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EL DIAGNOSTICO MORAL EN LA REPUBLICA.(1)
(Nota de virtud y tradicion hacia Merdardo Vitier).

En noviembre de 1997 el  profesor Jose Luis Villacanas, de la Universidad de Murcia, tuvo la gentileza de
invitarme al “I Congreso Internacional de Teoria e Historia de los Conceptos” que se celebro en el Palau
Pineda, en Valencia. El patron teorico del evento fue R. Kosselleck, complementando el retablo Carl
Schmitt, Franz Rosenzweig y Hans Blumenberg.

Kosselleck habia intercambiado con Gadamer sobre las posibilidades que tiene el pensamiento para dar
cuenta de la experiencia ajena; cuestion a la que habian llegado a traves del dialogo acerca de la
hermeneutica, toda vez que el acto linguistico tambien es experiencia. El problema es el siguiente: ?posee
la experiencia la dimension de la alteridad?, ?es legitimo hablar de aquello que no nos ha acontecido?.

Metodologicamente siento una inclinacion espontanea a negarlo; pero admito que, de hecho, algo
experimentamos, y es improbable una experiencia que no se puede referir a otra posibilidad de
reconocimiento. Esto lleva al problema de negar aquello mismo que se presupone. En sentido general
satisface afirmar que se me hace legitimo aquel discurso o experiencia retorica que se ajusta a la primera
persona; perspectiva valida para abrir camino a la multiple otredad existencial. “Egologia” llamaba Fichte
a la decision de aspirar a lo universal a traves del conocimiento del “yo”. Son los limites del presente texto.
Hay que llegar al mundo a traves de “mi camino”; no inventar un camino hacia “mi mundo”.

El propio profesor Villacanas en un estudio sobre la “VITA NUOVA”, del Dante, senalo que la “Historia de
los conceptos” se soporta en la escision moderna entre pensamiento y realidad; o entre teoria y practica,
cuya unidad es solo normativa. Asi advierto que, en general, las ideas que me inducen a estas reflexiones
han sido indiferentes a lo que se suele reconocer como “experiencia historica efectiva”; son impulsos de
concencia, no herramientas con resultados practicos visibles.

Desde el ano 1993 me preocupe por publicar articulos de opinion y algunos ensayos relacionados con la
sociedad cubana del momento. Ademas de en las publicaciones cubanas, en cuyas editoriales
“acolchone” trabajos con mas voluntad que oficio, alcance a publicar textos en periodicos como
UNICORNIO (Yucatan), BRECHA (Montevideo), LA  REPUBLICA (Lima), LE NOUVEAU QUOTIDIEN
(Lausanna), UNOMASUNO (Mexico). Las motivaciones que me llevaron a escribir estos articulos fueron
varias, pero en el proceso de autocomprension de las mismas, ellas se me aparecieron primero como
“virtud” (una preocupacion legitima por el estado de la convivencia cubana), despues como “patologia”
(solo un mal calculo o una perdida de referencia objetiva puede hacer creer a un estudioso que con sus
textos conseguira una subversion moral del presente) y ultimamente, como parte de un proceso de
revision mas piadoso, como esfuerzos validos por participar de una “tradicion”. Ahora bien, por un
momento esos trabajos se mantenian en los cauces de cierta cordura relacionada con un criterio de
responsabilidad intelectual, debo reconocer que donde si se traspasa ya lo juicioso es en una trilogia
titulada “LA POLITICA Y LOS MALES DE LA NACION CUBANA”, publicada en el periodico “EL SOL DEL
CENTRO”, de Aguascalientes, Mexico, los dias 3 de septiembre, 5 de noviembre y 3 de diciembre de 1995.
Reflexiones como esta deben ayudarme a encontrar explicacion para esa contaminacion mesianica tan
poco humilde.

