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| Filosofía y República. Para Carmen y Michael. Desde la otra ala del pájaro: Un fuerte abrazo. I. Hablar de las relaciones entre la producción filosófica y un contexto político republicano es un problema complejo. En primer lugar es necesario distinguir entre las fuentes que "inspiran" y las que "propician"; las primeras viajan de la necesidad de expresión individual hasta la exigencia epocal, llevada por algunos investigadores marxistas hasta el limite de lo que se ha dado en llamar “raíces socioeconómicas”. (1) A ciencia cierta no tenemos claro que es lo que alimenta el pensamiento especulativo, que arrastra de genoma o de ambiente. Tampoco disponemos de muchas garantías acerca de que los modelos republicanos sean en si mismos inspiradores de lo filosófico, o que destaquen por lo contrario las monarquías, los imperios o incluso las dictaduras. No olvido que las repúblicas suelen gestar un ambiente intelectual positivo vinculado a las libertades cívicas e individuales; pero por otra parte pueden caer en el marasmo de la seguridad social que a veces acompaña a lo histórico previsible. Cuando el próximo capitulo de una biografia, o el siguiente accidente de la historia se ve venir, empieza entonces a resentirse el riesgo angustioso que cataliza los procesos creativos. Las republicas debe protegerse del morir por cansancio, igual que la filosofia. La satisfacción no debe aparecer mas que, como destello, al minuto siguiente de haber terminado la obra efimera. En sus Lecciones de historia de la filosofía, cuando se disponía a descartar a China de la gran tradición especulativa, Hegel afirmaba que "la libertad" es un pre-requisito básico para hacer filosofía. Es decir, y esto es otro problema, que la filosofía no puede participar de ningún proyecto emancipatorio; antes bien, es ella misma quien necesita un ambiente libertario para poder hacer su aporte. En el imperio de la burocracia celeste no había filosofía, decía Hegel, porque ahi ni siquiera "algunos" son libres. Es libre solamente "uno"; y ese "uno" es prisionero de la política, no del saber. Esta tesis complica bastante la interpretación de los hechos, toda vez que, y esto es solo un ejemplo, el imperio prusiano fue prodigo en creatividad filosófica. Quizas seria recomendable el analisis del contexto institucional que hace posible la aparicion de lo filosofico aun bajo condiciones macropoliticas de evidente autoritarismo. (2) O esta errado el supuesto hegeliano, o la libertad debe considerarse de una manera mucho mas compleja en sus relaciones con el saber. En lo que a este trabajo concierne, no bastaría solo con hacer un registro de lo que pudieron ser aportaciones filosóficas en Cuba republicana (1902-1959); se impone también ir problematizando estas consideraciones con vistas a adelantar todo un programa de trabajo. Una historia de las ideas en Cuba debe considerar siempre la existencia, formal al menos, de diferentes sub-contextos políticos desde los que se ha emitido sentido filosófico. Ellos son: la colonia, la república (postcolonia), la revolucion. No indico anos para no caer en los consabidos problemas de cronografia; mas simples que los cronológicos, pero difíciles también. Tampoco se trata de imponer un esquema sino de ordenar un suceso. A pesar de todo, ya estamos como obligados a situar algunos linderos con vistas a atajar ciertos equívocos. Después de analizar sostenidamente la discursividad cubana de la república, podemos comprobar que el principal contradictor reconocido por la mayoria de los autores no es aquel con el que se forma la dupla clásica, es decir, la monarquía. Hasta donde conozco, no existió jamas un proyecto claro de coronar un Rey cubano, si bien la comicidad histórica alcanzo a declarar a Doroteo, un mulato fugitivo, como Emperador. Teoricamente al menos el monarquismo era perfectamente compatible con el ideal independentista, se trataba solamente de concebir la coronacion de un rey cubano. En la mayoria de los textos de la república suelen considerarse como elementos desestabilizadores del orden a todas aquellas formulas (partidos, personas, programas, libros, etc.) que conducen a la revolución y la intervención. Revolucionarios y anexionistas (se suele presuponer, sin fundamento, que el ideario anexionista contiene un beneplacito al intervencionaismo) son los imprecisos apostatas de la república cubana; aunque ambos rótulos estaban (y están) dotados de prestigios diferentes. El revolucionario ha sido instalado en la imaginería criolla con un cierto carisma de héroe justiciero; le corresponde hasta una suerte de fenotipo: joven, atlético, bello, voluntarioso, blanco, culto. A pesar de que fue criticada como una fuente de desequilibrio civil, la república heredo de la colonia un culto a la mística revolucionaria que llego a rozar los limites de lo erótico. Lo paradójico del asunto estriba en que, por elevar lo revolucionario a estatus de poder hegemónico, ha sido precisamente la revolución de 1959 quien le ha trivializado definitivamente su prestigio en la escala de las preferencias del imaginario político cubano. El revolucionarismo en la republica contuvo siempre una importante cuota de morbo; la lucha armada, cuando no la simple matoneria, funcionaban como una fuente de placer. La revolucion de 1959, en cambio, ligo lo revolucionario con una dimension sacrificial inaceptable en una tradicion moral tan epidérmica como la cubana. La isla, y esto es lo que leo en Virgilio Pinera, es muy leve, por eso es muy facil leventarla en peso. Para que se comprenda la cualidad moral e incluso estética con que fue dotado lo revolucionario en el contexto republicano, baste con citar estos versos de Rafael García Barcena, alguien que fue, sin dudas, un revolucionario de convicción. Pertenecen a su texto "Responso Heroico" (La Verónica, La Habana, 1943): "La revolución, fue ella nuestra novia rutilante, que se ocultara un instante para resurgir mas bella." Aquí se puede percibir el tópico de la inevitabilidad de la revolución cubana; y aun, la certeza de su reiteración infinita. Si esto fuera cierto, el ricorsi de la revolución de 1959 seria una suerte de evolucionismo o marasmo temporal que, acumulando nuevas ansiedades, daría paso a una revolución otra. Al llamar "novia" a la revolución García Barcena capta el elemento erótico que esta revestía para algunos jóvenes cubanos que se desenvolvían básicamente en la vida urbana a niveles de clase media. Por su parte el “sujeto anexionista”, que es considerado una suerte de compinche "ideológico" de la intervención, es descartado de las zonas de prestigio social aun cuando ostente la calidad patriótica de, por ejemplo, Gaspar Betancourt Cisneros, "El Lugareño". (3) Durante la república se hicieron y dejaron de hacer muchas cosas bajo el amparo del exorcismo a la intervención; se convirtió hasta en una suerte de código y se le uso con mucho oportunismo. Si bien durante la colonia los proyectos de anexión fueron plurales y contemplaron otros paradigmas metropolitanos como México, en la época republicana anexión quería significar la incorporación a los Estados Unidos; una nación ya bastante coherente en lo político desde su guerra civil. En este punto, una vez mas, la lógica de continuidad entre la república y la revolución se muestra de manera diáfana; si a veces nos inclinamos (siguiendo mas a Varona que a las teorias de moda) a considerar a la republica como “postcolonia”, no estaria del todo mal atrevernos a considerar a la revolucion como “postrepublica”. Es como si el proceso politico inaugurado en 1959 no hubiera hecho mas que llevar a los limites de lo apoteósico algunos síntomas republicanos; o para decirlo en un vocabulario mas conocido: todo indica que la revolución consolido como instituciones sociales muchos elementos que en la república eran apenas hechos de sociedad. El rumor, la envidia y la delacion son tres ejemplos donde se percibe nitidamente este aumento de rango. Malestares de vecindario fueron convertidos en nucleos de estructuracion politica; por ejemplo, la emulacion socialista, los comites de defensa de la revolucion, la inclusion del rubro de “integralidad” en los escalafones, etc. (4) Estas fundaciones se hicieron en un primer momento para dominar y garantizar un ejercicio desbordado del poder, pero con el tiempo han devenido en habitos de cultura, en ademanes de comportamiento cotidiano casi irrenunciables en los casos de personalidades adultas. He tenido el cuidado de entrecomillar el termino "ideología" para expresar una reserva en torno a la calidad del estatuto epistemico del anexionismo cubano. No se trata, hasta donde he podido percibir, de un sistema de argumentos sino de una declaración de preferencia asentada en el "sentido común" o en un calculo de intereses planteado desde la perspectiva de la utilidad. La matriz instrumental del planteamiento anexionista aísla a esta posición política del moralismo intrínseco al independentismo cubano. Se constituyen así en campus imposibles de cotejar pues pretenden legitimidad en ámbitos diferentes. El anexionismo debió insistir mas en una moralidad que diera respuesta al trauma que supone el proceso de integración en los limites políticos de un país extranjero; el independentismo, por su parte, al