Transporte público: ¿una alternativa?

El servicio público de transporte de Miami Dade no es solo un asunto de gobierno; la empresa privada también
ocupa una parte en el funcionamiento del mismo. La flota de taxis, la red de autobuses, el Metro Rail, el Tri-Rail,
algunos transbordadores marinos y fluviales, así como vuelos incesantes hacia y desde los aeropuertos de la
ciudad, conforman el complicado sistema de transporte público de los conciudadanos del condado.

Ahora bien, sin el creciente parque de autos privados que soporta y complementa el sistema público, su existencia
misma sería impensable. De ahí que sea necesario plantearse la evolución de uno en relación con la del otro. La
reciente inversión millonaria de la ciudad en la mejora y ampliación de la flotilla de buses tiene seguramente que ver
con el aumento del precio del combustible, con la intensificación de las dificultades de circular en las carreteras y,
en consecuencia, con la ampliación del número de clientes que solicitan servicios de taxis, buses y trenes.

Algunos taxitas opinan que su trabajo es un indicador directo del estado de la economía. En momentos de crisis
(como en las semanas posteriores al 11 de septiembre), aseguran, los alquieleres decaen y hay que pensar
incluso en cambiar de trabajo. ¿Qué es lo que sucede con la economía de la ciudad si la medimos con esta
fórmula?. Pues que Miami va bien. Los taxis circulan la mayor parte de las veces ocupados... a pesar de que son
más caros que los de Manhattan.

Si un taxi no acude, o falla un bus, se rompe el ritmo que incluye el tren, el metro, el avión o el crucero. Y aunque no
es algo crítico, hay que decir que los teléfonos de taxis en ocasiones no contestan, que algunos servicios de buses
se tardan y se dan roturas sin un relevo efectivo.

Muchas observaciones rebasan la extensión de este artículo; pero algo se puede adelantar. Por ejemplo, la
incomprensible clausura de la estación “Bicentenial Park”, que ofrece una de las mejores vistas de la bahía; o la
utilización de equipos demasiado usados hacia destinos lejanos y comunidades necesitadas, como los que cubren
las rutas 38 y 34 entre “Dadeland South” y Florida City. O la número 35, que conecta a Homestead con el Kendall
Campus del Miami Dade College.

A diferencia de ellas, el servicio que en los “horarios picos” brindan la 272 (Sunset Kat) y la 204 (Killian Kat) es
ejemplar: son rutas puntuales, rápidas y suelen utilizar equipos pequeños, modernos y de máxima comodidad. En
sentido general, las rutas que atraviesan las calles tienen mejor servicio que las que corren por las avenidas. Pero
esto es algo que habría que probar. Una experiencia cercana ya a muchas personas, como indica el inminente
“boom” del servicio público de transporte en la ciudad de Miami. Ah, y una cosa importante: el precio actual no es
bajo, pero es soportable. Ojalá no se dispare en virtud de las circunstancias.

Mayo-2006


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