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| El regreso sin regreso La doctora Condoleezza Rice hereda ahora el Informe Ejecutivo de la Comisión de Ayuda a una Cuba libre, preparado cuando Colin Powell era secretario de Estado. En efecto, se trata del mismo Informe que contiene las restricciones sobre los viajes a Cuba, un tema polémico; pero dichas ''medidas'' no son más que un elemento en un conjunto más amplio y perspectivo. Este informe contiene la posición general de Estados Unidos respecto al futuro de sus relaciones con Cuba; salvo algunos puntos muy específicos, su contenido no es partidista y su filosofía será adecuada para demócratas y republicanos. Los Estados Unidos avanzan las bases de su relación con una Cuba postcastrista; su enfoque es positivo, teniendo en cuenta que si bien Castro no ha sido un vecino ideal, por lo menos ha sido óptimo. Si algún elemento hace creíble este documento es la evidencia de que no se trata de un texto altruista. A lo largo de su medio millar de páginas afloran los intereses norteamericanos en una relación con Cuba sin ningún tipo de hipocresía o alarde de buena vecindad. A los norteamericanos les conviene una Cuba libre y próspera; una vez terminada la guerra fría, las motivaciones se insertan en el panorama general de conveniencia comercial-productiva de la globalización. Cuba era el séptimo socio comercial de los Estados Unidos en 1958, y aunque los norteamericanos saben que ese lugar no se podría recuperar aún en el escenario democrático más ideal, sí tienen previstos los pasos efectivos a dar para conseguir sus intereses. Lo que no está claro es si los cubanos tenemos la misma claridad acerca del concepto de ''interés nacional'' y su subsistema de conveniencias; incluso, no se sabe el nivel de conciencia que se tiene acerca de los contenidos fundamentales de este Informe. ¿Se está cabildeando con intensidad para nombrar el coordinador de transición que el informe propone incorporar al Departamento de Estado para agilizar las relaciones con Cuba? ¿Se tiene conciencia del dinero ofrecido por el gobierno norteamericano para una transición en Cuba y sus plazos? ¿Se sabe en la isla que la mayoría de las instituciones actuales tendrían opciones de relacionarse con oficinas norteamericanas en una transición democrática? ¿Saben en las universidades cubanas que el gobierno norteamericano, si bien duda de la calidad de la politizada área de saber humanístico, reconoce la competencia de los profesionales formados por el castrismo en el área científico-técnica? En verdad, si algún documento contiene bases positivas para un diálogo nacional entre la comunidad cubana asentada en los Estados Unidos y los cubanos de la isla es este Informe Ejecutivo para la Ayuda a una Cuba Libre. Entre el complejo grupo de conceptos para el futuro destaco ahora el de ``regreso sin regreso''. Entre quedarse en Estados Unidos y regresar definitivamente a Cuba existen mútiples opciones, y este informe es realista respecto a ellas. Es suficientemente claro respecto al punto de la emigración cubana: Estados Unidos no quiere una inmigración masiva de cubanos. Tampoco les conviene, por supuesto, un regreso de alta escala. No obstante, entre las tareas de transición hay muchas que no plantearían necesariamente el dilema quedarse-regresar (complemento del quedarse-irse). Por ejemplo: algunas oficinas (como Radio y TV Martí) continuarían su servicio, por lo que el problema no estaría planteado ni siquiera abriendo corresponsalías en La Habana; las empresas cubanoamericanas tienen programados roles de capacitación y gestión que no implican un desplazamiento a La Habana; en cualquier caso, su head quarter podría permanecer acá. También se proyecta el inicio de una colaboración sostenida en los campos de controles de vuelo, política sanitaria y fitosanitaria, de control ambiental, etc. Los Estados Unidos prevén que la Florida, específicamente Miami, se convierta en un buró de información para sus ejecutivos con intereses en Cuba. La apertura de oficinas comerciales y agrícolas en el nuevo concepto de ''diplomacia con Cuba'' presupone la existencia de estructuras preliminares de la parte norteamericana donde los cubanos jugarían un rol esencial. Después de Castro, cuando se inicie un movimiento inequívoco hacia la democracia en Cuba, el levantamiento del embargo norteamericano, así como de su paradójico complemento cubano (la Ley No. 77 de 1995), mostrarán la artificialidad de muchos de nuestros traumas. Este informe, pues, nos deja un buen mensaje navideño: ``Uno se cree que las cosas son fáciles; pero no: las cosas son más fáciles de lo que uno se cree''. |