Es cierto que la “ilustracion moral” esta muy erosionada en el mundo postmoderno, sobre todo cuando los
desmanes politicos empezaron a hacerse precisamente en nombre del mismo discurso filantropico que
habia sazonado la predica intelectual. Los grandes poderes ya no vienen en nombre de una raza, o de
un imperio, o de un afan de lucro; ellos se parapetan tras el amor al hombre, la paz, la proteccion del
pobre, cosa que desprestigia mucho el afan de diagnostico moral que signa el empeno ilustrado. El mismo
que asistio a las figuras mas prominentes de la Republica cubana (1902-1959). A pesar de eso vale la
pena constatar el habito y, ya que se trata de un ejercicio en retroceso (en lo formal al menos), participar
con modestia en ese estado agonico que fue un anhelo legitimo de la inteligencia.

La postmodernidad, dicho sea de paso, ha cuestionado de manera un tanto vergonzante la comprension
del discurso filosofico como catecismo, y del intelectual como sacerdote. Los bloques morales sobre los
que se sustentaron las comunidades modernas se han sometido a una radical deconstruccion y
desmitificacion, ya sea por la via de la recionalizacion o de la comedia, pero lo cierto es que los propios
metarrelatos que trata de desmontar el saber postmoderno son tambien atacados por planteamientos
desquiciados, fanaticos, de la propia modernidad; por no decir que el cuestionamiento del rol del
intelectual clasico apela al mismo espacio y actitud parroquialista que aquel intelectual clasico utilizaba
para plantear los asuntos de la polis.

Hay una antimodernidad que coincide paradojicamente con la postmodernidad en la confrontacion de
los estereotipos de “nacion”, “historia”, “progreso”, etc. La ultraderecha y la ultraizquierda se lanzan
decididamente contra identicas macrologias; Le Pen, por ejemplo, critica la idea moderna de “nacion”
promiscua que Marx celebro en “EL MANIFIESTO COMUNISTA” con una version excluyente de la misma; y
los lideres guerrilleros de latinoamerica, algunos fundamentalismos y terrorismos, y hasta las oposiciones
triviales, aclaman una moralidad mas radical que la practicada por los politicos corruptos de las
democracias representativas. Exaltan una patria mas legitima que esa que consideran “traicionada” y
que por lo general remiten a unos origenes historicos no contaminados por la modernidad. Si es
postmoderna la comunidad polinacional que propugno Derrida con el lema “Cosmopolitas de todos los
paises, un esfuerzo mas”, es antimoderna la utopia indigenista de algunos demagogos latinoamericanos.
El resultado de estos flujos ideologicos es claro: coincidencia en el estilo, en la actitud y en el ataque al
metarrelato moderno, aunque los contenidos discursivos sean dispares.

Reitero que, en sentido general, las ideas que me inclinan a presentar este trabajo han sido indiferentes
a lo que se reconoce como experiencia politica real. En verdad, voy a indagar en el origen de una ilusion;
una que, alli donde ha tratado de ser mas que propia, se ha convertido en perdida.

Confieso que cuando valoraba a mis articulos como pruebas de una legitima etica intelectual, desconocia
los intereses reales que se movian tras ellos y que decidian la pertinencia de su publicacion o su
descarte. Hubo, hay, demasidas fuerzas ocultas y casi todas desbordan el control de quien escribe. Pero
uno aprende a convivir con esta situacion; en fin de cuentas, no siempre podemos seguir yendonos del
lugar donde nos consideramos manipulados pues la fijeza del “locus” obligaria a una desercion radical, a
una suerte de suicidio o peregrinaje eterno en busca de un refugio inexistente.

Me reconcilio pues con aquellos textos porque en fin de cuentas fueron concebidos con sinceridad;
acepto con tranquilidad que me manipulen, aunque no que me encarguen. Es de epigonos contender
fuerzas que rebasan la condicion individual, entre ellas la tradicion. Una vez escrito, el documento sale
del control del autor; es necesario tener piedad, piedad con uno msmo, que es el valor inicial que
ensenara el Padre Varela en el primer manojo de cartas que enviara a su perplejo Elpidio.

