La ciudadanía artística
(Vida y arte en Miami Beach)


Fue Rafael Rojas quien primero destacó la importancia de mirar la realidad cubana contemporánea a
través del concepto de "ciudadanía cultural." Era algo que venía asomándose en los trabajos de algunos
amigos, pero que se hizo evidente, de manera definitiva, en un encuentro sobre literatura cubana
contemporánea organizado en la Universidad de Iowa hace un par de años  gracias al interés del
profesor Daniel Balderston.

Pudimos percibir allí una maqueta de la sociedad cubana a través de su cultura; por primera vez, los
subgrupos no se organizaban en "residentes dentro de la isla" y "exiliados" sino a partir de preferencias
culturales que eran capaces de asignar rangos de "ciudadanía". Incluso dentro de la literatura, los
novelistas se buscaban entre ellos, los poetas se hacían de una complicidad y los ensayistas iban a lo
suyo.

A partir de 1998 quedó claro que la estructura de la academia norteamericana no solo podía incidir en
una reestructuración de la universidad cubana, sino incluso, del propio orden social engendrado por el
socialismo. Mal guarismo el 98: marca nuevamente a fines del siglo XX la decadencia de la política cultural
española, que había sido muy activa en Cuba desde 1991-1992.

Ecologistas, sexólogos, etnologistas, folkloristas, gastrónomos, feministas, etc., derraman ya sobre un
soporte social la ciudadanía cultural que empezaron a concebir apenas como respuesta a un programa
de becas y participación social ofrecido por la academia norteamericana. Averiguar, al menos suponer,
qué existe detrás de la política cultural de la universidad, queda pendiente como un probema de rango
mayor.

En el contexto de la sociedad norteamericana las comunidades de emigrantes experimentan con formas
de micro-organización ciudadana, con "patrias culturales", que complementan el proceso descrito
anteriormente. Una de ellas tiene que ver con la estructuración de una vida social, o mejor, de una vida
en sociedad donde el arte es el eje aglutinador. Al menos este es un elemento que pude percibir en un
reciente encuentro con artistas en Miami Beach, donde tan importante como la muestra de las obras fue
el diálogo con los creadores acerca de la manera en que se da su existencia como sujetos de la creación.

El pasado domindo 11 de enero, en el lobby del Seacoast Suites Hotel se inauguró la exposición "Vision",
que incluyó trabajos de fotografía, pintura, narrativa actoral y música. Casi dos decenas de creadores
que, sin poder abrirse paso aún en las propias galerías del Miami "canónico", han encontrado la forma de
hacer y exponer su arte; además de crear un circuito propio de distribución de prestigio y convivencia
"política". No se trata del llamado "arte underground", ni es marginal ni alternativo; de hecho, algunos de
los expositores han logrado ya suficiente reconocimiento internacional, paradójicamente difícil de
actualizar en Miami. La suya es, en el fondo, la respuesta atomizadora a los procesos de estandarizacion
de los centros, muy marcados por la trivialidad y la previsibilidad de la creación.

Aunque no todos los artistas eran cubanos, yo conocía algunos desde la isla, incluso desde mi pueblo de
Bauta, ya que dos eran paisanos míos. Uno de ellos es Yovanny Teijeiro (El Peco), quien estudió artes
plásticas y restauración en La Habana y es además un caricaturista notable. Aún en los años durísimos
de 1991-92, donde muchos artistas cubanos se convirtieron en paisajistas o diseñadores para insertarse
en el mercado turístico, Teijeiro no dejó de distinguirse por la calidad con que trabajaba sus lienzos y
mosaicos. Suma ahora a su trabajo la fotografía, donde se vale de una intuición plástica poderosa.

Ahora bien, mientras Teijeiro se mantiene en sentido general en sus niveles de calidad artística, quien de
verdad ha caminado despiadadamente sobre su trabajo, en indudable dirección a las alturas, es Aliett
Kramer. La conocí de muy joven preparando lienzos, y ahora nos sorprende a todos con una obra
coherente y sólida. Aliett trabaja la figura femenina en lienzos, pero me gusta más cuando utiliza el
mosaico. Las pequeñas piezas le permiten mayor sutilidad. Mientras, su fotografía es libre, y hasta le
permite relajarse:  "Cuando amanece en el Down Town de Atlanta -comenta una de sus fotos- una mitad
del cielo es rosa, la otra, clara." Su constancia le ha permitido alcanzar lo bello en reflejos imprevistos, en
colores insólitos, como el sepia natural que una lámina suya captó en un interior del Castillo de Coral, en
Homestead.

Resulta además impresionante el trabajo y la personalidad de la artista Yamila Lomba, quien presentó
unas composiciones fotográficas que mostraban paisajes corporales en colores subidos pero exactos.
Senos, pieles, vellos, todo confundido en una imagen eróticamente amable. "Paisajes de tu cuerpo" se
llamaba precisamente uno de los trabajos; seguramente una ofrenda que delata la segunda persona del
singular del título. La técnica de Lomba no es simple, y se vale de la manipulación física del negativo,
como si fuera una intromisión que el arte escultórico hace en la pintura a través de la fotografía.

El día 15 de febrero este grupo de artistas ofrecerá una nueva muestra; será la oportunidad de referir el
trabajo de otros como Rosabel Quevedo, Mauricio González, Guillermo Delgado, Lázaro Miranda, Julio
Cruz, entre otros. Además, será una oportunidad para verificar con Frank Zapata, el cerebro organizador
de toda esta manera de existir dentro del arte, acerca de  cuál es la forma específica en que se funda
una patria como cultura cultura.

enero-2004.



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