considerar a la soberanía nacional un fin y no un medio para alcanzar fines mas concretos, soslaya sus obligaciones en torno a la "prosperidad" para centrarse en los reclamos de una moral emancipadora. No se puede encontrar, ni aun en el imprescindible libro de José Ignacio Rodríguez sobre el anexionismo cubano, una argumentación teórica que fundamente la alternativa de la anexión; en casos como este se trata mas bien de un archivo histórico, un repaso de las fuerzas sociales que han pensado en ese proyecto político. En el espectro de las ideologías cubanas, muy pobre por cierto, no se perciben profundos pensamientos filosóficos, morales o científicos acerca de la incorporación de la isla a otro universo político. Lo mismo sucede, dicho sea de paso, con el racismo. Hay gente que defendió la tenencia de esclavos, o que ha mostrado una profunda antipatía por la raza negra o china; pero eso apenas alcanza para hacer a una persona despreciable como ciudadano o calculador como empresario, no necesariamente un pensador racista del tipo de los producidos por otros contextos culturales. Al definirse frente a los modelos políticos de la revolución y la intervención, la república los hizo también suyos per negationem. Y empezaron a gravitar en la órbita de sus intereses aquellas ideologías que daban cobertura a las aspiraciones políticas revolucionaria e intervencionista. Ese rol lo jugaron indistintamente el democratismo, el socialismo, el marxismo, el anarquismo, ciertas variantes del fascismo, el liberalismo y un espectro amplio de versiones ideológicas de origen básicamente euronorteamericano. Ninguna de ellas fue asumida en términos de convicción sino de instrumento, apenas como un decorado para dar vistosidad intelectual a pretensiones mas básicas ubicadas en el ámbito de lo político y lo económico. Cuando se habla de la república cubana se suele referir básicamente el periodo histórico comprendido desde 1902 hasta 1959, en que la revolución de Fidel Castro se hace con el poder; cuantitativamente significa un poco mas de medio siglo, que es ya comparable al tiempo de duración de la propia revolución Eso crea, para la imaginación política de un país hecho con la independencia precisamente en 1902, una tensión escindida por la fuerza de dos tradiciones: una republicana y otra totalitaria. Sin embargo, es cada vez más frecuente escuchar en estudiosos de esa etapa, comprometidos intelectual y moralmente con una valoración positiva de la misma, el afán por descontar los anos de dictadura "inconstitucional" vividos con intermitencia y, por supuesto, también los de intervención. Hay por lo menos una cuestión importante: ?Que es lo que hace republicano a un orden político?, ?basta con la constitucionalidad o son necesarios otros requisitos?. Si es suficiente con la constitucionalidad para granjearse la condición de evento republicano en el caso cubano, entonces: ?Han sido constitucionales o no las intervenciones y revoluciones producidas en la isla entre 1902 y 1959?. Es evidente que las intervenciones, hechas al amparo de la Emmienda Platt, que desde la perspectiva cubana funciono como un apéndice a la Constitución de 1901, poseen un carácter constitucional y es muy difícil no tomarlas en cuenta como un elemento consustancial a la lógica política de la república. En cuanto a las revoluciones el asunto entra claramente en el ámbito de una filosofía del derecho. Una revolucion puede invocarse argumentando contra la legitimidad del gobierno de turno o, mejor, del orden en curso; como se comprenderá, el "derecho de resistencia" es un recurso muy solicitado en estos casos. La Sección Tercera del Titulo IV de la Constitución de 1901, casi como cuestión de rutina en la escritura constitucional, legitima los momentos de suspensión de las propias garantías que ha prescrito en los títulos precedentes. De alguna manera, pues, la república constitucional esta previendo como momentos naturales a las propias subversiones que intentan interrumpir su ritmo. Desde esta perspectiva, las revoluciones y ese agregado menor de revueltas, rebeliones y protestas previstas en la carta, son también elementos constitutivos de la república. Incluso la revolución de 1959 que dio al traste con ella tampoco puede desvincularse totalmente de su propia naturaleza. República-golpe de estado-revolución constituye una triada orgánica e interdependiente desde la perspectiva teórica. II. La república inaugurada en 1902, según muestran los documentos de la época, fue recibida con el jubilo de los nacimientos. El llamado pesimismo por la soberanía limitada, el pesar por la bandera extranjera ondeando al lado de la bandera cubana, parece haber sido un sentimiento de elite espiritual, cuando no una invención de historiadores y publicistas con vistas a cosechar un capital político. Esa república acometió arduos y ambiciosos planes en los campos de la educación, la bibliotecologia, el periodismo, las artes. Es enorme la cantidad de patentes de técnicos e inventores cubanos que la prensa de la época daba conocer. Un enorme movimiento cultural se puso en marcha y se empezaron a echar las bases de un pensamiento afincado en las necesidades y expectativas que planteaba la sociedad del momento. En cuanto a la filosofía vale decir que la nueva universidad había acatado el llamado "Plan Varona", inspirado en una perspectiva que se ha dado en llamar "positivista" o incluso "pragmatista" (seria Varona un nuevo Prospero), pero que no era mas que el "sentido común" de un pensador cuya responsabilidad en ese momento difería de la mera teorizacion social o la especulación filosofica y debía encargarse del planteamiento de un sistema educativo de cara a las necesidades instrumentales de una república naciente. Un país post-colonial como Cuba, donde varios de los que son considerados grandes libros de filosofía no son mas que planes de clases que se usaban en las seminarios religiosos y parroquias (la Philosophia electiva de J. Agustín Caballero, o los Elencos de Varela, por ejemplo), o programas ideológicos al amparo de algún epifenomeno del estado político, debía formar maestros, filántropos y psicólogos capaces de integrarse a la dinámica de la nueva sociedad ansiosa de modernidad. Incluso la consideración de las polémicas filosóficas, diseñadas unas, espontaneas otras, debía considerar en sus resultados no solo la redistribución del prestigio de los polemistas, sino también, o sobre todo, sus implicaciones concretas en términos de aumento del saber o definición de tendencias en el ámbito de la practica social. No se avanza mucho, ni en comprensión ni en acción, si se continúan magnificando de forma narcisista la importancia de nuestros debates intelectuales. La famosa y abultada polémica filosófica de mediados del siglo XIX, si se analiza sin prejuicios narcisistas, se mostrara como un ruedo donde se inflan y se quiebran vanidades. ?Que otra importancia que no sea el amor propio de un personaje publico puede tener discutir (como se discutió entonces) quien fue el verdadero autor de Sistema de la naturaleza?. Aunque ciertamente el resultado para la profesionalizacion de la filosofía no fue el mejor, se puede aceptar que contra futilidades como esta se concibió el núcleo racional del llamado "plan Varona". No fue hasta 1938, año en que se realizo otra suerte de "reforma de la enseñanza", que la filosofía profesional cubana pudo recuperar algún nivel. Pero el Plan Varona, si bien afecto sobremanera a la filosofía como oficio y su cultivo en las formas más convencionales, desplazo el pensamiento especulativo hacia otras zonas de la cultura y le obligo a manifestarse en géneros de expresión literaria más libres. Desde entonces cualquier proyecto de estudios de las ideas filosóficas cubanas debe encarar un capitulo en torno a la definición de la disciplina y recalificar temática y formalmente aquello a lo que se va a conceder legitimidad filosófica. Prácticamente expulsada de la academia, la búsqueda de nuevas aperturas teóricas y el contacto con las propuestas más audaces de la filosofía europea y norteamericana se va a dar en el ámbito de artistas y escritores menos dependientes de la tradición escolástica (escolar) heredada de la época colonial. Es por eso que no es hasta la fundación de la Sociedad Cubana de Filosofia (1946) que lo más valioso del pensamiento filosofico que se hace en Cuba, sencillamente "no parece filosofia". El profesor Alexis Jardines solia recordar una exigencia de Hegel al momento de expresarnos filosoficamente: no solo el contenido, tambien la forma debe ser verdadera. Una "forma verdadera" deberia ser aquella que adopte los contornos, por lo menos que capte los motivos de aquello que desea expresar. Lo decía también Marx cuando trabajaba como reportero de La gaceta renana y escribía sobre la situación de los campesinos del Valle del Mosela: mi crítica no puede ser serena e imparcial porque no es así, serena e imparcial, la realidad que trato aprehender en ella. Los historiadores y "criticos" más consecuentes del pensamiento cubano durante la republica, digamos, por ejemplo, Medardo Vitier y Humberto Pinera Llera, tuvieron bastantes reservas a la hora de emplear la expresion "filosofia cubana". Aunque no se hayan precisado los motivos de la situación, lo cierto es que en nuestros