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| La polémica sobre el chavismo y el exilio cubano en Miami. La infiltración de castristas en Miami no sólo se dió desde el comienzo de la Revolución de 1959, sino que la precedió; incluso, hasta la hizo posible. Con la incomodidad de esa intensa pero localizada presencia se estructuró en el Condado de Dade algo más que un exilio, una comunidad o un segmento diaspórico de la cubanidad: se fundó todo un "país cubano" con localización extretarritorial. El país cubano de Miami contiene a la vez lo bueno y lo malo que puede tener un país. Digamos, por ejemplo, que se trata de una comunidad humana jerarquizada, con diferencias de clases, razas, subculturas y ya, a esta altura, políticamente escindido en los campos de la política cubana y norteamericana. Son también terrenos interconectados pues, aunque no siempre es así, los anticastristas suelen ser republicanos; los procastristas, demócratas. Por supuesto que hay cubanos abstencionistas y apolíticos, pero en sentido general la política es una pasión nacional, como la música y el béisbol. Más errática es la conexión clasista: hay pobres cubanos que son "bushistas" hasta el grado del fundamentalismo; así como millonarios criollos que les placería un extremismo "clintoniano" en el poder. A diferencia del castrismo que no salió del escondrijo político público en Miami (regularmente) hasta 20 o 25 años después del arribo de Castro al poder, ya en Miami existe una comunidad venezolana pro-chavista muy activa. Quizás haya sido este uno de los más importantes consejos de Castro a Chávez: "No dejes que la oposición te funde una Venezuela alternativa en La Florida". Chávez está logrando una suerte de Miami Bolivariano; a su manera, claro está. De modo que el exilio cubano de Miami no está evaluando los acontecimientos en Venezuela de manera externa: porque tiene familiares en Caracas o Maracaibo, o por las relaciones que mantienen el Presidente venezolano y Castro. Se trata también de una cuestión de política local que abarca muchos campos: desde el gastronómico (cada día hay más restaurantes venezolanos en Miami), la subida de los precios de los inmuebles, la aparición de prensa, de teatro y televisión venezolana, hasta la política. Los cubanos de Miami no son necesariamente antichavistas, aunque la simpatía que el Presidente venezolano muestra por Castro, quien debe miles de muertes a Cuba, parcializa justificadamente su percepción. El día que Chávez se atreva a hacer una crítica a Castro, solo una crítica, la más racional, habría una conmoción en la conciencia política de la comunidad cubana de Miami. Lo estamos esperando. Debe quedar entonces muy claro que los cubanos de Miami sabemos diferenciar entre: Chávez, chavistas y venezolanos. Hay al menos tres programas de televisión donde pueden observarse regularmente debates políticos entre chavistas y oposicionistas. Ellos son: "María Elvira Confronta", que esta periodista conduce a las 8 de la noche por el Canal 22; "La Hora de la Verdad", que por el mismo canal, pero a las 9 pm. conducen los periodistas Ricardo Brown y Lourdes D`Kendall y "A Mano Limpia", que por el Canal 41 conduce a las 8 pm. el periodista de origen dominicano Oscar Haza Uno ha llegado a envidiar un poco la frescura con que discuten los venezolanos; resulta que el problema cubano ha sedimentado demasiado y hay muchos intereses visibles que predeterminan los puntos de vista. Comparativamente, es también asistir a lo que pudieron ser aquellos años `60 en que el castrismo era, en el peor de los casos, la pataleta del cubano relegado en la república. Debo confesar que personalmente me he hasta familiarizado con algunos de los polemistas venezolanos; incluso con un defensor incondicional de Chávez, cholo como él, un tanto ridículo pero aparentemente sincero, de apellido Soto. Yo lamento que lo hayan sacado del escenario poniendo en su lugar un chavista mordaz, dice él que director de los Círculos Bolivarianos en Texas, que luce como un burócrata, blanco y pulcro como esa misma "aristocracia" que ataca con rencor y fascinación. No es que la comunidad de Miami sea furibundamente antichavista, nada de eso; pero sucede que aquí la gente está harta de escuchar mentiras. Y si son mentiras repetidas, pues mucho más. |