.
Luego comentamos entre mis colegas, profesores del ISA, quienes pidieron disculpas a sus alumnos por mi
ausencia, asombrados de lo sucedido me aseguraban que “esas cosas ya no pasaban, que era increíble.” Quizás
a ellos les daba vergüenza lo sucedido. Será que nadie daba motivos para que sucedan o que la situación no
había cambiado mucho desde los finales de los 80s? O fui yo demasiado radical, ¿qué tú crees?.
2-EI: Sé que, además de artista, eres un riguroso investigador. ¿Qué proyectos realizas en este
campo?.
GN: Estoy ahora entre 1979 y 1990. Recopilando todos los documentos que quedan del "performance" cubano,
desde el momento en que Leandro Soto hace el primer gesto artístico, estricta y concientemente enfocado en la
idea del "performance".
Hay antecedentes, como Feijoó y Guayacón, pero, el primero que produce una obra efímera, consecuente,
documentada y fundamentada con ideas precisas de ese medio fue Leandro Soto, al menos juzgándolo por la
información que existe.
Cierro en los 90s porque tengo una frontera clara con la exposición "El objeto esculturado" (1) y el performance
colectivo "El juego de pelota" (2), dos eventos artísticos paradigmáticos de la década, “...después del Juego de
Pelota, empezó el cinismo...” (3) Ese acto marcó un antes y un después en la plástica cubana.
"El juego de pelota" fue una idea original de Alejandro López, que anda por New York; después se incorporó
Abdel Hernández, de quien no sé mucho por ahora. Así, gran parte de los artistas y críticos de arte de la época
se unieron, para expresar con un evento, con una acción artística, muchas de sus ideas con respecto a la
sociedad de la época, más en específico de la censura institucional.
3-EI: ¿De veradad crees que el arte es independiente de la política? ¿Qué idea tienes al respecto
a partir de tu propia experiencia?.
GN: Respeto el arte que se produce en Cuba, lo que no significa que simpatice con la actitud personal de muchos
de sus autores, son dos cosas diferentes. Muchos creadores producen una obra muy conectada con el contexto
social, creo que estos no pueden darse el lujo de tomar distancia con la política. Los intelectuales no tienen
opción y aún más cuando confirman tratar un tema “social” con su obra.
El término “ochentoso” (4), fue creado por una nueva generación que se ha dedicado a temas menos
comprometidos, que navegan en una estética de moda, complaciente, con todos los ingredientes “exóticos” que
debe tener una obra producida en la isla. A ellos se les da un conflicto que, como dice un amigo, en términos de
la psicología que se enseñaba en la Universidad de La Habana en los años 70s se puede llamar de
“aproximación-evitación”, pues en el fondo muchos producen una obra derivativa, o reactiva, y admiran la obra
producida durante la década en cuestión.
Una nueva opción creada por artistas que deben sobrevivir con las mismas estrategias de la vida personal, doble
moral y auto represión muy sutil y sofisticada. Hasta autorrepresión de sanas admiraciones. Hay que vivirlo para
comprenderlo.
A finales de los 80s los funcionarios del más alto nivel oficial, dictaron rígidos parámetros que siguen vigentes, con
la diferencia de que ahora son los propios artistas los que los dominan y manejan con ingenio para “no salirse de
la raya”. No los culpo, reconozco que fui uno de los primeros en jugar y burlarme del aparato censor oficial, con
la diferencia de que no fui tan dócil ni tuve tanta paciencia como algunos de mis colegas.
Vivimos un período privilegiado, existía un microclima muy especial. Después de la ruptura de Volumen Uno (5)
surgió un interés internacional inesperado que empujó a todo el movimiento; la oficialidad trataba de
reestructurarse a la par de las nuevas ideas, algo que provocó una “confusión” que nos hizo producir obras
“problemáticas”, pensando que existía una libertad de creación. Una dosis de romanticismo nos hacía creer, una
vez más, que “sí se podía”; aunque la verdad que no sé por qué.
Pensábamos que no volverían a “pasar la cuchilla”. Un elemento importante, crucial: no existía el dinero, el dólar
era prohibido y se sobrevivía con la libreta (6).
4-EI: Los pintores son bastante reacios a la hora de hacer explícitas sus admiraciones, ¿puedes
significar algunos de los colegas que han inspirado tu trabajo?.
GN: Mi obra ha ido cambiando tanto... mis gustos también.
