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ENTREVISTA A WILLIAM NAVARRETE.

RADIOGRAFÍA MUNDIAL: Dedicas bastantes energías a lo que podemos llamar "activismo político". Más que preguntarte por las cosas concretas que haces, queremos saber si acoplas ese activismo en alguna tradición intelectual; por ejemplo, en las luchas estudiantiles cubanas, en esa pretensión de fungir como una suerte de conciencia social de una comunidad, tan conocida, por ejemplo, en la intelectualidad francesa. 

WILLIAM NAVARRETE: ¿De qué tradición intelectual de luchas estudiantiles me hablas si cuando yo nací, en 1968, lo único que había era discursos monolíticos y buena parte de la población creía y colaboraba todavía de buena fe con el régimen? Las luchas estudiantiles cubanas se estudiaban en los cursos de Historia, pero siempre desde el punto de vista de que habían ocurrido para acabar con las injusticias y los regímenes corruptos, haciéndose especial hincapié en que ya no eran necesarias tales reivindicaciones. Esas luchas eran enfocadas como uno de los factores que habían propiciado la victoria final. Al adjetivar la victoria como terminada se estaba dejando bien claro que la única lucha posible sería la de reafirmar y consolidar una victoria que se suponía definitiva. Los de mi generación crecimos en medio de esos lemas sutiles y prefabricados. También en medio de un lenguaje político agresivo y unidireccional del que no participábamos si no era para hacer creer que lo entendíamos. A lo sumo lo más que podíamos hacer era ignorarlo. Mi único acto de rebeldía, si se puede llamarle así, fue no ir al campo. Para eso bastaba con conseguirse un buen certificado médico de escoliosis pero sobre todo no tener padres "comecandelas" que te obligaran a ir. Nunca me arrepentiré de haber estado tan claro. A santo de qué iba yo a recoger papas o lo que sea sin que me pagaran. Y a santo de qué iba a dejar que me transportaran como ganado en carretas y camiones si a mí lo que me gustaba era oír música americana, broncearme en la costa y prepararme para las fiestas de los sábados. Ahora bien, cuando salí de Cuba me cayó en las manos un libro que para mí fue como un pequeño manual de todo lo que había vivido en Cuba, dicho en pocas palabras y de muy fácil acceso. Se trataba del ensayo "Reflexiones sobre Cuba y su futuro" (1991) de Luis Aguilar León, que me prestó el pintor Ramón Alejandro en París. Me leí aquel librito y cuando lo cerré me dije: "Hombre, aquí está todo lo que a mí me pasó y todo el engaño en que me hicieron vivir". También durante mis estudios en la Universidad de La Sorbonne - Paris IV, entendí muchos conceptos e ideas relativos a la autonomía, la libertad de expresión, derechos y deberes. De ese intercambio con estudiantes como yo nació mi pleno conocimiento del sistema de valores francés y la importancia de una elite pensante en Francia que influye (contrariamente a otros países) en la opinión pública. Ese caudal de aprendizaje intenté emplearlo en las cuestiones relativas a Cuba. Con el tiempo me he dado cuenta del poco impacto real que puede tener en la Isla cualquier acción que se emprenda desde el exterior. A sabiendas de que cambiar la cosa desde dentro es también tarea en la que se lanzan muy pocos titanes. Ese callejón sin salidas es el motivo del título de mi Blog.  

RM: Tienes un blog exitoso titulado "Cuba al Pairo", ¿cómo ves la situación de este tipo "periodismo" (si se le puede llamar así) en relación con unos objetivos políticos e intelectuales que no siempre se diferencian muy bien? 