empeños culturales es visible la dificultad para sostener la imaginación creativa mas allá de ciertos limites de extensión y durabilidad. Medardo Vitier, particularmente, en uno de los contados casos en que parece haberse sentido verdaderamente entusiasmado con la filosofia cubana es cuando analiza la figura de Jose del Perojo, traductor al espanol de la Critica de la razón pura de Kant y dificilmente calificable en sentido estricto como cubano. Nuestros balances filosoficos estan llenos de expresiones tangenciales, a veces de eufemismos que sustituyen al resuelto termino de filosofía, como "expresión filosofica", "pensamiento filosofico", "filosofar cubano", etc. Todos ellos, cuando menos, implican menos responsabilidad definitoria. Las fuentes de esa cautela constituyen un problema historico y hasta moral-civilizatorio de harta complejidad. Aunque Hegel margino de sus Lecciones de historia de la filosofia a otras naciones, incluso algunas europeas, es en la periferia de su historia donde este silenciamiento alcanza un verdadero interes intelectual. Y es que America no vive la rigurosidad de ese archivo como una suerte de participacion discreta o anulacion activa, sino que lo experimenta como exclusion y hasta como despojo. Tambien queda pendiente otro problema relacionado con la naturaleza especifica de una disciplina o un discurso para que sea considerado de rango filosofico. Si nos atenemos a los "hechos filosóficos", es decir, a aquello que como consenso califica en los ambitos de las historias de la filosofia, entonces comprenderemos que se trata de una seleccion bastante irregular en lo que respecta a niveles, soluciones literarias, focos de atención, elección de temas y asuntos. Entre Aristoteles, Montaigne, Descartes y Kant, cuyos nombres nadie se atreve a relegar, no existe una visible convergencia de modos y estilos intelectuales. Para no hablar de Socrates, cuya singularidad alcanza el sabotaje de la escritura. A pesar de las diferencias vale preguntar: ?Que es lo que les hace calificar a todos igualmente como filosofos?. Y aqui de verdad que no se dispone de otra cosa que no sean respuestas bellas (aunque imprecisas), salidas poéticas y hasta cierto humor para ganar el consenso de una clase o de un grupo de lectores. El joven Marx, siguiendo a Hegel, creia suficiente con decir que la filsofia es la expresion de la "quintaesencia de una época", una suerte de sublimacion teórica de su espíritu. Y ahí tenemos por lo menos dos puntos basicos: "expresion esencial" y "epoca". Pues bien, si un pensador logra expresar el sentir definitivo de sus "coetaneos", de la gente que comparte con el una época y no solo un tiempo, un instante (que es el presente finito, según el propio Hegel), podemos decir entonces que se ha manifestado filosóficamente. Y esto podría considerarse independientemente del genero literario en que exprese su idea; aquí "lo filosófico" seria valido incluso si se ha utilizado para enajenar el pensamiento una forma no escritural (gramática) de la expresión: la arquitectura, la pintura, el cine o la música, por ejemplo. Vale esto para el caso cubano, específicamente para el planteamiento de un filosofar en la época republicana; todo documento u objeto de creación que logre expresar una dimensión "quintaesencial" de esa época, sea cual fuere su condición o su procedencia formal, califica por derecho propio entre lo que se puede llamar expresión filosófica cubana, o portador de valor dentro de ese ámbito de la cultura; para guardar así el recato que ha existido en nuestra tradición a la hora de utilizar la palabra filosofía. En este sentido conozco que el profesor Gustavo Pita gustaba cenirse a la categoría "forma metamorfoseada", que Marx introduce en el tomo I de El capital, para encontrar filosofía cubana en formas que tradicionalmente no son consideradas como tales. Con una visión más flexible de lo que posee "interés filosófico" se acercaba a zonas más interesantes de la creación cultural cubana que la mera escolástica. La dimensión filosófica puede aparecer en la ciencia, el arte, la religión, la literatura, el derecho, la historia y hasta en la política de la época republicana. III. Un estudio sistematico de lo que puede ser un panorama del pensar filosofico cubano en la etapa republicana, debe precisar preliminarmente zonas de interes sobre las cuales insistir despues de manera analítica.(5) Para ello se hace necesario el desarrollo de un capitulo metodologico que de alguna manera legitime los descartes y las inclusiones (siempre polemicos) del estudio. En sentido general creo que hay en la ciencia realizada en Cuba espacios de gran interes filosófico, particularmente en el ambito de las ciencias sociales. Aunque fue en verdad un iluminista y un erudito (Malinowski utiliza el tópico del "funcionalismo"), el trabajo de Fernando Ortiz incluye meditaciones que alcanzan dimensiones morales y epistemologicas que una reescritura del filosofar cubano no debe pasar por alto. Valen ademas en esa linea los trabajos de Lydia Cabrera, quien en sus estudios antropologicos incluye siempre una sutil reflexion acerca de lo humano como condicion universal y no solo "etnológica". Salvador Massip rozo niveles similares desde al ámbito de la geografía, toda vez que el clima, la naturaleza y la propia insularidad son elementos muy relevantes en la definición de una cultura. Se sabe, por otra parte, que fueron los arquitectos quienes invitaron a Albert Einstein a conferenciar en La Habana, dando muestras, junto a los matemáticos, de tener una visión adelantada de eso que hoy se reconoce como "multi" o "trans" disciplinariedad. Entre otras disciplinas que también poseen interés filosófico podemos contar a la jurisprudencia. El abogado tradicional de la república mas que un "legalista" era en verdad un "jurista"; si le valoramos por la composición de sus bibliotecas encontraremos a una típica preocupación humanista y una concepción renacentista de la política. Esta cualidad, vinculada al paradigma clasicista latino de la tradición retórica del derecho cubano, tuvo por otra parte que ver con la consideración negativa acerca de la participación de los abogados en la política que caracteriza al imaginario cubano. Eran aquellos abogados y jueces con ideas claras en el marco de la filosofía del derecho, enterados de los últimos avances de las ciencias jurídicas en el mundo y, a veces, dotados con una refinada sensibilidad muy cercana a la poesía. Fernando Ortiz y Dulce María Loynaz, abogada que ejerció con notables resultados prácticos, son ejemplos de lo que he dicho. Aunque las fuentes de lo que podemos considerar "pensamiento" o "imaginación" política de Fidel Castro no están muy estudiadas aun a estas alturas, no cabe la menor duda de que su retórica justiciera es también un fruto de la estructura intelectual planteada por la Facultad de Derecho en esta etapa. Reitero una vez mas una exclamación de una sabia profesora que en tal sentido postulaba: "No, la cuna de la revolución de 1959 no es Santiago de Cuba, es la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana". Puede parecer paradójico, pero una personalidad política como la de Fidel Castro, marcada por pretensiones mesiánicas y redentoras, no la podía dar su propia revolución de matriz totalitaria, sino un ambiente mas abierto como el republicano. Esto mismo explica el hecho, también contraproducente, de que los pensadores marxistas más interesantes en la tradición ideológica cubana los haya dado la república (que no se definió como antimarxista ni anticomunista), y no la revolución de 1959 explícitamente legitimada en el marxismo-leninismo. En el caso de un "pueblo joven" como el cubano, que califica como una comunidad humana "en busca de ser", todas las reflexiones, meditaciones y hasta comentarios informales acerca de la "identidad" constituyen elementos de importancia filosófica. Esa inseguridad suple de alguna manera el "claro de bosque" heideggeriano; es, o aspira a ser, el punto de mira desde el que se fabrica un sentido. En este ámbito califica la técnica, pues ella es el saber que deja constancia definitiva acerca de la capacidad humana de procrear mas allá (o más acá) del ámbito de lo biológico. No son hoy pocos los estudiosos cubanos que insisten en la importancia de concientizar que el Edificio Focsa, entregado por la revolución durante un tiempo a los técnicos ruso-sovieticos, y el puente de Bacunayagua, paraíso de los suicidas cubanos, hayan sido levantados con tecnología cubana. Es necesario hacer un gran esfuerzo para encontrar aristas de interés filosófico en la practica política republicana. La preocupación por el poder estuvo demasiado vinculada a lo terrenal, a lo efímero y no se dieron truculencias o "maromas" que fueran mas allá del querer gobernar. La satisfaccion con ellos mismos trivializa en exceso la biografia de los políticos cubanos de la republica en lo que concierne al interes filosófico. Todos parecían tener la razón. Al parecer ya esta puesto en marcha un definitivo proceso de rebajamiento del nivel intelectual de la política cubana, toda vez que la mayoría de las mentes mas lucidas de nuestra nación han pasado a considerar que, dada la situación actual de la política cubana, es in-moral inmiscuirse en ella. En la literatura cubana del