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La simpatía adversa
Ventana Mágica
Historia y silencio.

Voy a referir tres vacíos o silencios producidos en la historia cubana que, de revelarse en lo
que fueron, arrojarían mucha luz sobre la isla. Demasiada luz quizás, teniendo en cuenta que
una desnudez absoluta puede ser obcena; tanto, que se dice que Dios aborrece las
confesiones totales.

1-Entre las intervenciones públicas que se produjeron alrededor de la llamada “Cusa #1 de
1989”, que terminó con el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa y otros tres oficiales,
destaca un largo y polémico discurso pronunciado por Raúl Castro, donde aseguraba que con
Ochoa se había hablado, que él mismo le había indicado la forma en que se podía salvar del
castigo.

¿Qué demandaba Raúl Castro a Ochoa?, ¿a qué otro sacrificio puede prestarse un hombre
que ya ha dicho que está dispuesto a dar la vida por Fidel Castro?.

2-En una carta inédita que el Teniente Coronel José J. Martínez Suárez (Ayudante del General
Eulogio Cantillo) dirigió al Sr. Rubén Fulgencio Batista y Godínez, acerca de los hechos que
rodearon la entrevista que el 28 de diciembre de 1958 sostuvieron Fidel Castro y el propio
General Cantillo, afirma que, al presentarse a dar cuenta al General Fulgencio Batista y
Zaldívar de dicha entrevista, éste le dijo, después de un breve intercambio, que no hacía falta
que le dijera lo que había conversado con Castro, que ya era demasiado tarde.

¿Qué conversaron Castro y Cantillo en fecha tan liminal? ¿Qué buscaba en verdad Castro
cuando decidió enviar una carta a Cantillo en agosto de 1958 a través del Padre Guzmán?.

3-El 5 de mayo de 1895 se reunieron en La Mejorana Martí, Gómez y Maceo. Fue un encuentro
ciertamente histórico, donde se conversaron asuntos de plena vigencia para nuestra
sensibilidad. La entrevista terminó muy tarde, por lo que se supone que si algo tenía que
escribir Martí en su “Diario” acerca del evento, lo hizo en lo fundamental al día siguiente, es
decir, el 6 de mayo. Sin embargo, las páginas del día 6 estaban arrancadas del “Diario”
cuando Bernardo Gómez Toro y Gonzalo de Quesada, custodio del archivo, lo revisaron.

Una de las interpretaciones más conocida de nuestra historiografía explica la mutilación
diciendo que, al leer Gómez lo que presuntamente había escrito Martí, que era una crítica fuerte
de la actitud de Maceo en aquella reunión, decidió eliminarlas en bien de la unidad cubana,
pues no era saludable constatar la querella entre dos líderes de la independencia cubana.

Sin embargo, esta hipótesis tiene por lo menos dos objeciones interesantes: si la idea de
Gómez era solapar la crítica, pues debió arrancar también las páginas del 5 de mayo, donde
Martí alcanza a decir que Maceo “me hiere, y me repuga”, y que “lo quiero menos de lo que lo
quería”. Por otra parte, en su libro “La muerte indócil de José Martí” (Miami, 2005) Miguel
Fernández, citando fuentes apropiadas, desliza la tesis de que esas páginas pudieran
contener una lista de distribución de dineros de la revolución, comprometedora para algunas
personas.

¿Qué contenían en verdad las páginas perdidas del 6 de mayo?.

Ahí está la historia. Aunque no sea cierto que conocerla nos evita reincidir en viejos errores, es
apasionante seguir buscando en ella: en sus voces, en sus silencios.
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Junio 2006