Toda esta inenuidad, que ya elogie una vez (“De la ingenuidad”, REVISTA HABANAME, No.0, La Habana,
1999), me la he reinventado como un estilo o actitud que llamo “pensamiento naif”. No se puede, ni se
debe estar demasiado al tanto de las cosas para pensar y escribir con cierta libertad. Y esto es basico en
el caso de los temas cubanos donde los afectos juegan un rol tan importante. Un habil orador cubano me
conto que antes de intervenir en un foro publico, academia incluida, suele revisar a los asistentes para
trazar el discurso sobre el terreno. Cuba es “…el pais de las conexiones y empenos por excelencia”, como
decia Luz y Caballero en la “REPRESENTACION” que escribiera a Tacon en defensa de Saco.

El tercer elemento que redondea este gesto de aceptacion es el de la “tradicion”, detectado mientras
estudiaba la discursividad cubana en busca de un “linaje” intelectual en el cual pudiera reconocerme.

Habia sido bastante cuidadoso con eso que Americo Castro llamaba “el pasado inmediato” y estudie  
ademas con detenimiento las ideas de fines del siglo XVIII y XIX. Aunque abundan en Cuba los maestros y
escritores de temas filosoficos, no sucede lo mismo con ese subgrupo que llamamos historiadores de la
filosofia; o de las ideas, para postular un perfil mas amplio por impreciso. Tal vez el intento primero y mas
decidido por elaborar una sucesion filosofica en Cuba se encuenre en el texto “DE LA FILOSOFIA EN LA
HABANA”, que hacia 1838 escribiera Jose Zacarias Gonzalez del Valle, a quien despues sigue Mestre.

Los ultimos anos de estudio en Cuba, que incluyen una temporada como trabajador de la Biblioteca
Nacional, estuve inmerso en la lectura de la discursividad republicana; en su gran cumulo de libros,
folletos y articulos pude percibir, como constante, algo que he llamado “afan de diagnostico moral” sobre
el estado de la nacion. Por lo dicho al inicio se puede comprender que esta inclinacion no resulta ser un
simple “tema de investigacion”, sino un hallazgo que da la posibilidad de resignificar aquel empeno por
escribir articulos de opinion sobre la situacion cubana que comenzo a asistirme en los anos `90.

Resulta que los textos escritos durante casi una decada, pletoricos de ingenuidad pero tambien de
sinceridad, no solo obedecian al deber autoimpuesto o a un calculo erratico; ellos podian ser
comprendidos como una forma de participar en una tradicion discursiva que desde lugares no
precisados por el escritor nos hace gravitar hacia  su epicentro politico y moral.

El material bibliografico acumulado y revisado comparativamente me permite proponer una estructura
estable a traves de la cual puedo resolver literariamente ese “afan de diagnostico”. Los textos revisados
obedecen por lo general a esta estructura escritural:

1-Se enumeran aquellos fenomenos sociales que se identifican como “males” de la nacion en un momento
dado.

2-Se avanzan las posibles causas de dichos males.

3-Se proponen los remedios.

Casi todas las figuras prominentes de la Republica escribieron y publicaron discursos que por lo menos
rozan el anterior formato. Incluso el “DIARIO DE LA MARINA” convoco a una encuesta sobre el tema
“Origenes y remedios de la crisis de la Republica”. Esta convocatoria, por ejemplo, fue contestada por Luis
Octavio Divino en sucesivos articulos los dias 26, 27 y 28 de mayo de 1931, que dieron lugar a un
interesante folleto.

Lo que yo pretendia presentar en este evento, que por su extension no podra ser, era una meditacion
sobre el texto que introduce definitivamente a Medardo Vitier en la citada tradicion bibliografica. Me
refiero a “OBSERVACIONES SOBRE ALGUNOS PROBLEMAS DE CUBA”, editado en 1933 por la Imprenta de
Tomas Gonzalez, Manzaneda  45, en Matanzas.

