Salud y Medicina

La salud cuesta dinero. Pero hay algo más: al nivel general en el que los médicos establecen los patrones de
“normalidad”, todos estaríamos enfermos. De ahí que algunos miembros de la comunidad se resistan a
visitar al especialista. La actitud no es recomendable, pero tiene su lógica: un buen médico le encontrará a
uno de todo. Nadie escapa. Un amigo psiquiatra, residente en Puerto Rico, me ha asegurado que la gente
siempre tiene algo y que hay que ajustarles “el coco”, con milígramos más milígramos menos.

Con notable sentido del humor, la imaginación popular ha reinventado un viejo refrán: “Lo importante es el
dinero; la salud va y viene”.

A pesar de las quejas, el sistema médico norteamericano posee zonas de excelencia profesional que se
revierten favorablemente en las economías domésticas de los ciudadanos. Personalmente me llama la
atención ese universo de saberes y poderes que se exctructura en el área de “Investigación y Desarrollo” del
Sector Médico”.

La investigación científica es de primera calidad en la universidad americaca; y se le da una atención
prioritaria. Mientras un artista o un historiador puede esperar su visado por meses, por años, un genetista
chino o un fisico ruso encontrarán fisuras de excepción en el legalismo de la Educación Superior que les
abrirá las puertas a los laboratorios de esta nación. Aún cuando Norteamérica no cría a todos los grandes
cerebros del mundo, casi siempre acaba ajuntándolos.

Un asunto muy sensible en todo este problema es el del precio de las medicinas. De cada dólar que se gasta
en el sistema, 10 centavos van por el precio de los madicamentos; 31 centavos por gasto de hospital y 24
por administración. De aquí resulta que, en el panorama del sistema médico general, no es caro el pago por
la medicina. Hay otros renglones de mayor gasto en el actual sistema médico. En Estados Unidos es donde
se gasta más dinero en el mundo por concepto de salud; pero estableciendo una proporción, la medicina no
es de lo más caro en ese sistema.

En Norteamérica se gasta más en alcohol y tabaco que en medicina. Es impresionante el gasto que se
realiza en investigación y el esfuerzo general, técnico y comercial, que trata de “introducir” el
descubrimiento. La investigación es un proceso muy riesgoso como inversión, por lo que el llamabo
“pragmatismo” rige aquí de una manera bastante selectiva. Además, en sentido estricto, solo 1 casi un millón
de productos que se conciben y prueban llega realmente al paciente.

Una farmacéutica entrevistada para este artículo ha asegurado que existe un promedio de 10 a 12 años
desde que se identifica una molécula hasta que llega efectivamnente al medicamento a emplear; y hay un
gasto promedio de 800 millones dólares por cada compuesto que se logra.

Hay elementos internos que participan en la subida de costos y, en consecuencia, en los precios que paga
la gente. Resulta que 7 de cada 10 madicamentos no cubren la inversión que se hace sobre ellos, por lo
que los tres  restantes deben “inflarse” para cubrir esa pérdida.

Estados  Unidos es el país que más gasta en Investigación y Desarrollo, seguido a media distancia por
Inglaterra. Sin embargo, al comparar sus sistemas médicos, algunos expertos critican la “falta de socialidad”
del primero, considerando que una excesiva privatización es prejudicial para alcanzar la salud del paciente,
que debe ser el objetivo principal.

He presenciado algunas discusiones al respecto donde se usan difíciles argumentos y, a veces, estadísticas
un poco chocantes; por ejemplo, la cantidad de segundos que se invierte por paciente en consultas de
psiquiatría. Por demás, el gremio médico es una comunidad muy sólidamente constituida y varios elementos
de ética profesional intervienen en estos debates.

En cualquier caso hay algunos puntos claros: el uso de medicamentos es realmente eficaz; la investigación
científico-médica está en un lugar de vanguardia en academias y hospitales del mundo; es importante
reconocer que existe una inductria farmacéutica innovando en muchos laboratorios y que esta
perseverancia, ayudará a derrotar males silenciosos del mundo como son la obesidad, el asma y la diabetes.
Este aporte ya es suficiente para ser considerado un mérito.

NY-sept. 2004.



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