Nueva mentalidad, nueva política

Quien lo dijo tenía razón: no podrá haber una victoria definitiva sobre el terrorismo si no hay una
mentalidad que propicie ese resultado. Y el eje de la misma debe ser la inaceptabilidad radical de ese
“estilo” de buscar libertad.

Ese tipo de rechazo pleno al terrorismo no se ha logrado aún. Existen demasiadas excusas: que si el
imperialismo, que si el sionismo, que si los excesos del pasado, etc. Cuando el punto de partida es
relativo, la conclusión no llega a convertirse en valor, ni el valor en norma.

Algo parecido sucede con la política cubana. No habrá democracia en la isla, ni siquiera despotismo
ilustrado (que algunos llaman “sucesión”), si no se cambian los moldes mentales en que se ha
practicado la política insular. Ahora bien, ?qué es un cambio de mentalidad?. No es muy fácil definirlo;
pero podemos probar con el siguiente ejercicio.

Para saber si al menos estamos dispuestos a considerar una revisión de nuestra mentalidad política,
hagamos una lista de cuestiones que estremezcan ciertos lugares comunes.

Empecemos a considerar que hay cosas que pueden ser repensadas de manera diferente. Así, aunque
no cambiemos, por lo menos estaremos seguros de tener la audacia para cambiar algún día.
Supongamos entonces cosas como estas:

1-Supongamos que la Victoria de Girón, considerada “primera derrota del imperialismo yankee en
América”, fue una guerra civil entre cubanos; igual que la lucha en el Escambray.

2-Supongamos que lejos de ser un rival, Fidel Castro ha sido un colaborador de los yankees, que le
pasaba información sobre los soviéticos, que recibía dólares por su presencia en Angola y que
sistemáticamente ofrece garantías de buen comportamiento a la nación del norte.

3-Imaginemos que en lugar de morir el 8 de octubre, el Ché Guevara murió el día 9; que fue capturado
vivo, por lo que resulta polémico considerarle un guerrillero heroico.

4-Consideremos que el único gran enfrentamiento al sistema de poder norteamericano del que se
puede hablar en la historia cubana fue la posición del exilio miamense en el “Caso Elián”;
enfrentamiento que hoy casi todo el mundo considera erróneo.

5-Supongamos que Fidel Castro y su cúpula gobernante tienen millones de dólares en el extranjero y
que, en la “ética castrista”, quien no hace esto es un idiota.

6-Supongamos que Batista tuvo veleidades comunistas, que fue muy tolerante con Fidel Castro y que,
a cambio, este jamás dió autorización a sus comandos para hacerle un atentado en el exilio.

7-Supongamos que hay muchas muertes en el proceso revolucionario: decenas, centenares, miles de
muertes. Supongamos que entre ellas hay algunas muy misteriosas, como las de Camilo Cienfuegos,
Cristino Naranjo, Nilsa Espín y otros.

8-Aceptemos como posible que Fidel Castro renta moral y económicamente la base naval
norteamericana en teritorio cubano. Por eso en Guantánamo, a diferencia de Vieques, en Puerto Rico,
jamás ha habido un gesto libertador “antimperialista”.

9-Supongamos que Fidel Castro es admirador de grandes dictadores de la historia; que su hombre
dilecto en Chile hubiera sido Pinochet y no Allende y que, a espaldas del exilio republicano, profesaba
por Franco una admiración a veces incontenida.

10-Supongamos que Fidel Castro estuvo inspirado por una frustración personal, por envidia, y no por
afán de justicia; que odia a la Ciudad de La Habana, la cual deconoce y ni siquiera pasea.

11-Imaginemos que le obsesiona Miami, que le tiene un amor perverso. Que sueña con almorzar en el
Versailles y hablar un poco de sí mismo. Supongamos que cree que es un fracaso su vida y que la
clase que pensaba exterminar se le reprodujo fuera de Cuba.

12-Supongamos también que existe un exilio castrista en Miami, que criticar a Fidel Castro aquí puede
ser prejudicial. Y supongamos que, en sentido inverso, hay mucha gente en Miami que echa de menos
los maltratos del Comandante.

Si no nos escandalizamos, si somos capaces de considerar lo anterior, al menos de tomarlo en cuenta,
algo interesante pudiera comenzar a suceder en la política criolla.

Junio-2004.

 

 


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