Por motivos que podemos calificar como de “plena actualidad” resolvi estudiar detenidamente la obra de
Medardo Vitier. No hace mucho visite el fondo bibliografico F. Figarola Canedo, adecuadamente
conservado en la Biblioteca de la Universidad Central de Las Villas, y los fondos de la Biblioteca Gener y
del Monte, en la ciudad de Matanzas, donde existe voluntad y celo, pero infelizmente no todos los recursos
como para poner a salvo un patrimonio bibliografico de la mayor importancia. Por poner un ejemplo, en
un sotano inmenso luchan a la par, con opuestos objetivos, los restauradores y la humedad. Fue en esta
biblioteca matancera donde encontre interesantes documentos que confirman la tesis de partida y de
paso ensanchan los valores que hacen calificar a Medardo Vitier como uno de los pensadores mas
relevantes en la galeria de mentes de la Republica.

En cierta ocasion  Cintio Vitier recordo a una Memoria sobre Jose Marti como el texto  que podria ser la
primera publicacion de Medardo Vitier. En efecto, se trata de una Memoria premiada por el Colegio de
Abogados de La Habana y publicada en Matanzas, en 1911, por la Imprenta La Pluma de Oro con el
titulo “MARTI, SU OBRA POLITICA Y LITERARIA”.

Sin embargo, en la biblioteca yumurina pude consultar el texto “REFLEJOS. COSAS DE LA ESCUELA Y DE
LA PATRIA”, publicado en 1909 por Imprenta El Escritorio, tambien en Matanzas. No hay que hacer un
ejercicio muy original para establecer un continuo que parte de estos “REFLJOS” y resuena en el ensayo
de Cintio Vitier “ESE SOL DEL MUNDO MORAL”, frente al que se han definido varios ensayistas y jovenes
pensadores cubanos de las presentes generaciones. Ese ensayo, y el “CALIBAN”, de Roberto Fernandez
Retamar, probablemente constituyen la dupla intelectual basica que ha desafiado la nueva inteligencia
critica cubana; asi, por via negativista, se constituyen como un flujo intelectual unitario.

Medardo Vitier se inspira en una concepcion mesianica del patriotismo que hoy esta en entredicho; como
estilo y como doctrina. No solo se ubica en el reverso de la otra vertiente discursiva de una Cuba eficiente
e instrumentalmente racional, como ha construido con toda intencion Rafael Rojas, sino tambien en la
antipoda de la isla pagana y carnavalesca. La Cuba de Vitier es mas latina, romanocatolica, que helenica
o anglosajona. Y aun en ese marco, prefiere un hombre paulino antes que joanico. Su isla es cristiana y
prefiere enfocar el deber como sufrimiento y cruz; ni gusta gozar como Dioniso, ni comerciar como
Mercurio.

Esta perspectiva ha llegado a generaciones recientes de manera ambivalente: por una lado ha inspirado
una comprension comprometida de la faena intelectual, por el otro, es responsable de un discurso
senequista, docentista y muy cursi sobre los “deberes patrios” y el “destino cubano”. Un testimonio claro
de este misionismo de Medardo Vitier puede percibirse en el “Prologo” al citado texto “REFLEJOS”, que
firma en Matanzas ya el 21 de junio de 1909. Despues de un ejercicio de modestia recomienda el estudio,
la ensenanza y la escritura como tareas apostolicas: “?Que, pues, me guia? Sencillamente decirle a mi
patria que poseo un ideal al cual consagrare mi vida porque pienso que los ideales mejoran la vida del
individuo y este alcanza el grave privilegio de vivir para los demas”.

