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El armadillo.


Aquella vez que despidieron
al armadillo  Le rasparon
desafinada música en el lomo
¿O le percutieron libertades
en las escamas?
¿O en los surcos de carne
en los tendones
le espiaron logias de notas?
¿O fue en sus plumas de piedra
que lo hicieron?

A él hubiera sido igual un hedredón
compuesto a retazos
Restos de patria zurcidos
sin las puntas de estrella

Eso fue cuando lo despidieron
Encorvado
Con brillos que aseguraban rabia
y eran de pesar
de gravitarle el mundo de fauna ajena

Bajo el armadillo no hay música ya
Quizás unas claves
Tá tá tá
Tá tá
Un hambre que viene de la incompatibilidad
entre la resina del almácigo
y esos labios tan flacos
Entre el verdor del pasto
y esa lengua punzante
Entre el estallido de la garza
y esa estúpida velocidad
que ni para huir alcanza
que ni a la cobardía auxilia

El temor del armadillo al camino
da miedo
Tanto miedo
que puede llevarlo al crimen
El armadillo de ayer
El último en dignidad
Ya no sirve para fiestas
Ya no hace música

Su cueva facilona le enmascara
Le cubre de arena
Suena a nada
Ni siquiera hace Tá
Tá tá tá
Tá tá

EI.
Sept.2005.