Me ha gustado Lam y me sigue gustando.
Mendive me gustaba antes y ahora también. Ahora estoy más maduro para apreciar a Mendive, para sentirme
más cerca de la obra que hace.
También me gustan Félix González Torres; Ana Mendieta me gusta muchísimo. Y me gusta Carlitos Cárdenas. Me
gusta mucho también Piña, el fotógrafo, Garaicoa, Lázaro Saavedra. Lázaro me ha gustado mucho siempre, ¡Ah!,
me acuerdo que un día le quitaron una obra y en medio de la inauguración, le entró a piñazos al de la
seguridad, ¡eso estuvo genial! ¡Que espontáneo, que auténtico! ¡Genial!
5-EI: En un texto que escribí sobre Carlos Cárdenas, donde recogía opiniones de algunos artistas
acerca de su obra, hubo dos ausencias fundamentales: la de Leandro Soto y la tuya; ¿puedes
decirme algo ahora acerca de él?.
GN: Carlitos Cárdenas y yo nos conocíamos mucho, fuimos muy buenos amigos. En una época casi producíamos
uno para el otro, para nuestros gustos, por nuestros gustos, me acuerdo que lo llamaba “Mi amigo público”,
público refiriéndome al espectador.
6-EI: ¿Puedes mencionar otras preferencias artísticas?. Es solo para redondear.
GN: Me gusta Picasso; digan lo que digan. Duchamp, Magritte, Joseph Beyus. Pero mis preferidos son los
flamencos, medievales y renacentistas: Boticelli, Bosco, Canaletto, Da Vinci, etc... También disfruto de Turner, el
fotógrafo francés Edouard Baldus, etc... soy muy ecléctico en ese sentido, nada “cool”.
7-EI: ¿Crees que la identidad nacional determine la identidad artística?. ¿cómo llevas ese asunto?.
GN: Se me quedó en el tintero una exposición titulada “¿Qué es lo cubano?", por el `88, con el grupo "Puré",
Carlitos Cárdenas... Desde esa época el tema ya me aburría.
Yo analizo el caso de los chicanos, por ejemplo, que hacen un arte que no es mexicano, ni latinoamericano; es
arte americano. Quizás la intención de esos artistas es hacer arte mexicano, o "mexicanoide", pero hacen arte
americano; les sale arte americano. ¿Qué hacer con este fenómeno, cómo lo explicas?
8-EI: Eres cubano y eso es un rollo muy fuerte, ¿te deja eso tener alguna idea general acerca del
mundo?.
GN: Tengo ideas muy pesimistas respecto al mundo, al planeta, la especie, esto ha influenciado mi obra más
reciente. Creo que el “proyecto”, la idea original de los Estados Unidos de América, es el que más se ha
adelantado con respecto al tiempo, a una idea más contemporánea del futuro. Este país, en muchos sentidos, es
el modelo de lo que puede ser el mundo en un futuro no muy lejano. En lo que se puede convertir el planeta. Es
el árbol que ha crecido de aquella semilla traída del oeste, de Europa, originalmente de Roma. Ahora regresa, se
reproduce y la serpiente se muerde la cola. El “desarrollo”, la modernidad y la supuesta civilización occidental
han devenido en catástrofe dentro del paisaje de los acontecimientos vividos.
9-EI: ¿Tu arte es cubano?.
GN: ¿Mi arte cubano?.
Preferiría que no. Preferiría que fuera “arte” y ya.
Yo acudo a los llamados como cubano, latinoamericano, floridano, miamense, etc... por táctica. Como un
mecanismo perteneciente a “mi peformance" de cinismo y descaro. Pero eso al final no es importante. No creo
que trascienda más el creador por su origen, que por su obra en sí misma.
10-EI: ¿Te da consistencia identitaria el ser cubano?.
GN: No es consistente eso de "lo cubano". ¿Qué sentido tiene hacer la exposición de arte cubano número 200.. ¿y
arte de la gente que nació en Cuba o del que no nació?; pero bueno, al final uno se adjudica la nacionalidad
por conveniencia... ¡Pero quizás tampoco!; por ejemplo, el arte de Félix González no es arte cubano. Es buen arte
y ya.
11-EI: Tu obra es seria, a veces hasta solemne cuando uno la percibe ahí, encima de mármoles.
Pero tu conversación es feliz, aderezada con momentos de humor y anécdotas insólitas, ¿crees
que tu pesimismo acepta lo humorístico como ingrediente?.