periodo se encuentran tambien elementos de interes filosofico. En la narrativa es muy visible la precocupacion social, asi como la especulacion sobre el tiempo insular y sus componentes humanos. Tambien en la poesía, donde se capta un ritmo cultural distinguido y, por supuesto, en aquella lirica de naturaleza religiosa y existencial que lleva de la mano a las preocupaciones sobre Dios, la muerte, la vida y la eternidad. Y como parte de esta poesia de interes filosofico se incluye ademas a la cancion; sobre todo de naturaleza popular. Son interminables las especulaciones sobre la cubanidad que se pueden montar a partir del estudio de este tipo de letras. El estudioso William Navarrete ha escrito todo un libro sobre esta cuestion, y ha tenido una divulgacion relativamente amplia un ejercicio libre sobre la letra de esa insolita cancion titulada "Lagrimas negras". Todavia hoy se percibe en el panorama literario esta curiosa situacion: los novelistas, cantores y poetas alcanzan a decir mas sobre la realidad cubana que los estudiosos de la sociedad en terminos de oficio; digamos, por ejemplo, sociologos o filosofos. El artista se mueve con mas seguridad en este campo, no esta limitado por el atavismo cientificista de la demostracion y con ello logra un numero mayor de revelaciones sociologicas que los profesionales y academicos adormecidos por los forceps de la liturgia, la autoridad y el servicio a una de esas dos tradicionales instituciones que en el ambito de la cubanidad han confiscado el pensamiento: la iglesia y el estado. Esta situacion me ha hecho creer que una filosofia del arte alcanza a percibir mejor lo "real" que una investigacion a partir de técnicas tradicionales de la sociologia. En el caso cubano, donde la "irracionalidad" de los actores es tan patente, un discurso reflexivo de segundo orden vertebrado a partir de la reflexion artistica es de una credibilidad optima a la hora de verificar un diagnostico social. Los estudios bibliometricos realizados muestran que, con mucha ventaja, es la literatura del llamado "Grupo Orígenes" la que alcanza un mayor numero de estudios que coquetean con las zonas de interes filosófico. Se argumenta, con cierta razon, que en Jose Lezama Lima se puede descubrir un sistema poetico, y que otros escritores del grupo como Cintio Vitier y Angel Gaztelu se elevaron hasta la flosofia catapultados por la fe religiosa. En cualquier caso la reconstruccion filosofica de las obras de dicho grupo es un trabajo que siempre esta abierto y depende, en primerisimo lugar, no de la materia prima sobre la que se ha decidido reflexionar, sino de la imaginacion y el alcance del pensamiento abstracto del estudioso. Si nos atenemos al viejo esquema de que la enseñanza generalizada es iluminismo, y la ilustración modernidad, estamos obligados a reconocer que en cada proyecto educativo hay un algo de interés filosofico. Existe una filosofia de la educacion perceptible en los programas de estudio; por ejemplo, en el planteamiento de objetivos y hasta en la propia eleccion del tipo de ensenanza. Sin contar que la mayoría de los filosofos ha ejercido la docencia y que precisamente desde sus aulas han emitido y a la vez encontrado un sentido especulativo. Hemos estudiado tambien como capitulo aparte lo que son los aportes del marxismo a la tradición intelectual cubana de la republica. Se pueden distinguir dos tendencias fundamentales; primero, aquellos pensadores de inclinaciones filomarxistas, a veces solo sociologistas, que eran estudiosos o intelectuales sin filiacion politica institucional definida. Despues se cuentan aquellos pensadores marxistas que si pertenecían a una organizacion politica y cuyas reflexiones estaban relacionadas con el programa oficial de la misma. A su vez, es necesario distinguir dentro de esta segunda opcion, por la naturaleza especifica que tiene dicha organizacion, aquellos que pertenecian a organizaciones de ideologia comunista y los que se afiliaban a organizaciones de otro tipo. En sentido general es posible afirmar que el pensamiento marxista tuvo en la republica cubana dos signos fundamentales, uno de caracter ofensivo y otro defensivo. El marxismo fue interesante en el planteamiento del tema de la justicia social, que generalmente partía de un enfoque igualitarista del proceso de distribucion. Aunque no siempre fue acertado en el analisis de los problemas sociales cubanos, como es el caso del enfoque del problema de la discriminación racial (son casi fantásticos los cuentos que hizo F. Grobart sobre la franja negra del sur de oriental), no se le puede negar el ejercicio de cierta sensibilidad intelectual en la busqueda de un emparejamiento material de la sociedad. En el concierto de las ideologias cubanas, por otra parte, el marxismo tuvo que defenderse siempre de la acusacion de "doctrina extranjerizante"; curiosamente, casi nuca se le reprochaba su ascendencia germana (region de donde procedian la mayoria de las filosofias de la epoca) sino ruso-sovietica. Pero por otra parte ese reproche, visible en la polemica entre Raul Roa y Jorge Manach, obligo a los pensadores marxistas a realizar una lectura minuciosa e interesada del pasado cubano, descubriendo fuentes inequívocas para su posicion doctrinal. Por ultimo, puede considerarse tambien de interes filosofico la propia reflexion acerca del alcance moral y profesional de todo lo que hemos senalado con anterioridad. Se trata aqui del conocido topico de la responsabilidad social del intelectual cubano. Personalmente me interese en este asunto a partir de un documento consultado en una de las bibliotecas de Carlos Rafael Rodríguez donada a la Biblioteca Nacional de Cuba Jose Marti. Se trata de la edición de un folleto con la conferencia titulada El destino del intelectual en el mundo presente, que fue ofrecida por Humberto Pinera Llera en la Sociedad Cubana de Filosofia el 12 de abril de 1956. Aunque no se ha estudiado con detenimiento, hay suficientes elementos que demuestran que fueron los de Carlos Rafael Rodriguez, marxista cubano, y Humberto Pinera Llera, "existencialista vergonzante" segun su propia definicion, dos pensamientos encontrados. Se percibe en la valoración asimétrica que hicieron acerca de la aparicion del libro de Rafael Garcia Barcena Redescubrimiento de Dios (La Habana, 1956), en la consideracion de la matriz nacional de las ideologias cubanas y en el punto del lugar y la responsabilidad del intelectual ante la sociedad. El ejemplar del folleto en cuestion, propiedad de Carlos Rafael Rodriguez, esta lleno de marginalias y subrayado con mucho detenimiento. El asunto del lugar del artista y el intelectual en la sociedad era todo un tópico de las organizaciones comunistas y marxistas a lo largo de la republica; como era de esperar, ellos votaban abiertamente por una inserción en el centro mismo de lo politico. Un documento programatico al respecto fue publicado por Juan Marinello en una edicion muy rudimentaria de la artesanal revista Mensajes; se titulaba "Nuestros pintores abstractos" y sacaba a relucir el conocido debate acerca del escapismo vs. compromiso social del creador. Humberto Pinera Llera recoge como estado de animo de la epoca el lugar comun de la crisis del intelectual y trata de responder a el. Comienza por dar una definicion que vale la pena citar por la falta de preocupación por estas claridades conceptuales en nuestro panorama sociologico: "…el intelectual es el hombre que, a diferencia de la mayoria de sus convivientes, realiza el destino de su vida bajo la especie de lo intelectual, es decir, consagrado a un quehacer que consiste en construir realidades con lo mas irreal que darse pueda, es a saber: las ideas." (6) Otro lance definitorio en este folleto tiene que ver con el resuelto uso del termino "insolitez". La condicion de "lo insolito" es recurrente a la hora de calificar los eventos cubanos. Debido a esa reiteración le pregunte un dia al Dr. Delio Carreras, historiador de la Universidad de La Habana y profesor de Derecho Romano, acerca de la pertinencia de usar el termino "insolitez" para expresar una condicion inherente a la cubanidad. Me dijo: "Es un barbarismo, pero habría que ver…". Creo que se puede resolver acerca de su uso si lo empezamos a considerar una clave (tambien "insolita") de una tradicion narrativa. Continua Humberto Pinera Llera: "Y esta es una de las peculiaridades más destacables del intelectual: su ostensible insolitez, que tiene mucho de importuna aparicion inoportuna." (7) En el otro extremo de lo que puede considerarse la posición marxista, Humberto Pinera Llera incita al intelectual a replegarse de la masa; a la predica de participación en los intereses del pueblo la considera sencillamente una forma de "hacerle el juego" a la masa. Para Humberto Pinera Llera, que en este punto sigue a Ferrater Mora, la clave de la existencia del intelectual esta en preguntarse "por que esta en el mundo y se le mete en la cabeza saberlo." El "intelectual organico" que el marxismo cubano propone siguiendo a cierto Gramsci, es un sujeto demasiado satisfecho, cuenta con un archivo sobresaturado de respuestas y soluciones que le descalifica como "dramatis persona". El intelectual no esta traumatizado infertilmente por la circunstancia que le agobia, sino que necesita ese peso para superarlo; el