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La simpatía adversa
Ventana Mágica
El costo en vida de las revoluciones.

El Dr. Armando Lagos, dice la estudiosa de la memoria cubana Maria Werlau, es la
inspiración de un proyecyo que tiene como objetivo central certificar las muertes de la
violencia revolucionaria en la historia de Cuba. Pedro Corzo y Marifeli Pérez-Stable
también trabajan en proyectos afines al de Werlau, por lo que cabe pensar que no hay
intención de olvidar en cualquiera de las alternativas que depare el futuro de Cuba.

El 30 de diciembre pasado “The Wall Street Journal” publicó el artículo “Counting Castro`s
Victims”, donde la periodista Mary Anastasia O`Grady explicaba los alcances del trabajo
de Lagos, Werlau y el resto del equipo; y le sucedió “The Boston Globe”, que en su
edición del 4 de enero reciente publicó un artículo del columnista Jeff Jacoby titulado “9
240 victims, and counting”, que también elogia el proyecto de la estudiosa cubana.

El trabajo “archivo de la memoria” se centra en la documentación probada de las muertes
que la violencia política ha cobrado en Cuba. Sus resultados, impresionantes para
cualquier lector, pueden ser consultados en la página electrónica de su proyecto www.
cubaarchive.org El político más cuestionable en este estudio es, por supuesto, Fidel
Castro, quien ha estado suficiente tiempo en el poder como para desbordar todos los
records. Pero el estudio  referido va más allá del anticastrismo, no solo porque estudia la
violencia en períodos anteriores a la revolución de 1959, sino porque cuestiona el uso
indiscriminado de esa violencia incluso en la etapa que se abrirá una vez que
desaparezca el insólito tirano de la escena política de la isla.

Estudiosos y políticos del prestigio de Carlos Alberto Montaner declaran que no hay por
qué esperar una transición violenta en Cuba; y se entiende: como políticos, están tratando
de cosechar en la declaración el menor mal posible. Pero debemos ser objetivos: en
medio siglo de castrismo hay demasiado rencor acumulado, incluso al interior de las
mismas familias. El “pase de cuentas”, según las noticias que nos llegan desde La
Habana, ya ha comenzado. Es como si decidiéramos no decir las cosas para que no
sucedan, cuando de lo que se trata es de decir lo que está sucediendo para tener control
sobre el proceso.

Ir de frente a la verdad, con valor, debe ser la filosofía del futuro cubano. La mentira ha
ocupado demasiado espacio en nuestras vidas. Y si es cierto, como dijera Martí, que hay
cosas que hay que mantener ocultas para alcanzar ciertos fines, es ciero también que
hay otros fines que se malogran precisamente por la parte de verdad que faltó por decir.

A principios de marzo de este 2006 se editará en Miami otro “Memorial” de la historia
contemporánea de Cuba. Miles de muertos serán identificados con sus cruces, mientras
otros serán evocados en una cruz gigantesca pues su fallecimeitno no se ha podido
documentar con rigurosidad.

En la edición del pasado año las entrevistas permitieron documentar doscientas muertes
más. María Werlau, quien lleva la parte ejecutiva del proyecto,  necesita que la gente
cuente su experiencia para mostrarle al mundo que no se trata de una cuestión de opinión
sino de objetividad: la historia reciente de Cuba ha costado demasiadas muertes. Aunque
el material es doloroso, hay un vacío en nuestra memoria que de cualquier forma
debemos llenar.
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Enero 2006