WN: Lo de exitoso lo dices tú. Yo me limito a llevar un diario público y como en todo diario escribo con toda libertad lo que quiero y cuando quiero. Hoy día todo va muy rápido. Lo interesante del blog es que comunicas con muchas personas y no tienes que lidiar con ningún editor, ni director, ni responsable de nada. Vas a tu aire y eres tu propio consejero. Lleva tiempo (si deseas dárselo), pero no pagas por tenerlo. La mejor prueba del éxito y repercusión de este tipo de ejercicio que tú llamas (tomando distancia, y en eso estoy de acuerdo) "periodismo", es el de Yoani Sánchez (Generación Y) desde La Habana. Recuerdo aún el primer blog que vi: Tumiami Blog, de Alfredo y Rosie Triff, en el verano del 2006 en Miami. Ellos me invitaron incluso a celebrar el cumpleaños del blog y a mí aquello me parecía un delirio. En menos de unos meses empezaron a abrirse muchísimos blogs más. Creo que de la misma manera en que este tipo de medio de comunicación alcanza rotundo éxito en máxima brevedad, pudiera también decaer con idéntica rapidez dada la manera vertiginosa con que la informática avanza en nuestro tiempo. Ya lo hemos visto con otros aparatos y medios informativos. Lo que más me intriga es saber qué es lo que vendrá después.

Ahora bien, en mi Blog casi siempre trato de poner noticias o misceláneas relacionadas con Cuba. Prefiero hacerlo de forma simple, a veces con un mínimo de ironía y texto, otras evocando a un personaje o algún aspecto del pasado republicano cubano, de la historia colonial, del exilio. Como me dijiste tú mismo hace poco: redondeando bordes y aristas. Me entretengo… en lo que seguimos al pairo.

RM: Una pieza que falta para entender bien cómo se estructura tu trabajo es tu colaboración tan estrecha con la editorial Aduana Vieja y con el escritor Fabio Murrieta en particular. Quisiéramos saber algo más acerca de esa colaboración, sobre el surgimiento de esa amistad, que suponemos que hay. 

WN: He publicado varios libros con Aduana Vieja y sugerido otros. Publiqué el poemario del prisionero de la Primavera Negra del 2003 Regis Iglesias Ramírez (aún en prisión) "Historias gentiles antes de la Resurrección"(2004) y extendí el del también disidente Néstor Rodríguez Lobaina. Prologué y traduje al francés el poemario de la pintora Gina Pellón "Vendedor de olvidos" (2005), así como las "Obras escogidas" (2006) del economista cubano Raúl Maestri . De mi cosecha personal añadí al catálogo de la editorial una antología de poesía cubana contemporánea en París (que tú mismo reseñaste) titulada "Ínsulas al pairo" (2004). En ella incluí a once poetas cubanos de París y en su reciente reedición añadí a José Triana quien faltaba en la primera edición por razones hoy intrascendentes. Mi propio poemario "Edad de miedo al frío y otros poemas" (2005), así como una compilación de mis artículos y ensayos sobre Cuba escritos entre 1996 y 2006 también fue publicada ahí bajo el título "Catalejo en lontananza". En 2007, tuve el placer de editar una compilación de textos críticos que resumen 50 años de la carrera artística de la pintora Gina Pellón; así como de prologar y ayudar a preparar un hermoso libro sobre decoraciones de interiores realizadas por Regina Behrens para palacios y villas de Arabia Saudí, bajo el título "Secret Interiors of Saudi Arabia". Recientemente, junto a la escritora Regina Ávila, y prólogo de Ramón Alejandro, sacamos nuestro libro "La canopea del Louvre". Por último, el más reciente: "Aldabonazo en Trocadero 162", un homenaje de 33 autores cubanos (entre los que tú cuentas) a Lezama. Este último libro es el primero de su tipo en la colección "Viendo llover en La Habana" que dirigiré en esa misma editorial. Para ella preparo ya un segundo sobre Dulce María Loynaz y un tercero sobre Gastón Baquero. He colaborado además, con textos míos, en dos libros muy importantes que Aduana Vieja publicó: "Democracia, desarrollo y sociedad civil en Cuba" (2004) que presenté en París junto a Fabio Murrieta ese mismo año y "Bienvenidos a la transición" (2005) , coordinado por Grace Piney Roche y traducido al francés por Eyda Machín.  

