Espera en Wyndham.
La soledad amenazada es breve y es dulce Es una casi soledad La mañana de recibir o evitar Visitas al mediodía es veloz Como la estación del hombre perezoso Rápida como el pánico que sigue al desencanto Subjetiva Arbitrariamente demoledora hoy como antes halagueña Así es la soledad que dura siglos en un banco mientras la luz peatonal marca tres dos un último segundo El tiempo solo de estar solo pero Solo verdaderamente solo Pesa más que la pena de Tántalo La soledad encarnada Insutil tosca de esquina Barata Es la soledad de no escribirla ni actuarla La que se clava en el paso y convierte el paseo en carrera de ancla Esa soledad de elegir la butaca en el lobby Donde un un cristal ameno exhibe gentes A través de su pecho Riendo gestando sufriendo Gente que grita su paz y su misterio por la acera sur de New Hampshire Esa soledad que se obstina en descubrir Otra soledad en cada rostro causa cansa Esa Es una soledad fría de muerte De muerte hirviendo Se trata de una soledad sola Una soledad que no es esta Una soledad de puede ser Soledad tremenda que niega la mirada Y hasta el regaño Tan valiente soledad que no alza el teléfono Ni desnuda cartas Ni atrapa palomas fágicas Es la soledad de Dios cuando se le enamoran los ángeles Es como si fuera esa soledad de un Dios solo La del amor fútil no del desgraciado amor La del amortiguamiento No la del choque La del agotamiento Ni siquiera la dura soledad del fracaso La soledad de la grasa no de la sangre La soledad que engorda el corazón y el alma La espera la promesa el plan el proyecto La mentira Ah la mentira a la mentira Ala mentirosa Quien miente está solo de engaño Solo de fe Solo de no creerle ni al niño ni a la flor ni al agua El alma obesa de los que pueden diseñar la soledad Ese estar postrado en resignación que es aguante y no perdón Es la soledad del hombre De ese hombre que miro allí de ese Que carga el bolso hasta el maletero del auto Mientras su novia le grita Ya al timón fija Tras el cinto Ella serena “Adiós good bye” La soledad de verdad es la del pájaro con el ala entizada No la del ave muerta en medio de la calle junto a los restos de ardillas y hormigas en democracia La soledad empieza ahora Cuando se cierra el poema cuando levantas los ojos y miras el charco La soledad comienza con tu miedo con la sospecha de que la soledad que falta la verdadera es la única criatura auténtica que puede gestar la mentira
Emilio Ichikawa. Washington. Oct-2004.
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