no "tropieza" con el mundo, sino que lo "propone". Le reclama la zancadilla y le agradece la "maroma" a que lo fuerza su trampa. Asi, Pinera Llera considera a la "soledad" como el estado natural en que debe existir el intelectual; ella le ayudara a que se "desaltere", es decir, a que deje de ser otro. Siguiendo a Ortega dice que el otro es precisamente el enemigo del intelectual; un otro que puede disfrazarse lo mismo de "especialista" que de "masa". Varios teoricos comunistas de esa etapa, afiliados al partido, asumiran en este asunto la postura stalinista y shdanovista que desde el poder politico moldeaba una concepción sovietica de la cultura. Ya lejos de los tiempos energicos del proletarismo de Anatoli Lunacharsky, el stalinismo consideraba que el verdadero intelectual es el pueblo trabajador, y su guia el partido encabezado por su secretario general. El populismo bolchevique, que se contendra un tanto en la Cuba republicana por la posicion tangencial de los comunistas respecto al poder, hará metástasis en el modelo politico que se ensayara en la isla tras la revolucion de 1959. Las anteriores corrientes analiticas, y otras que tambien pudieran senalarse, no funcionaron de manera aislada. Ellas se entrecruzan de muchas maneras; ya sea porque las ideologias tenian cada una su proyecto educativo, porque los narradores se inclinaban hacia posiciones doctrinales especificas, porque existen algunos documentos políticos de interes filosofico, etc. Hay en la cultura republicana un campo de encuentro de todo esto. Ya en el terreno de lo que podemos considerar el interes por la "identidad" y el "diagnostico moral" de la historia y la nacion cubana, existe una tradicion discursiva enorme. Tradicion que, por cierto, hemos venido presentando en el boletin Centenario de la republica cubana, editado en París. (8) En el marco de este trabajo citamos algunos ejemplos de esa enjundiosa tradicion con sensibilidad filosofica que constituye el ensayismo y el articulismo cubano de la republica. Pero como habiamos dicho con anterioridad, tambien es posible, sobre todo a partir de ciertos cambios culturales y educativos acontecidos desde 1938, encontrar en Cuba una filosofia entendida en sus formas expresivas tradicionales; por lo menos, identificada con un campo referecial al uso. Se cultivo filosofia de esta manera en los Institutos de Segunda Ensenanza, destacando los de la Vibora y el Vedado; tambien en la Universidad de La Habana, donde aun se recuerdan las clases de inspiracion filosofica ofrecidas por Jorge Manach y Roberto Agramonte. La filosofía como oficio tuvo su expresion más notoria en el marco de la Revista Cubana de Filosofia, que se edito en La Habana entre 1946 y 1959. Ademas de los articulos, ensayos y homenajes que esta publico (a Ortega y Gasset y Francisco Romero, por ejemplo), en ella se resenaban libros y se llevaba un noticiario filosofico que hablaba positivamente del ambiente intelectual de la isla. Todo parecia indicar que, ademas de los estudiosos profesionales, había todo un "publico" interesado en la filosofia. Se llego a hablar de "Grupo Filosofico de La Habana" y se fundo la Sociedad Cubana de Filosofía (1948) y el Instituto de Filosofia (1950). La revista, con pretensiones bimestrales, logro salir con cierta regularidad, y su ultimo numero correspondio a enero de 1959, edicion en que saluda a la revolucion triunfante, manifestandole confianza en el resguardo de la decencia nacional y el cultivo de los valores de la cultura. Estas instituciones tuvieron dos lideres basicos: Rafael García Barcena y Humberto Pinera Llera. En este ensayo, como muestra del nivel que hacia la fecha habia alcanzado la filosofia cubana, consideraremos el trabajo del primero. IV. Rafael Garcia Barcena fue ante todo un hombre honesto; pero enfrento un desafio mayor, el de ser un revolucionario honesto. Y es que las revoluciones, dadas al cambio brusco y la pasion por la "velocidad social", suelen caer con mucha frecuencia en la deshonestidad. A mi, por lo menos, me ha costado mucho mas trabajo ser revolucionario que ser persona. Entre "camaradas" hay una ceguera que procede de la incontrolada obsesion por el éxito; la militancia entre cubanos opera como una despiadada bolsa de valores, es el capitalismo de la ferocidad política. El profesor García Barcena fue además un hombre valiente, frontal; tanto, que algunos han visto en esa claridad un síntoma de "ingenuidad"; lo que no encierra tampoco ninguna negatividad, si no es por el hecho de que en la escala axiologica del machismo cubano la nobleza es una cualidad de menos rango que la brutalidad. Ingenuidad que en Garcia Barcena adquiere una dimension muy especifica, pues segun ha declarado en esclarecedora entrevista un militar de alta graduacion, los empenos revolucionarios de este profesor no se basaban en calculos errados. (9). De esa "imgenuidad" me hablo un dia con mucho carino y admiracion en la Biblioteca Nacional de Cuba el maestro y escritor Walterio Carbonell. Segun conto, se encontró un día en el Rectorado de la Universidad de La Habana al profesor García Barcena y sostuvieron un dialogo semejante al que ahora voy reproducir: WC: Profesor, ?es cierto que Ud. proyecta sublevarse contra el General Batista?. RGB: ?Y por que Ud. lo dice?. WC: Pues porque vengo de almorzar ahora en 23 y 12 y me lo dijeron; y si alli se sabe lo mas seguro es que tambien se sepa en la Inteligencia Militar. Independientemente del grado de autenticidad del dialogo, lo cierto es que el profesor García Barcena, como cualquiera en Cuba, muy bien pudo haber sido victima de la delacion; un vicio de la comunicacion muy extendido en la isla. Pero Garcia Barcena fue ante todo un intelectual y un pensador cubano. Se sitúa en la misma linea que lleva de Jose de la Luz y Caballero a Marti, es decir, en el cauce fertil y visionario de la mistica cristiana. Entre 1927 y 1945 desarrolla una amplia producción poética que culmina con varias publicaciones merecedoras de notables reconocimientos nacionales El lirismo marca desde entonces la expresión literaria de su pensamiento, lo que hace mas interesante la descodificacion de su mensaje filosofico. Utiliza su imaginacion poética hasta en la labor "tecnica" de rastrear el pasado filosofico cubano, como se puede ver en su estudio y prologo a los Aforismos de Luz y Caballero (1945). Para lograr un juicio integral del pensamiento de Rafael García Barcena hay que enfocar, como diria Hegel de Socrates, una vida en unidad con su principio. Aunque la obra filosófica de García Barcena es múltiple, creo que las ideas que estructuran su pensamiento se descubren en dos textos básicos. El primero de ellos, que es una declaración de su fe filosófica, se titula Esquema de un correlato antropológico en la jerarquía de los valores (1943), que inaugura una cadena de reflexiones que lo conducirán a su obra culminante: Redescubrimiento de Dios; una filosofía de la Religión (1956). La primera obra esta concebida a partir de dos fuentes esenciales: la filosofía del momento, lo que le ofrece la siempre necesaria aunque relativa actualidad, y una intensa experiencia que emana de una fuerza interior: aristocracia intelectual y ansiedad practica en abisal combinación. García Barcena cree en la existencia de una escala, de una "jerarquía" de valores que se establecen interiormente a partir de un cotejo valorativo con puentes a la esfera objetiva. Es decir, Barcena no cree, como Spengler, que todo evento esta a la misma distancia de Dios. Y aunque lo estuvieran, no es Dios sino los hombres quienes montan el tribunal perenne de la cotidianidad; hombres llenos de pasiones y aspiraciones a quienes les consta que, en efecto, todas las criaturas son iguales, pero solo a los ojos de Dios. Acepta pues los dos elementos claves de la racionalidad occidental moderna: el telos y la objetividad. Una cosa entiende por Dios y otra por "juicios estimativos del sujeto". No obstante, esa escala de valores se relaciona con una realidad antropológica, con el sentimiento humano. (11) A nivel personal la presencia de esa jerarquía axiológica se desdobla de la siguiente manera: -Aspecto gnoseologico que se capta vivencialmente. -Aspecto ontológico que se concreta en la estructura psicofisica. El criterio demostrativo de la existencia de los niveles de valores lo constituye la "evidencia inmediata"; no se trata en rigor de un razonamiento, sino de una gradación que "se vive". Muy cerca de Hartman afirma que esa escala se da ante todo en la "intuición". (12). En la comprensión de este camino del saber hay que evitar la cómoda referencia a que se trata de un simple "irracionalismo". Esto, en Barcena, de ninguna manera; en todo caso, y esto es mas que una hipótesis, su planteamiento intelectual tendía hacia una mística de raíz cristiana. Como ya afirmamos, el acepta las dos pautas básicas de la racionalidad moderna: finalidad y criterio firme de valoración. La literatura contemporánea, sobre todo aquella que se ha fundido y confundido con los apuntes postmodernos, da la impresión de exagerar y trocar los "conceptos" con los que se abrió paso el propio pensamiento moderno. Se trata, para comprender de que se habla cuando se habla de racionalidad, apenas de esas dos cosas: telos y objetividad. Lo que refiere García Barcena es un