El conocido contrapunto entre Marti y Casal, que Cintio Vitier  propone en “DE LO CUBANO EN LA
POESIA”, es la rectificacion de una “antitesis complementaria” que con anterioridad habia propuesto
Medardo Vitier entre el propio Marti y Jose de la Luz y Caballero, y que identifica como “dos polos del
espiritu cubano en la historia”. No deja de ser curioso que el Dr. Rafael E. Tarrago, al introducir la mas
reciente edicion de los “DISCURSOS Y ESCRITOS” de Rafael Montoro (Editorial Cubana, Miami, 2000), haya
constatado cierta tendencia a construir la oposicion de Marti con el probo tribuno. (2) Esto demuestra
que mas que un “mito” Jose Marti es un “mito constituido”, referencia de las elaboraciones intelectuales
cubanas, de las filias, las fobias y los propios desmarques de la dicotomia. Tal vez una fatalidad
referencial.

Siguiendo a Jose de la Luz y Caballero, fundamento de su aspiracion pedagogica y moral, Medardo Vitier
profundiza la perspectiva mesianica: “Luz y Caballero es el firmamento de Cuba sembrado de astros
serenos en la noche de nuestros dolores; Jose Marti la atmosfera en contacto con la tierra forjando el rayo
en las entranas de la nube tempestuosa para que fulmine juntamente con el agua refrescante que ha de
banar el suelo calcinado…”

La supervision moral de la Republica es para Medardo Vitier un elemento basico de la vida democratica.
La politica no necesita “apoyo” sino critica; y esto es en el una conviccion intelectual. Se asume como
discipulo apostolico de un Jesus que prescribe: “Id y predicad el evangelio por todas las naciones”. Y aqui
“naciones” quiere decir grupos, clases, sectores de una isla entendida como tierra prometida. Ni comparte
y quizas ni entiende, como tampoco entendio Marti, la naturaleza de un partido politico moderno. Los
estatutos de el Partido Revolucionario Cubano recuerdan mas a una fraternidad comprometida con una
mision celestial que a un grupo que debe bregar por un espacio politico.  Estos maestros eran ante todo
(g)entes morales, no politicos.

De Luz y Caballero asume la pedagogia como mision y la escuela como camino. Se vuelca con ellas hacia
una ideal paulino del hombre: “…creo firmemente en la eficacia moral del evangelio cuya esencia la
integran la verdad y el amor”.

Medardo Vitier alcanza, a traves de conocidas mediaciones, a signar las inclinaciones eticistas de la
retorica intelectual cubana de las ultimas decadas al apelar a la tradicion cubana en referencia
helenica. Si los griegos educaron a sus hijos en Homero, nosotros deberiamos educarnos “poniendo en el
pizarron los aforismos de el hombre de El Salvador”. La propuesta de editar un grupo de Cuadernos
Martianos por “cuestacion publica” para educar a los ninos cubanos, es claramente la forma con que
Cintio Vitier ha sido fiel a la recomendacion de crear un catecismo laico como mal menor en el oscuro
contexto de una “revolucion atea”. Medardo Vitier consideraba suficiente a los aforismos de Luz y
Caballero, pero quien los haya estudiado puede entender que su mensaje es demasiado subversivo para
un regimen totalitario como el castrista. Ya habra momento para demostrarlo.

El capitulo V de este libro de 1909 titulado “REFLEJOS” Medardo Vitier lo dedica a la exegesis de un
aforismo: “Educar no es solo dar carrera para vivir sino templar el alma para la vida”. Y que conste: esto
no es simple chachara poetica y moralizante. En la citada “Memoria” sobre Marti, publicada en 1911,
Medardo Vitier descubre una de las “fuentes de la fe” (martiana): “Le venia de su especulacion en el
concierto de las energias cosmicas”. Y utiliza ya la frase conceptual “mundo moral”, que se liga
raigalmente en la tradicion  cristiana a un elemento anselmiano: “Su pureza le dio mas fe que su
sabiduria”.