Conocí a Fabio Murrieta en el I Encuentro Internacional de Creación y Exilio, organizado por la Asociación Con Cuba en la Distancia, preparado por él y Grace Piney en la Universidad de Cádiz, en noviembre de 2001. Yo presenté allí una conferencia sobre la música en y del exilio cubano. Luego participé en los otros dos Encuentros de este tipo, celebrados también en Cádiz. Desde entonces a la colaboración de tipo profesional se sumó una buena amistad. 

RM:Recientemente editaste la antología "Aldabonazo en Trocadero, 162", sobre la vida y la obra de José Lezama Lima. Las antologías, aunque buscan unir, siempre traen al editor ciertos disgustos relativos a las personas que ha tenido que dejar fuera, o que ha incluido inmerecidamente en opinión de otros escritores y críticos. ¿Quieres compartir alguna anécdota al respecto? 

WN: Lo primero que aclaro es que ese libro lo edité junto a Regina Ávila, quien tuvo la idea de hacerle este tipo de homenaje a Lezama. Hablaré entonces en primera persona del plural. Por otra parte tienes razón, con las antologías sucede lo que dices pero se puede decir también que cada cual tiene la misma libertad y los mismos derechos a hacer la antología que desee. En el caso de ésta, por ejemplo, nos hubiera encantado poner un texto de Iván de la Nuez, que anunció y luego nunca llegó. Hubiera sido importante abordar al Lezama de la pintura, o sea, al coleccionista y amigo de pintores, que era el tema del trabajo anunciado por este importante ensayista. También nos hubiera gustado incluir un texto de Didier Coste, el traductor de "Paradiso" al francés, pero no logramos contactarlo. Invité asimismo, esta vez a título personal, a Duanel Díaz, quien tiene un excelente libro sobre "Orígenes", publicado en las Ediciones Colibrí. Desgraciadamente no pudo participar porque en estos momentos está en Princeton muy metido en las investigaciones de su tesis. Se invitó a una excelente poeta, Odette Alonso Yoddu, quien con sinceridad respondió que no se sentía cómoda escribiendo sobre Lezama. Justo hoy acabo de recibir una bella carta y un disco del gran compositor Aurelio de la Vega, a quien también invité para este libro dado que fue estrecho colaborador y amigo de Lezama. Aurelio me escribe apenado diciéndome que lamenta mucho no estar en "Aldabonazo…" con nosotros porque su esposa está muy delicada de salud y este asunto le ha absorbido los últimos siete meses. Quiere esto decir que hay muchos autores que faltan, pero también otros en las que se pensó y que tampoco están por razones ajenas a nuestra voluntad.

¿Anédotas? Muchas. Por ejemplo, el único texto escrito desde Cuba es el de Yoani Sánchez. Cuando le escribí para invitarla a participar me respondió que ella se consideraba ya más bloguera que filóloga. Inmediatamente le respondí que no estaba de acuerdo, que me parecía que era una excelente filóloga que llevaba un Blog. Como había leído sus crónicas de la cotidianeidad habanera, había podido constatar su potencial, la agudeza y el refinamiento de su lenguaje. Su texto en este libro es una prueba más de ello y ya Yoani lo hojea en su casa en La Habana. Por otra parte, el dramaturgo José Triana, autor de la célebre pieza "La noche de los asesinos", nos sorprendió con un largo poema de homenaje a Lezama que comenzó a escribir el mismo día en que se veló al poeta en la funeraria. Es un lujo haber podido incluir ese hermoso poema de Triana, a sabiendas de que fue él mismo quien escogió el epitafio de la tumba del homenajeado en el Cementerio Colón de La Habana. Autores que conocieron a Lezama (Carlos M. Luis, Nivaria Tejera, Manuel Díaz Martínez, Regina Maestri, Nicolás Quintana) están en el libro. También José Prats Sariol, de cuya tesis en la Universidad de La Habana fue tutor el propio Lezama. Esos testimonios, así como el de Enrico Mario Santí y el de Alberto Lauro sobre María Luisa Bautista, viuda de Lezama, valen mucho. Incluir a Iván González Cruz nos parecía inminente. Nadie ignora que este autor ha publicado, con rigor académico admirable, una decena de libros sobre Lezama. Pío Serrano también, pues ha editado libros de y sobre el autor de "Paradiso". Es cierto que siempre se quedan en el tintero cantidad de nombres y cantidad de personas que muchas veces ni siquiera conocemos. Pero siempre se puede hacer un segundo libro u otro libro y todos los homenajes que uno quiera también. Ahora bien, debo añadir a esta respuesta una peculiaridad del libro, tal vez la más importante: cada autor expresó libremente, en el género que mejor consideró, sus puntos de vista sobre Lezama. Desde la plena admiración hasta la irreverencia, los textos que acompañan esta antología son un ejercicio de libertad absoluta. Y así serán todos los libros de la colección.  

