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| Otra vez. Es la tercera, y no es la vencida. El Resurrecto en Jefe ha reaparecido ante “la cámara” de la TV cubana. Una vez más junto a Chávez. Una vez más de rojo (ya sin Adidas, pero con un batín de dudoso gusto). Se ve más gastado, más “aflansado”; es decir, más abuelito, más dulce, más manipulable. André Malraux decía que no le gustaba traducir la novela de Musil como El hombre sin atributos sino como El hombre disponible. Como ese tipo, Castro está a la orden. Ya no es el Comandante que ordena sino el sobreviviente que se entrega a cualquier guión. Antes fue la Montaña Rusa, ahora la Montaña China. Los cubanos sabemos a qué fue Chávez a Beijing: a buscar al médico chino. Tlanca Mi Elding y no Álvarez Cambra es ahora el responsable del Estado de Salud. Los nacionalistas cubanos, los verdaderos patriotas, esperamos que por lo menos se convierta en una marioneta de Raúl y no de Chávez. Por favor: un pan al día, por mucho boniato y poca manteca que contenga, es mejor que dos arepas vacías. Un hecho es evidente: Castro está solo y arruinado. No le importa a quienes lo criticamos, no le importa a quienes lo adulan. Los pellejos del Comandante son apenas un pretexto, la nueva excusa para rumiar antiguas diferencias. Repasemos los alineamientos: los bandos son los mismos. Ellos a un lado, nosotros al otro. Nos da igual una jugada cerrada de Gurriel, el final de la película “El Benny”, el bloqueo o los secretos de estado, el hígado de Raúl o la tripa de Fidel, no nos soportamos. Y no se trata tanto de la incompatibilidad de nuestras ideas como de nuestros prejuicios. Lo dije una vez: quizás no nos resuelva tanto un diálogo lleno de sospechas como un desencuentro honesto. En Cuba no hay noticias. Rectifico: la única noticia cubana sigue siendo Fidel Castro. La prensa internacional (y la de Miami en particular), resuelve este vacío informativo induciendo el suceso. Interpreta el nuevo cargo de Ramiro Valdés, reinterpreta los nombres con que se bautiza a Raúl, entrevista a ex funcionarios con noticias atrasadas del aparato castrista… La única novedad es ésta: Fidel Castro se extingue poco a poco. La animación final de cada aparición nos dejará un “cartoon” cuya última escena podría ser la nada, una visión empírica del “no-ser”. Castro acabaría mediando entre Parménides y Heráclito como antes lo había hecho entre Tiro Fijo y Andrés Pastrana. Para delicia de los deconstructores de mitos, Castro se refirió a Martí y trajo a Sucre a la cañona. El diálogo con Chávez fue delirante; los tremendismos que intercambiaron sólo los había escuchado en memorables plantes de dominó en Güira y Alquízar. No obstante, esos cuchicheos ridículos implican a una criatura inocente. El espectáculo de la caricia forzada, de esa mano huesuda sobre el sorprendido cabello de la niña, fue digno de una “alerta ámbar” en el sentido moral de los cubanos. Poco más que decir: el Comandante ya ni siquiera recuerda sus propias consignas. |