camino de saber (una senda, no exactamente un método porque es irrepetible como el individuo mismo que "intuye") que serpentea entre lo artesanal y lo repentino, entre el oficio y la aparición. Esto resulta muy agustiniano; y se ha empleado en mas de una sentencia: no sabemos, al final del hallazgo, que ha significado mas, si la voluntad, o el talento. Bergman ha llevado estas combinatorias al cine: se trata de la "iluminación". Ya Plotino había comprendido que la aproximación a una verdad suprema (y esta verdad ultima es conclusión necesaria en los planteamientos jerárquicos de la realidad) requería de esfuerzo, pero de algo mas que esta dado en la parte humana que corresponde a la naturaleza. "No todo es historia", decía un Ortega y Gasset desconcertado. Llamo Plotino "éxtasis" a esos estados donde confluyen el ejercicio sostenido y la "gracia"; es ahí donde se alcanza, por fin, el saber verdadero. Cuenta su discípulo Porfirio que lo vio en ese estado apenas dos o tres veces en la vida. San Agustín dejo entrever que sin el estudio constante, vinculado a las iluminaciones que como destellos irrumpen en la marcha serena del pensamiento, el hombre no accederá a lo verdadero; la verdad es un asalto, pero que aparece en los hombres que se entrenan para perpetrarlo. No esta de mas señalar que, a la luz de la ciencia social contemporánea, esta tesis es perfectamente compatible con el "genetismo" y el "innatismo" metodológico. García Barcena tampoco afirma el conocimiento como un acto de arrobamiento por espera; dice que para que ese "acto de evidencia" funcione acertadamente, debe acontecer en una "…estructura psíquica ejercitada regularmente en la estimación de los valores que se constatan". (13) Dentro del marco de lo espiritual deben determinarse criterios de preferencia; mas adecuados mientras mejor reproduzcan la jerarquía objetiva de los valores. Pudiera preguntarse como determinar los grados de esa jerarquía; y aquí hay respuesta para ese como: depende de la experiencia del pensador que la postula. Ahora, todo indica que no hay respuesta para la cuestión del por que. Las prioridades que maneja García Barcena en la conformación de su estructura solo pueden comprenderse si se comprende a su vez la filosofía misma: se trata de un postulado que funciona como una justificación de la individualidad, que ayuda al filosofo a responder sobre su lugar en el mundo que le toco vivir. La filosofía nace así de cierto desajuste, de un desfasaje entre el filosofo y su entorno. La conformidad "engorda" a la filosofía; "no comemos", dicen acertadamente dos conocidos personajes de Severo Sarduy, "y es que metafísicas estamos". Esto acontece desde que Empedocles cuestionara el propio locus de emisión filosófica, el mundo mismo: "De que honores, de que altura de felicidad he caído yo para errar aquí, por la tierra, entre los mortales." (14) Y alcanza también el desconcierto de José Marti certificado en sus Cuadernos de apuntes: "?Que soy yo?". (15). En principio García Barcena postula una jerarquía valorativa compuesta por dos grandes secciones: -Valores vitales o biológicos. -Valores espirituales. Estos últimos se jerarquizan a su vez según este orden: -Valores religiosos. -Valores éticos. -Valores estéticos. -Valores lógicos. En la religión se deposita lo mas valioso del mundo espiritual del hombre; aunque lo biológico prime aun sobre todo lo anterior. Es esta la razón que permite afirmar que su libro Redescubrimiento de Dios representa la coronación de su obra enfocada en su integridad lógica, existencial, política y hasta vital. El significativo alzamiento armado del domingo de resurrección debe enfocarse como la coronación de su teoría filosófica en un nivel practico. Cuando García Barcena comienza a examinar su escala a la luz de acontecimientos concretos comprende, como casi todos los filósofos, que su esquema inicial esta sujeto a enriquecimientos y hasta rectificaciones. Por eso anade que tal jerarquía axiológica no esta planteada de modo absoluto ni tiene vigencia en todas las situaciones. La introducción de este elemento relativo depende de la acción de ciertas variables como las circunstancias en que el sujeto valora y la estructuración del sujeto mismo. Por demás es necesario considerar que en esa escala los valores no están situados uno junto al otro sino yuxtapuestos. No obstante, y como se apunto con anterioridad, en la elección no hay lugar para el "error" ya que no se trata de una preferencia lógica, sino de la "virtud de la intuición inmediata" a través del acto de preferencia del sujeto. En el individuo se resuelven los niveles objetivos de valores, de manera tal que en uno éticamente constituido se puede establecer (lo establece el mismo) una correlación entre la dimensión antropológica y la ontológica. En este acto de corroboración del camino individual con la jerarquía expuesta por el filosofo, cada cual podría determinar la calidad de su textura moral. El relativismo moral que pudiera suponer la absolutizacion del rol de lo individual en la conformación interior de una jerarquía axiológica, García Barcena lo soluciona siguiendo la correlación propuesta por Max Scheler entre "la profundidad de la satisfacción" y la "altura del valor" que la produce. Y esto es esencial: se trata en primer termino de satisfacción moral. El pensador cubano llama la atención sobre algo que habíamos encontrado en Lessing: el placer de ser bueno y el carácter aburrido y tedioso del mal. De su posición filosófica habría que inferir que el valor mas alto en el espíritu es de naturaleza religiosa, por tanto, es la religión quien mas realización ética reporta; mas no porque enrede al individuo en un nuevo metavalor dominante, es que ese empeno ofrece satisfacción, disfrute en la bondad. De aquí se infiere una saludable relación y si se quiere hasta comunión en lo religioso de lo trascendente y lo humano vivencial. Entre deber y placer, tiempo y eternidad, risa y cruz. Encuentro en García Barcena una filosofía serena y satisfactoria. Entre el mundo del valor y el mundo del ser existe un correlato; vinculo que se resuelve con un contenido de humanidad. Y logra incluso anadir un ingrediente utópico, pues la sustentación mutua entre ambos mundos no es posible con el ser actual del hombre. Es necesario y deseable un cambio, una orientación hacia lo que será el fin, la conclusion obligada de estos silogismos. Resulta que como el valor existe objetivamente, siempre debe ser referido mas allá, a un ser mas alto, siempre mas alto: "Ese ser ulterrimo, en que el valor y el ser se explicarían recíprocamente el uno por el otro, caso de existir, no podría ser sino Dios." (16) Hermoso escepticismo: "caso de existir"; duda coronada anos mas tarde con una confirmación titular: un descubrimiento personal de Dios. Ese hallazgo, evaluado de cara a la tradición filosófica, tenia que ser considerado una reiteración. De ahí que el titulo en que toma cuerpo bibliográfico sea justo (en el sentido de exacto y correcto): Redescubrimiento de Dios. García Barcena fue, entre otras cosas, un pionero en la organización de un movimiento político y armado contra el régimen militar de Batista; como hemos dicho, ello representa una suerte de salida practica desde la teoría. A su movimiento, que hoy sobrevive en nuestra historia legítimamente como más trascendental en lo moral que en politico-militar, se vincularon importantes dirigentes de la revolución cubana de 1959. (17) Según se ha referido, su movimiento quedo trunco y fue apresado el principal protagonista, !destino-azar!, un domingo de resurrección que fue a la larga un domingo de "redescubrimiento". Quizás en la cárcel, y en medio de todas las circunstancias imprecisas que le rodearon, García Barcena vislumbrara aquello que coronara su carrera filosófica. El filosofo cubano ha emulado así a Pascal, quien encumbro todo un edificio intelectual a partir de un accidente. La aparición del libro Redescubrimiento de Dios provoco disimiles reacciones. Las más interesantes pertenecen, una, a Carlos Rafael Rodríguez, quien escribió una resena titulada "Dios redescubierto" (18); la otra, a Humberto Pinera Llera, aparecida en la propia Revista Cubana de Filosofía (Vol. IV, No.15, oct. de 1956-junio de 1957), que dirigió el propio Rafael García Barcena. Carlos Rafael Rodríguez reconoce al libro de García Barcena varias virtudes; también le hace, por supuesto, objeciones graves. Le celebra, por ejemplo, el estar escrito con un "estricto rigor filosófico"; postular una "bien ensamblada tesis". Incluso le acepta que: "Si se hubiera mantenido en esas exigentes premisas, no cabrían deudas de que la filosofía cubana hubiera enriquecido el acervo filosófico universal con una contribución insólita." (19) Por otra parte le objeta un amplio espectro de cuestiones que van desde la exégesis filosófica hasta sus implicaciones intelectuales más amplias. No solo a Barcena, sino a todo el grupo de la Sociedad Cubana de Filosofía le critica el haber realizado una obra en ruptura con la tradición filosófica cubana. En cuanto al balance general del libro de García Barcena dice Rodríguez que, teniendo en cuenta que la historia de la filosofía cubana ha logrado "arrinconar a Dios", significa su "redescubrimiento" un evidente retroceso: "Gracia Barcena, con su libro, no