Jorge Sanguinetty: una suma cubana. (1)


En 1884, respondiendo a las dudas de un lector dominicano, José Martí escribe para La América de New
York un artículo titulado Maestros ambulantes que contiene unos (pre) silogismos que hemos acabado por
convertir en axiomas de la sensibilidad cubana. Ellos sentencian:

1.        Ser culto es el único modo de ser libre.
2.        Ser bueno es el único modo de ser dichoso.

Cultura, libertad, bondad y dicha: el full de ases de la República martiana.

No obstante, advierte de inmediato: “Pero, en la común naturaleza humana, se necesita ser próspero para
ser bueno.”

La prosperidad: una quinta ficha generalmente ausente en nuestro juego político.

Si asumimos el pensamiento cubano como un solo cuerpo, da lo mismo que se haya hecho en la isla que
en el exilio, no hay dudas de que existen historiadores, moralistas, tribunos y tertulianos para estos
ingredientes de la cultura, pero escasean sus teóricos serios.

Casualmente tenemos en esta mesa a dos de ellos. Carlos Alberto Montaner, quien  ha teorizado con
notable ventaja sobre los temas de la prosperidad y su relación con la libertad. Libertad y prosperidad son,
diría yo, los fundamentos de su pensamiento.

Y el propio Dr. Jorge Sanguinetty, quien se mueve en una dirección similar, aunque con importantes
matices. En algunas conversaciones recientes acerca del viejo tema del carácter nacional, de la visión de la
reforma y la revolución en Raimundo Menocal, de la posibilidad de conformar un multiliderato cubano y
otros temas, hemos podido ir percibiendo que el pensamiento del Dr. Sanguinetti se afinca en una defensa
del derecho de propiedad y en la definición de un elemento institucional y psicológico indispensable para la
transición cubana: la confianza.

Entonces la confianza, que incorporaría como el sexto eje de una democracia. Recuerdo que al llegar a
Miami el Sr. Carlos Saladrigas me dijo algo que entonces no entendí: “Desde el punto de vista de la solidez
del orden, es peor un centavo falso en circulación que una guerra. La falsedad es una desconfianza con
iniciativa.”

El castrismo ha dado jaque mate a la confianza social, habiendo inscrito con perversidad un conocido refrán
como ley primera de su ambiente social: En la confianza está el peligro. En Cuba la sospecha ha sido un
valor de un rango mayor a la sinceridad, igual que la mentira y la simulación y la envidia, una de esas
dimensiones sociales que el gran pensador John Rawls estudió en su libro clásico Teoría de la justicia y
que el Dr. Sanguinetty recomienda a los cubanos en su libro de hoy.

Sanguinetty es un pensador ubicado al otro extremo del castrismo, es un teórico de la confianza y la
bondad.

El libro que hoy presentamos, Cuba: realidad y destino (2004), una nueva proeza de la Editorial Universal,
de ese amigo de todos que es Juan Manuel Salvat, se puede definir como una Suma para el futuro cubano,
cuyo objetivo principal es precisamente inspirar confianza.

Algunos estudios infométricos muestran cosas insólitas en el caso cubano: en La Habana se lee a Kundera
más que otros lugares de Europa, se hurtan los libros de Vargas Vila y el poeta de actualidad es José
Angel Buesa. Existe un enorme mercado cautivo para temas cubanos dentro de la isla, preferiblemente
para aquellos libros clasificados como de “no ficción¨.

Tiendo a pensar en la cantidad de lectores que Cuba: realidad y destino puede tener en Sagua la Grande,
Bauta, San Juan y Martínez, Chambas o cualquier otro inquieto territorio insular. He visto, incluso por
capítulos, la acogida que se le daría en algunas Facultades de la Colina Universitaria a este libro. La
Facultad de Filosofía e Historia no dejaría de comentar la valoración crítica que hace el Dr. Sanguinetty de
la Constitución de 1940, a la cual le adjudica un keynesianismo a esta altura peligroso para el desarrollo de
una economía de mercado; o de discutir las tendencias del pensamiento cubano sometidas a examen en
estas páginas.

En la Facultad de Economía serían de interés primordial los capítulos III y V, donde se pasa de la reflexión
estratégica al empleo de un lenguje técnico y a la proposición de un sistema de recomendaciones
específicas.

Los profesionales del Derecho tienen en el capítulo VII, titulado “La Constitución y la Economía”, un motivo
para debatir los alcances de la constitucionalidad, de la legitimidad del poder y sus límites en una sociedad
donde hay poderes pre y anti constituyentes que rebasan todos los demás.

El Instituto de Relaciones Internacionales, así como los centros especializados por áreas geopolíticas,
encontrarán capítulos afines a muchas de sus materias curriculares. Este libro del Dr. Sanguinetty es
imprescindible en cualquier perfil de enseñanza universitaria cubana, incluyendo las escuelas técnicas y
militares. Puede ser visto, además, como un manual de cívica con perfil práctico.

Hay, a esta altura, documentos fundamentales  circulando entre nosotros que muy bien pueden ser usados
como núcleos cohesionantes para coordinar una posición cpmvergente del exilio en la cuestión cubana.
Cito tres: el Llamamiento al Diálogo Nacional, el Informe Ejecutivo de la Comisión de Ayuda a una Cuba
Libre y este libro, Cuba: realidad y destino, del Dr. Sanguinetty.   

Debemos utilizar todos los medios para congregar una voluntad y una inteligencia colectiva alrededor de
estos textos estratégicos, igual que debemos usar todos los canales que les permitan su conocimiento en
la isla.

Decía que este este libro del Dr. Sanguinetty es una suerte de Suma cubana, hay en él muchas
respuestas: incluso para preguntas que ni pensábamos que podían ser formuladas.


(1). Texto teído en la presentación del libro Cuba: realidad y destino, del Dr. Jorge Sanguinetti.
ICASS, Universidad de Miami, febrero 3, 2005.

 


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