Advierte ademas sobre el peligro de un estado de “muerte moral” (?acaso”sindrome de indefension”?,
como dice el Documento de Trabajo de los Sacerdotes de Oriente, de julio de 1999) que avanza sobre el
espiritu de la nacion. Cuando este se generaliza la “vida moral” (que Marti tambien llamaba “decoro”) se
concentra en algunos hombres. Esto sucede porque hay una constante moral que pone demasia alli
donde aparece un deficit. En Marti hay, como dice el propio Medardo Vitier, una “consideracion
matematica del bien”.

Toda esta vertiente de pensamiento eticista se hace patente con su fuerza surtidora  en el folleto
“APUNTES DE ALQUIZAR”, que recoge el acta de la sesion solemne celebrada por ese ayuntamiento
habanero el 20 de diciembre de 1936, con el discurso del Dr. Medardo Vitier, ya por entonces Catedratico
de Literatura, con motivo de la entrega del titulo de “Hijo adoptivo” y “Medalla de oro” al Dr. Cecilio
Caneda. En esa ocasion Vitier senalo: “Reafirmemos con todo esto, cubanos, la fe a veces vacilante en los
valores de la justicia, llamada por Luz y Caballero sol del mundo moral”.(3)

Como anteriormene afirme, las “OBSERVACIONES SOBRE ALGUNOS PROBLEMAS DE CUBA”, de 1933, es el
texto de Medardo Vitier que mas se ajusta al esquema de “supervision moral de la Republica” que aqui
proponemos como una constante intelectual del periodo. Pero como tambien adverti, el analisis detenido
del mismo rebasa los propositos y el tiempo disponible para esta comunicacion.

Como se sabe, despues de 1959 esta inclinacion intelectual a discurrir publicamente sobre el estado de
la nacion cayo en un estado precario. De hecho, el espacio publico se desvertebro y la opinion se retrajo
a discretas zonas de lo privado, de lo intimo. Si una vez Junger Habermas escribio una “TEORIA Y CRITICA
DEL ESPACIO PUBLICO”, el totalitarismo aceptaria un estudio similar pero en terminos de espacio privado.
Aquel grupo de historiadores, filosofos, abogados, etc. que utilizaban las planas de la prensa republicana
para aventurar sus diagnosticos acerca del estado de la comunidad en que vivian, se retrajo hasta casi
desaparecer. La falacia del “intelectual organico” del castrismo  ni siquiera alcanzo los niveles de una
legitimacion decorosa del poder castrista; ultimamente el proposito vejeta en la metamorfosis del
academico, una figura que no tiene que ver con nada, excepto con una forma muy vulgar de entender
sus intereses personales.

Esto no impide, claro esta, que al fijarse como tradicion intelectual este afan de supervision etica no se
haya prolongado inercialmente mas alla de 1959. Problematico es, sin embargo, su perdurabilidad en un
presente politico muy incierto, o un futuro inmediato que se perfila a la vez romantico y “parricida”; un
tiempo historico que a la par con una idealizacion del pasado republicano tenga que acomodarse al
nuevo contexto del  convivio postmoderno, donde Fidel Castro no pasa de ser un ordinario metarrelato.

Lo que ha sido de este afan moral en la historia bibliografica del castrismo puede ubicarse entre dos
polos. Por una parte, el ensayo “MALES Y VICIOS DE CUBA REPUBLICANA. SUS CAUSAS Y SUS REMEDIOS,
de Emilio Roig de Leuchsenring, publicado por la Oficina del Historiador de la Ciudad en 1961. Por otra,
un texto con autor indefinido titulado “CAUSAS Y FACTORES DE NUESTROS REVESES Y VICTORIAS,
publicado por Ediciones Verde Olivo en 1993. Vale la pena anadir el indice ya que contiene un logica
muy significativa y hasta simpatica; casi el colmo de la teleologia historica al servicio de la politca:

-Capitulo I: Causas y factores de los reveses de la guerra de los 10 anos.
-Capitulo II: Causas y factores del fracaso de la guerra chiquita.
-Capitulo III: Causas y factores de los reveses y victorias de la guerra de 1895.
-Capitulo IV: El proceso revolucionario de los anos `30. Causas y factores de su fracaso.
-Capitulo V: La guerra de liberacion nacional (1956-1958) factores de la victoria.