continua aquel camino filosófico ascendente. Regresa hasta un punto en que filosofía y religión pierden los limites precisos para quedar confundidos en un ayuntamiento del que Varela pretendió liberarla hace siglo y medio. El retroceso no puede ser más descorazonador." (20) Carlos Rafael Rodríguez critica a esta obra, y por demás a la filosofía cubana del momento, la indiferencia hacia el medio que la rodea. Quizás sea esta la objeción mas reiterada al pensamiento filosófico insular por parte de su clase política; en rigor, estos reparos son tan validos como obvios, pues las academias y escuelas filosóficas (y como decía Kant la filosofía es en este sentido "escolástica") se resguardan o aseguran de las renovaciones intelectuales; son conservadoras. En la historia ideológica cubana ningún movimiento de renovación intelectual a nivel filosófico ha salido de la universidad. Ni en siglos pasados, donde el Seminario de San Carlos le despojaba de la modernidad, ni en los anos `80 y `90 del siglo XX, donde el Instituto Superior de Arte y las escuelas informales marcaron la pauta de la renovación espiritual. No obstante las objeciones de Rodríguez, el libro de García Barcena puede ser comprendido en relación con la textura personal del pensador y el tiempo que le toco vivir. Situarse en sintonía religiosa (re-situarse, según Rodríguez) en el momento dictatorial que Cuba vivía tras el golpe de estado de 1952, significa también una solución intelectual del mayor vigor. La resistencia a la dictadura no tenia contornos teóricos definidos. En cualquier caso, si es valido para un filosofo que pasa por esa experiencia personal recalar, como hizo Schelling al final de su vida, en las pacientes arenas de Dios. Dios se elevaba ante Barcena como aquel ser ulterrimo que había anunciado ya en sus primeros trabajos; era la instancia en que se reconciliaban ser y valer. Al unir filosofía y actitud lograba la grandeza que Hegel solamente reconoció a Socrates: fundir conducta y filosofía. Por otra parte, la poesía de García Barcena lleva también por estas sendas. Hay en el una comunión de géneros de creación y expresión que pone a prueba la unidad del sujeto pensante. Entre 1927 y 1937 Barcena publica al menos dos significativos libros de poesía: Proa (1927) y Sed (1937), que recoge los mas importantes poemas escritos entre 1929 y 1936. Un estudio filosófico de su poesía muestra que hay una tesis palpitando tras cada poema, un postulado que se abre paso verso a verso; y es una idea ya conocida: existe un correlato antropológico de todo fenómeno ontológico; el hombre esta presente en el universo, el individuo esta en el mundo. Esta versión de la tesis antigua y renacentista de la unidad entre macrocosmos y microcosmos se retoma en la obra poética de García Barcena. Persigue con esto arrojar la poesía mas allá de ella misma, hacia el cosmos, haciéndola con ello algo mas que un asunto de letras, o significando las letras por encima de la frontera de la simple grafía. Poesía y filosofía tienen aquí afán totalizador. ?Que es lo que busca el filosofo?, pues según declara en el plan de su Estética, tres cosas: Verdad, Belleza y Bien. (22) La Verdad que se expresa mediante la generalidad, la uniformidad, la regularidad; medios y a la vez contenidos de la misma. Esa Verdad capta en fin de cuentas la constancia del universo. El bien se expresa en la solidaridad; que es amar en el encuentro de lo individual en el universo; incluyendo, por supuesto, a los seres humanos. El Bien se ratifica como afinidad en el mundo de lo Bello. Lo Bello, que es para Barcena lo expresado por la proporcionalidad, el equilibrio, la armonía. Lo Bello esta llamado a equilibrar en una balanza las semejanzas y diferencias del universo. ?Y que relación hay entre Verdad, Bien y Belleza? La que puede calificarse de triada sintética. Síntesis que se logra en la Belleza. Ella define a "lo verdadero" y "lo bueno", que no son sino sus determinaciones particulares; es decir, atributos. Resume García Barcena la relación: "Verdad: unidad de lo semejante. Bien: unidad de lo diferente. Belleza: unidad de lo semejante y lo diferente." (23) Esta triada posee otra correlativa: el Ser, el Hacer y el Estar, que es aquí el momento sintético. Tenemos entonces una nítida apelación a la actividad necesaria de lo que Es. A lo que Es no le basta con Ser para Estar, sino que debe además "actuar". La presencia de lo que Es solo es si es "activa". El Ser del Estar no se consigue con la simple existencia. Este preludio teórico muestra la inevitable conclusión practico- revolucionaria de García Barcena ya no como un deber cívico, sino como un complemento de su propia posición en el campo de la filosofía. A pesar del entusiasmo que nos provocan, García Barcena se siente satisfecho solo con la enunciación de las anteriores premisas, no desarrolla los engarces conceptuales. Como el mismo dice, estos aparentes conceptos no pasan de ser "números líricos". No obstante, esto nos permite comprender el convencimiento de Barcena acerca de que el arte, y en particular la poesía, son los caminos intelectuales por excelencia para "Estar"; y es que la poesía nos posibilita, sobre todo cuando se realiza, una "Fusión entre hombre y mundo." (24). Desde su poesía, o su poética, esta idea llegara hasta el centro de su filosofía, pues en ambas se trata de intuir el ser total; intuir esa trina unidad del cosmos constituida por Belleza, Bien y Verdad; pero hacerlo mediante una búsqueda en el hombre. ?Como se busca? Intuyendo ?Como intuyo? A través de la poesía y la filosofía ?Donde? En el hombre, que es como decir en el universo todo. Plantearse buscar lo infinito y hurgar para ello en el hombre, ser finito y condicionado (modo finito de la Substancia, según Spinoza), parece contradictorio. La clave de esta aparente contradicción se encuentra en las dimensiones con que se asuma filosóficamente al hombre mismo; y en especial al yo como la entidad humana más tangible. Parece clara la elección de la "intuición" inmediata para este fin filosófico, pues ni a ella ni a la razón les esta vedado lo infinito; cosa que no sucede con el canal sensorial del propio filosofar. Para captar el mensaje de García Barcena es necesario distinguir entre Hombre e Individuo; distinción teórica y existencial. El hombre es un "ser social" cuya esencia se fragua en el sistema de relaciones con la alteridad; es entonces un elemento de alto nivel de abstracción, que se fuga de nuestro ámbito legitimo de aprehensión. El individuo muestra una faz mas concreta; él, en su dimensión efímera, mas contingente, esta enredado en la lógica del azar y es menos concurrente a la "esencia humana". Si se asume esta distinción podemos comprender por que García Barcena insiste en la unidad del "yo" (individual) y el "Hombre". El idealismo que de aquí pudiera inferirse se desencamina si se le entiende como subjetivismo. Resulta que ese "yo" es en verdad un "Yo"; la unidad entre lo finito y lo infinito que se da en "Mi" como evento irrepetible. Esto es visible tanto en la poesía como en la prosa filosófica del pensador cubano. El breve poema "Descubrimiento" esclarece de modo insuperable el lugar donde el pensador cubano pretende buscar los contenidos poéticos y filosóficos. Esto es importante pues en la medida en que la filosofía fue dejando de hacer ontología, el problema de la "Verdad" (desde Parmenides vinculado al problema del Ser que, en rigor, era el mismo problema) se redujo al problema del método. Esto no ocurre en Barcena, quien en el referido poema dice: "En las tres carabelas de mí mismo, surque los mares de mi mismo, y descubrí en lo arcano de mi mismo, el nuevo mundo de mi mismo." No hay confusión posible: es dentro de "mí", que es tanto "yo" singular como universo infinito (es decir: Mi), que se encuentra el objetivo de lo filosófico. Y es un "Mi" inagotado, no se sabe a ciencia cierta si también inagotable; por eso los hallazgos se asumen como descubrimientos y, cuando cierra el circulo, como re- descubrimientos; el mas celebre de los cuales es el de Dios. ?Que hay en Mi? La preocupación por esta interrogante es el inicio mismo en la filosofía; y también su finalidad: el camino todo. Tal parece que la inquietud por buscarse es una condición básica para filosofar. El "yo" es la arcada de la filosofía, y la indagación curiosa en cada "yo" dependerá de las singularidades que le habiten a cada cual. Filosofía es ante todo antroponautica, viaje incansable por el alma individual. De esa búsqueda nace, entonces sí, el compromiso social del filosofo; tal y como reclamaban Carlos Rafael Rodríguez y la inmensa mayoría del grupo marxista; pero en este caso se da de una manera legitima, como agregado natural de una posición filosófica. Con ello el filosofo trata de alcanzar quizás no tanto su libertad como su autonomía, que es la soberanía para legislar sobre si mismo (incluso en contra de uno mismo), para elegir sus lazos, sus dependencias, la manera en que va a servir a su tierra y a su gente. Y no digo esto en el sentido de un populismo propagandístico y cursi; lo afirmo como una inspiración heideggeriana: filosofía de "arraigo centrípeto", de muerte en el aire, capaz de "enraizarse" después de una fuga y de un proceso agónico de (auto) reflexión total. Se trata entonces de bendecir