Antes tenía más sentido del humor, he perdido el sentido del humor, como me dijo mi colega Aldito Menéndez
después de nuestra primera conversación al llegar al exilio. Me interesa mucho más el cinismo. Mi obra es hoy
menos humorística porque es pesimista. A veces me sale un poco de humor. Mis nuevas obras representan
solemnes monumentos, estatuas, iglesias, etc... que ya no cumplen las mismas funciones originales. Son reservas
de combustible, centrales de comunicación, generadores de energía, etc... me da gusto conectarle una tubería
por el culo a Sadam, poner a un grupo de desamparados a vivir en la cabeza de la estatua de la libertad o
rellenar con cables a la catedral de Colonia, eso es humor, no sé de qué color. ¿Gris? Pero es del poco que me
queda.
12-EI: He visto planos en tu estudio, planos de ciudades y proyectos urbanísticos, ¿cómo
introduces la arquitectura en tu trabajo?.
GN: Mi obra es el producto de la síntesis y la convergencia de ideas: políticas, ideológicas, religiosas, militares,
sociales... las “expresiones arquitectónicas” de todo esto están en mi obra, convertidas en signos, símbolos de
poder.
Me interesa el parecido entre el Crysler Building de New York y el Edificio Bacardí de La Habana. La intensión es
la misma. Cuando te acercas y entras en una de esas estructuras, sientes el poder, sientes la influencia que la
arquitectura ejerce a través de un preciso discurso sensorial. No es por casualidad que el objetivo principal de
Osama Bin Laden fueron las Torres Gemelas: Merry Lynch, American Express, todo eso... él quiso “destruir los
símbolos del Poder” (6), su principal intención fue atacar un símbolo de poder, no a los ciudadanos. Eso explica
mucho al respecto.
13-EI: Las ideas religiosas... ¿cómo percibes, por ejemplo, el tema de Dios y la muerte?.
GN: Tengo una mezcla genética bastante variada y arraigada en mi, me han llamado mulato, javao, negro,
blanco, chino, ¡de todo!. De esa mezcla he heredado muchas cosas, vivencias, pero sobre todo una noción muy
íntima, familiar, de lo que es la fe y la religión que practicamos en Cuba. Respeto todas las religiones como
cultura, aprendo todo lo que puedo sin ser fanático ni dependiente de un dogma.
Pienso vivir 120 años, con los michroships o conectado a una computadora, la cosa es ponerse viejo, la otra
opción prefiero dejarla para el final. He crecido rodeado de ancianos, centenarios, a los que he aprendido a
respetar y sobre todo, aprender de ellos.
14-EI: Se habla bastante de la llamada “autoinvención” del artista, el personaje como una
prolongación de la propia obra, ¿te has inventado tú un personaje?.
GN: En el barrio a mí me decían "vida extraña”, “el burgués".
He crecido entre artistas, los he conocido como personas y no me impresionan ni me interesan las apariencias.
No pierdo el tiempo en crearme una imagen como artista. Después que supe que Onelio Jorge Cardoso era un
guajiro, un tipo sencillo... También está el extremo, he visto llegar a mi casa en La Habana a un célebre escritor
vestido con un conjunto bien atrevido, con pamela y zapatos de tacón y pasar la tarde hablando de literatura
con mi madre...Cosas como esas me enseñaron a ver los “personajes” por dentro, en su autenticidad, como si
fueran transparentes.
15-EI: Acerca de los libros y el estudio, ¿eres de los que dicen “yo solo mancho telas” o tienes
todavía alguna pretensión teórica?.
GN: He leído poco, pero buena literatura. Ahora estoy tratando de organizar mi vida, mi tiempo, para leer más
cosas que me interesan.
Yo estoy abierto a todo, luego elijo y me quedo con lo que más me interesa. He recibido mucha información
fragmentada. Con la velocidad de la vida de hoy no debemos cerrarnos a los nuevos recursos informáticos, hoy
nos movemos de un continente a otro mientras hablamos por teléfono, vemos una película, navegamos por el
internet o leemos un libro.
Me interesan las ideas de Paul Virilio sobre la velocidad, la ciudad, el paisaje. Creo que hoy en día la información
es un fenómeno naturalmente fragmentado por la velocidad de los eventos.
