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La simpatía adversa
Ventana Mágica
El Rectorado.

El Dr. Juan Vela Valdés ha dejado el rectorado de la Universidad de La Habana para
convertirse en el nuevo Ministro de Educación Superior. Sustituye en el cargo a Fernando
Vecino Alegret, uno de los funcionarios más longevos en la burocracia castrista, capaz de
mantener su autoridad por encima de los desaires y hasta de las burlas que el propio Castro
solía hacerle en las reuniones estudiantiles.

Dada la importancia que la Colina Universitaria tiene en la sensibilidad política de Fidel Castro,
el nombramiento de Vela como Ministro no es necesariamente una promoción. Castro sabe
que en F y 23, Vedado, donde se ubica el Ministerio de Educación Superior, no se va a decidir
la suerte de su revolución; lo que sí pudiera suceder en la Escalinata Universitaria, en un aula,
en el estadio deportivo o incluso en uno de los bares de La Colina.

El legado histórico de Vela al frente de la Universidad de La Habana consiste en haber
capitaneado con éxito (teléfono en mano a la oficina del Comandante) la implementación de
una paradoja: la reideologización socialista de esa casa de estudios, a la vez que extendía el
proceso de dolarización en la estructura docente. Vela detuvo el éxodo de profesores y
estudiantes de la Universidad que explotó a finales de los años 80: bajo su administración no
hubo que irse de la Colina para adquirir dólares, pues los dólares entraron en la Colina. La
aparición de tiendas en divisas, la proliferación de congresos con notable presencia extranjera
y el fortalecimiento en la vida universitaria de los departamentos de postgrado y los
Vicedecanatos de Relaciones Internacionales, quedan como indicadores de su paso por la
Universidad.

Con habilidad política Vela Valdés superó la impopularidad con que llegó a la Universidad,
nombrado a dedazo como sustituto del profesor Armando Pérez, una personalidad
genuinamente universitaria que supo legislar (sin dejar de servir a la ideología oficial) a favor
de su gremio, específicamente de las Facultades de Física y Matemática, donde fue realmente
querido.

Pérez, a su vez, había sustituido a Fernando “el profe” Rojas, médico de formación y cuadro del
partido con nociones muy pragmáticas acerca de la política. A diferencia de Vela, Rojas llegó a
la Universidad de La Habana tomando una medida que profesores y alumnos celebraron con
creces: levantó el castigo contra el Dr. Delio Carreras, profesor de Derecho e Historiador de la
Universidad de La Habana.

El profesor Delio Carreras, erudito, políglota y un maestro en el uso del sarcasmo, había
llegado a comentar en una reunión donde un alto funcionario inquiría a los profesores sobre el
estado de la Universidad: “¿Cómo se le puede explicar a la rana que vive en el pozo, lo que es
el océano?.” La noticia acerca del lance colmó la paciencia del entonces Rector Eustaquio
Remedios de los Cuetos, quien envió a Carreras a una institución suburbana
eufemísticamente llamada “la granjita de la Universidad”. De allí lo sacó Rojas y lo repuso en
su cátedra, en un gesto que aún se evoca regularmente.

El Dr. Juan Vela Valdés deja “caliente” la silla rectoral. Llamado ahora por Castro a dirigir la
Educación Superior en Cuba, quizás le estén entregando un proyecto mayor: el de la llamada
“integración universitaria latinoamericana” que, como es de esperar, empezará por la
Universidad Central de Caracas.
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Julio 2006