nuestra filosofía cubana con "…todas las fuerzas de la existencia histórica del hombre, que configuran el mundo, como son: naturaleza, historia, lenguaje; pueblos, costumbre, Estado; poetizar, pensar, creer; enfermedad, locura, muerte; derecho, economía, técnica." (25) Ahora podemos preguntar: ?que significación puede tener para la filosofía y la poesía que de "Mi" se extraigan mis aspiraciones, mis estados, mis experiencias; en fin, mis "mis"?. No mucha, claro esta, si el yo acogiera lo efímero individual y solo eso; pero como apuntamos ya, el "yo" carga sintéticamente con la totalidad cósmica. Barcena logra superar la separación entre hombre e individuo cuando propone en unos versos: "Universo mío. Mío en la hoja que voló perdida, Mío en la estrella que se poso en el cielo Mío en la noche que se quedo dormida. Universo que sabes a mi mismo, ?Dónde no estaré yo en ti?." Es decir, yo estoy inevitablemente en todo lo que es universo; él me contiene y yo le correspondo; pero hay algo mas, por la forma en que esta dicho, con ese dejo de interrogante melancólica, es como si el "yo" interpelara paternalmente al mismísimo universo haciéndole comprender la comunión. Este elemento explicaría la opción primera por la búsqueda interior. Si el correlato entre lo antropológico y lo ontológico, entre "yo" y el "mundo", se balancea a mi favor, entonces es por "mi" por donde debe comenzar la filosofía. Por otra parte, y como definitivamente, la posesión individual del universo ("Universo mío") permite afirmar a la creación filosófica y poética no como epifenomenos del "yo", sino como instancias incorporadas al mismo en forma de consustancialidad. El corolario de esta interesante proposición filosófica en el marco de nuestra cultura escritural es quizás el poema "Plenitud": "Nada contra mí: Todo conmigo. Nada para mí: Todo de mí. Nada de mí: Todo en mi." El "yo" que concibe García Barcena es inmenso: no hay solipsismo alguno puesto que ese "yo" esta en comunidad con el universo y mi existencia es prueba irrebatible de ello. Prueba, testimonio, no causa de la infinitud universal. En esta búsqueda en el "yo" esta presente, pues, el mas legitimo sello de la aspiración filosófica; pero tiene además una profunda connotación ética. Buscar "dentro" es una idea familiar en la historia de la filosofía; no hay que ser muy suspicaz para evocar el "conócete a ti mismo" socrático o la "reminiscencia" platónica, la expresión mas depurada de lo primero. García Barcena complementa su tesis destacando lo que significa, en cada caso, el "yo" para mi mismo; es decir, ya no solo trabaja el significado del "yo" en un contexto lógico, sino que le interesa el contraste del "yo" consigo mismo, en su dimensión moral. La búsqueda no se queda en la ingeniosidad filosófica, ella va encaminada a desenterrar para cada cual el maleficio o beneficio que lleva en sí. Y no para arrepentirse, no para castigarse, quizás tampoco (aunque sea más soportable) para alegrarse, sino en primer termino para comprenderse. Mucho pudiera decirse además de la raigambre martiana que tiene la posición filosófica de Barcena, por lo menos en la forma en que la hemos expuesto aquí; esa aproximación no es casual; es el precipitado de estrellas que dejan algunos hombres afines a su paso por las épocas oscuras. Emilio Ichikawa. Long Island. Dic-2001. Notas y referencias. 1-Para obtener el grado de Licenciado en Filosofía Marxista-Leninista por la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, escribí una tesis donde ensayaba un enfoque social de la ciencia en América Latina. Fue mi tutor el Dr. Jorge Nuñez Jover, quien fue además nuestro profesor de estudios metodológicos y teóricos de la ciencia. Como parte de sus cursos estudiamos el interesante texto de Boris Hessen Las raíces socioeconómicas de la mecánica de Newton, presentado en el II Congreso de Historia de la Ciencia y la Técnica (Londres, 1932), al que Hessen asistió como parte de la delegación soviética. A este tipo de enfoque social del pensamiento se convino en llamar "externalismo", y es algo que me resulta útil todavía. 2-En el contexto de las sociedades opresivas los creadores suelen ensayar con zonas de fuga, cotos, donde no llega la imaginación de la censura. Bajo el franquismo, por ejemplo, la Universidad de La Laguna en las Islas Canarias dio acogida a un pensamiento que, probablemente, seria muy difícil de haber llevado adelante en los centros urbanos de la península. Después sucedió algo parecido con la fundación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia; según un destacado sociólogo español que entreviste en La Habana, esa universidad "nos la tuvimos que inventar" como opción al exilio. 3-Todavia hoy en la ciudad de Camagüey se puede visitar una quinta de salud y una capilla, con visible insignia masónica, fundadas por el Lugareño. La visite con un destacado intelectual residente en La Habana y, después de celebrar la obra, de cubanisimo talante, le dije: "Es el trabajo de un anexionista." Mi acompañante, que es un patriota cubano estilo siglo XIX, me dejo pasar el lance, pero dos noches después me llevo a una exposición de bonsais que se presentaba en la biblioteca provincial de la ciudad y, tras un paseo, me dijo: "Todos los arboles se dan a través de esa técnica. Todos, excepto la palma: ?por que será?." Un lance alegre y un honor patriótico salvado. 4-Son numerosas las injusticias que se cometieron con la introducción de un elemento tan incierto como la "integralidad" en un sistema de evaluaciones que debía sustentarse en la exactitud. La "integralidad" implicaba cierta docilidad y muestras de adaptabilidad política. Como se ha demostrado, en el contexto de las sociedades totalitarias palidece el libro de José Ingenieros La simulacion en la lucha por la vida, y se hace muy difícil comprobar el grado efectivo de fidelidad o "confianza" política que se le ofrece al régimen. 5-El estudio de la creación intelectual en la república debe llevarse a cabo capitulo a capitulo; sin necesidad de pretender después una generalización. Antes pensábamos que estos estudios localizados tenían solo una importancia transitoria, como medios hacia la gran comprensión del periodo, pero ellos exigen en si mimos un esfuerzo investigativo de gran envergadura. En nuestro caso hemos realizado una revisión sostenida de lo que son las tendencias marxistas y la producción filosófica en el marco de la Revista Cubana de Filosofía (1946-1959). 6-Pinera Llera, H. "El destino del intelectual en el mundo del presente." En: Revista Cubana de Filosofía. Vol. IV. Julio-sept. 1956. No. 14. p.4. 7-Ibid. p. 5. 8-Este boletín ha publicado hasta el momento 22 números; según noticias recibidas ya se prepara el numero 23. Lo redactan los estudiosos cubanos Javier de Castro Mori y Willian Navarrete, y es uno de los espacios mas seguros y prestigiosos para dar a conocer las investigaciones sobre la etapa republicana. 9-Para evaluar las posibilidades de éxito militar del alzamiento del domingo 5 de abril de 1953 podrá consultarse la entrevista, aun inédita, que Rafael García Barcena (hijo) realizo al Coronel Manuel Varela Castro. Según Carmen Castro en un articulo titulado "Relatos de la lucha revolucionaria" y publicado (s.f.) en Prensa Libre, el profesor García Barcena había alcanzado un gran prestigio en la clase militar gracias los cursos de Psicología Militar impartidos en la cátedra de Guerra Militar. El Movimiento Nacionalista Revolucionario de García Barcena logro a mover dos mil doscientos hombres, según dice, "perfectamente armados". Hubo algunas irregularidades y fueron sorprendidos cuando ingresaban por al posta 13. Fueron detenidos por lo menos una mujer y setenta hombres. 10-A propósito del tema ya en 1938 había proyectado una "Individuación de la ética". 11-Garcia Barcena, R. Esquema de un correlato antropológico en la jerarquía de los valores. La Habana. 1943, p.4. 12-Ibid. 13-Abbagnano, N. Historia de la filosofía. T.I. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1967, p.36. 14-Marti, J. Obras Completas. T. 21. Edit. Nacional de Cuba. La Habana, 1965. p.69. 15-Barcena, R. op. 1943. P.17. 16-Datos al respecto pueden encontrarse en los estudios que el Dr. Mario Mencia ha publicado en torno a los sucesos del asalto al Cuartel Moncada; por ejemplo, La prisión fecunda, dedicado a analizar los años de presidido de Fidel Castro. 17-Aun inédito conservo el texto "Marxismo vs. Existencialismo en Cuba: Dios mediante." El trabajo del Dr. Carlos Rafael Rodríguez puede encontrarse en Letra con filo T.I. Edit. de Ciencias Sociales, La Habana, 1983. 18-Rodriguez, Carlos Rafael. Op. Referida, p.244. 19-Ibid. pp. 243-244. 20-Proa fue publicado en 1927 en La Habana por Pérez, Sierra y Cía. Sed, que es el poemario que en este trabajo se cita, apareció en 1937 (La Habana, Empresa Edit.de Publicaciones). Fue el Premio de Poesía del Concurso Literario Nacional, convocado en 1935 por el Director de Cultura de la Sección de Educación José María Chacon y Calvo. Fungieron como jueces: Dulce María Loynaz, Regino E. Boti y Andrés Nuñez Olano. 21-Este plan de estética se adjunta a la edición de Sed que referimos. 22-Ibid. 23-Heidegger, M. La autoafirmación de la Universidad Alemana. Tecnos, Madrid, 1989, p. 12. |
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