16-EI: Hace poco ví unos arlequines casi escondidos en unos trabajos de Portocarrero; persigo al
Arlequín naranja de Picasso en el Metropolitan y al rojo y negro de Cezanne en la National
Gallery. Es uno mis temas favoritos, ¿trabajas también el arlequín en tu simbología?.
GN: No le he dedicado tiempo a ese concepto. Quizás el bufón he sido un poco yo.
Es verdad esa doble función del bufón: decir verdad y hacer reir. Hacer reir con la mentira, la fantasía, es fácil. Y
no es tan difícil hacer llorar con la verdad. El reto es hacer reír con la verdad.
En 1988 Robert Rauschenberg estuvo en Cuba. Mientras daba una conferencia en el Museo Nacional de Bellas
Artes, Aldito Menéndez se le sentó delante, disfrazado de indio, era un performance (7). ¿Una “bufonada”?. Al
pasar los años Aldito se preguntaba si el visitante había entendido o si pensó que era un indio autentico...
Consuelo Castañeda hablaba de "un gestico" cuando se refería a una de sus obras efímeras donde se disfrazó
de vagina e interrumpió una conferencia arrojando pequeños chorros de un dudoso líquido a los allí presentes
(8). Recuerdo que Cuenca estuvo tres horas fuera del Castillo de la Real Fuerza brincando como un bufón. Tenía
un traje como de arlequín, pero los cuadros imitaban los ladrillos del castillo, de la estructura, lo que
representaba y creo que hizo reír a los espectadores con la verdad, la verdad desde El Castillo y la verdad dentro
del Castillo.
El pesimismo de Glexis Novoa es ambiguo porque se trata de un pesimismo creador. Su lema, que toma de
Guillermo Fadanelli, es igual de incierto en el mensaje; se puede interpretar a la buena y a la mala. Dice: "No
existe actitud de más flagrante estupidez que el optimismo. Por más mal que te vaya, siempre te puede ir peor.”
Es una estrofa que guarda en su puerta. Su puerta de entrar o de salir, según como quieran andársele.
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(1) LA ESPERANZA ES LA UNICA QUE SE ESTA PERDIENDO, Ángel Delgado (El Objeto Esculturado, exhibición
colectiva), Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Habana Vieja.
El artista, Ángel Delgado fue sentenciado a 6 meses de cárcel por el delito de “escándalo publico”,
supuestamente cometido con su performance durante la inauguración de El Objeto Esculturado.
(2) TODOS ESTRELLAS (La Plástica Joven se dedica al Baseball. Por la recreación, la cultura física y el deporte!)
Music: Zeus & Takson (grupo de rock)
Equipo Azul:
Nilo Castillo, Aldito Menéndez, Antonio Eligio (Tonel), Eduardo Ponjuan, Luis Gómez, Abdel Hernández, Hubert
Moreno (autor), Ermy Taño, Carlos Rodríguez Cárdenas, Eric Gómez, Víctor Manuel, Alejandro Aguilera, Tomas
Esson, Nicolás Lara, Pedro Álvarez, Alejandro López, Rovaldo Rodríguez, Rubén Mendoza y Ángel Alonso.
Equipo Rojo:
Rafael López, Glexis Novoa, Iván de La Nuez, Alejandro Frómeta,
Lázaro Saavedra, René Francisco, Pedro Vizcaíno, José Ángel Toirac, Juan Pablo Ballester, Gerardo Mosquera,
Llopiz, Flavio Garciandía, Silveira, David Palacios, Adriano Buergo, Azcano.
(3) Extraído de la entrevista con Tania Bruguera para el documental Cuban Performance Art of the 80s
(chronology). Miami, Florida, 1999.
(4) El término “ochentoso” alude a las obras contemporáneas de artistas cubanos que tratan temas políticos o
sociales, con rasgos irreverentes o contestatarios, en referencia directa a una parte de la obra producida durante
la década de los ochenta. Funciona como un adjetivo peyorativo, para esta producción, que arriesga
oportunidades, mercado y el establecimiento en la oficialidad cultural.
(5) Volumen I, Centro de Arte Internacional, Habana Vieja, 1981. Exhibición colectiva que rompió con el arte
establecido, introduciendo nuevas propuestas conceptuales y nuevos medios de expresión como el performance y
la instalación.
(6) “La libreta”, popular modismo cubano para referirse a la hoy obsoleta libreta de control de ventas para
productos alimenticios del Comercio Interior (cartilla de racionamiento).