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Insulas corporales.
I-Uñas: Aguacero de nácar que sedimenta, después del estallido, sobre tenues surcos dactilares. Ensoñación calcárea que muda en los tropiezos. Vanguardia de la caricia. Embajada digital del amor.
II-Codos: Abanico infrecuentado. Bisagra del abrazo. Pliegue que acepta que se le aferre y libere.
III-Pestañas: Canales de duendes. Patria de travesuras. Rampa de miradas. Telón lento del pudor y todos los “te quiero”.
IV-Lunares: Estación del deseo. Final de la oración. Posada de la mano auscultante. Imán de besos. Abaco de amarle matemáticamente. Pinchazos donde surten las ciencias antiguas:
-Geometría de Euclides. -Medicina de Hipócrates. -Beso de Eros.
V-Dedos: Antecedentes del manantial. Diques. Compuertas. Paso a nivel. Inocentes responsables de cascadas, ríos, lluvias y demás humedades.
VI-Lengua: Nube púrpura que no precipita la lluvia sino que porta el bálsamo.
VII-Dientes: Límite burlado del beso. Puñales de hambre. Pruebas de la alegría.
VIII-Tobillos: Roca pagana. Pétalo responsabilizado con la fundamentación del infinito.
IX-Oreja: Subsuelo del cabello. Ventana de su inteligencia. Gruta sensible que envía ansias al corazón y lagos al vientre.
X-Piernas: Calumniado pedestal. Futilidad de anillas y barras asimétricas. Alianza de arzones. Consecuencia de ayer. Lujo de hoy.
XI-Pubis: Zarza anochecida.
XII-Axilas: Flor. Preferencia mía. Timbre insólito. Despertar de ganas. Valle. Bálsamo. Reclamo.
XIII-Muñeca: Juguete frágil que seduce a la muerte. Puente de fuga. Amenaza infantil. Rival del vuelo del hombre. Manojo de cables que deja escapar una sinfonía verde. Verde.
XIV-Estornudo: Súbita transpiración de un ángel goloso.
XV-Rodillas: Puntos de sostén cuando el ave que se yergue sobre una pradera de hilo.
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