RM:Por último. Muchos de los intelectuales cubanos que visitan Miami vienen buscando  cosas parecidas a las que ofrece La Habana; es decir, una oferta cultural entendida en términos de "identidad". Me interesa saber qué opinas de esto y qué piensas de Miami. 

WN:Miami es una ciudad múltiple. Hay muchas Miami como también hay muchos Londres, Nueva York y París. La homogeneidad no existe y es inútil pretender que todo el mundo sea afín al modo personal de ver las cosas. Esa diversidad de Miami, las sucesivas oleadas migratorias que ha recibido desde la Isla (e incluso desde otros países latinoamericanos), ofrece la maravillosa posibilidad de escoger, dentro de la ciudad, el medio en que cada cual se siente más cómodo. En Miami -lo he dicho varias veces‐hay impresionantes colecciones de pintura. Yo recuerdo haber caído en casa de un americano de origen francés que vive o vivía en Miami Shores y que tenía más de veinte obras de Basquiat en su residencia. También he asistido a conciertos privados, descargas de jazz y piano y otras citas memorables en casas de particulares. Todo eso me hace pensar que hay un Miami secreto, que está detrás de las puertas y que es de una riqueza impresionante. Evidentemente, quien se interese verdaderamente en estas cosas, encontrará siempre la manera de acceder a ellas, porque si algo sucede en Miami es que las puertas se abren con mucha más facilidad que en otras áreas del Occidente desarrollado. Esto, por supuesto, sin contar las actividades y eventos públicos relacionados con el arte y la cultura que ofrece la ciudad. Ahora bien, tal vez lo más incómodo de Miami es la ausencia de un centro que condense, si no toda, por lo menos la parte más visible de la vida cultural pública. La ciudad urbanísticamente hablando es un auténtico desastre porque en realidad son varias ciudades cuyos remedos de centros quedan muy distantes. No vale la pena compararla con La Habana porque a pesar de los embates sufridos por la capital cubana y la decadencia de sus instituciones culturales, La Habana fue una ciudad construida en el decursar de la evolución de la arquitectura, con ganas y, sobre todo, muchos recursos. En este sentido Miami es una ciudad muy joven y en ocasiones tiene algo de campamento provisional. Es como si sus habitantes hubieran levantado lo que pudieron levantar en determinado terreno, para pasar sólo un tiempo relativamente breve. Sin importarles mucho la calidad y la estética.  Es la impresión general que como alguien que viene de fuera tengo. Esto no afecta en nada mi convencimiento de que existe allí un formidable capital humano que no ha dicho la última palabra. Y otra cosa: ese debate de que si Miami es o no es, de que si la ciudad te parece así o de otro modo, casi siempre lo generan la gente de Miami. De modo que denotan inseguridad y también desean que otros les convenza de lo que tal vez ellos, en el fondo, no piensan. Nada de esto es saludable. Criticar una ciudad es una de las estupideces mayores que se pueda cometer. Una ciudad no es un ente, sino un conglomerado de factores muy diversos. A una ciudad se le mejore, no se le destruye. Es lo que forzosamente sucederá con Miami: cada día será mejor porque cada día se enriquece más. Humanamente, quiero decir. Haría falta que los cretinos y ávidos especuladores no apliquen sus obtusos conceptos del desarrollo haciendo de ella un Nueva York de pacotilla con esas espantosas torres que ahora le están levantando sin piedad y sin escala humana ninguna.