Si vamos a creer en este enfoque, la historia de Cuba es un pugilato de gente incapaz de triunfar hasta el
advenimiento del castrismo.  

A pesar de estas insulas bibliograficas, elogiables aun con toda  su tendenciosidad, debe tenerse en
cuenta que la “tradicion” no es elemento importante en las precisamente llamadas “sociedades
tradicionales”, por lo que ha sido muy costoso mentenerse fiel al civismo intelectual republicano en todos
estos anos.

Muy poco consegui en verdad con aquel empeno por escribir textos sobre la situacion cubana por una
decada. Fue descaracterizado incluso por algunos colegas universitarios que lo consideraron futil. No
alcanzo a describir la desmoralizacion que experimente cuando mi mejor amigo, de alguna manera mi
complice, descreyo del trabajo. Lo peor de todo es que creo que tenia la razon: hay una crisis del ideal
ilustrado.

Aun hoy, cuando hablo con algun antiguo colega de la universidad, hay quien me “aconseja” no opinar
sobre politica “por mi propio bien”. Es increible, pero ni aun en el exilio, ni aun en Miami, hay una
cobertura definitivamente favorable para criticar al castrismo. Esto de los “consejos” es muy interesante,
cierta soberbia paternalista incrustada en la demopsicologia cubana se resiste a aceptar ayuda; antes
bien, segun muchos compatriotas de la isla, son otros los que necesitan consejos y proteccion. Vaya usted
a saber si les asiste la razon.

Por ultimo una anecdota. Circulaba por algunos medios habaneros uno de esos articulos que habia
logrado ubicar en el extranjero cuando un viejo y querido profesor, perteneciente al tan conocido grupo
de Pensamiento Critico, se me acerca y casi me amonesta: “Inteligente, pero revolucionario”; o quizas lo
contario: “Revolucionario, pero inteligente”. No puedo precisar que raras coordenadas pasaban entonces
por nuestras cabezas.

                                      Emilio Ichikawa-Homestead, octubre, 2000.

NOTAS Y REFERENCIAS:
1-Este trabajo fue preparado para la 3ra. Conferencia del Centro de Estudios Cubanos, Universidad
Internacional de La Florida, que se celebro entre los dias 18 y 21 de octubre del ano 2000. Mesa
Redonda “Rethinking the Republic”, coordinada por el Dr. Jose Ignacio Rasco y con la participacion de
los profesores Marifeli Perez-Stable, Rafael Rojas, Alejandro de la Fuente, Jose M. Hernandez y Mark
Szchman. Estaba invitado ademas el conocido escritor Vicente Echerri, que infelizmente no pudo asistir a
la sesion.

2-En la noche del 9 de enero de 1955 el Dr. Elias Entralgo leyo unas postales en la Sociedad Economica
de Amigos del Pais en una charla titulada “Las inscripciones de nuestros ventanales”. Destaco virtudes de
los ilustres alli eternizados; al llegar a Don Rafael Montoro le refirio como el de mayor probidad intelectual,
sustentando su afirmacion en un dato muy interesante e inesperado: fue al que mas prologos se le
encargaron.

3-Seria muy interesante preguntar a Cintio Vitier por la relacion intelectual y moral (de continuidad y
ruptura) que existe entre su conocido ensayo y esas marcas anticipatorias verificables en los trabajos del
Dr. Medardo Vitier. Hay ahi un flujo actuante del pensar cubano que llega a nuestros dias.