De Groucho, por supuesto

                                    
                  I.

No sabemos, dice Aristoteles casi al comienzo de su Poetica, cual es el origen de la comedia. No lo sabemos,
pero deberiamos saberlo, pues la comedia es, junto a la tragedia, el otro polo dramatico donde los hombres
representan su historia.

Alguien ha referido jocosamente el exhibicionismo historico como una suerte de  “Daquedein”, una situacion
donde el “parecer” se situa a nivel del Ser. Da-quede-in, un sarcasmo en referencia alemana sincronizando
particulas del ruso, el espanhol y el ingles: “si, quede adentro”.

Es el Daquedein lo que interesa a los expositores de los coloquios, a los maestros famosos, a los periodistas en
ronda. Despues de una intervencion publica, nadie pregunta si ha dicho verdad o si ha sido justo. Solo una
cuestion inquieta ya a nuestro hombre publico: “?Como quede?”.

La historia politica cubana esta cargada de esos quedares; el quedar bien (in) depende de captar cual es el
papel que la escena demanda; un rol que generalmente se disenha dentro de los simpatico, lo gracioso u otra
manifestacion de lo comico.

Hace unos meses envie al periodico Encuentroen lared un texto que se anticipaba en este tipo de reflexion.
Referia algunos casos de extravagancia (comica) en la historia cubana que, apenas por razones de balance
intelectual, son los que mas me interesan en esta etapa de mi trabajo. La redaccion de Encuentro retitulo el
articulo de una manera acertada, poniendo en entredicho con las interrogaciones cualquier tipo de conclusion
dogmatica al respecto: ?De Groucho o de Karl? (Martes, 09 julio 2002).

En ese articulo afirmaba: “Aun los eventos mas solemnes de la historia criolla, como son los relacionados con la
muerte, incluyen siempre una nota de relajo, choteo y chapuceria que quiebra su caracter tragico y les
inclinan hacia las fronteras de lo comico”. Solamente quisiera sumar otros puntos para avalar un poco mas lo
referido.

                                              II.

Me encontraba en Madrid hace unos anhos cuando se desato una intensa polemica acerca de los GAL. Al
parecer, habian tomado dos prisioneros sin otra finalidad que intimidar un poco a los adversarios, pero los
secuestradores tenian ganas de divertirse y les abandonaron en una canbanha de la Sierra, en pleno invierno,
donde fueron hallados en estado de congelacion. Una colega espanhola, con capacidad para ir siempre mas
alla de los hechos, me aseguro que independientemente de la querella politica que este evento aparejaba, lo
mas cargante era el sentimiento de “chapuza nacional” que dejaba, capaz de deprimir a todo un pueblo. Algo
que me ha reiterado ultimamente despues de la escarmuza “hispano-marroqui” en la piedra de Perejil.

Esta anecdota para mi es importante, pues fue precisamente su observacion la que me hizo reparar en el
ingrediente de comicidad de la historia cubana; una historia que por momentos parece un eco de la suya. Aun
con menos resultado, la politica cubana esta presa de aquellos limites que Blasco Ibanez habia descubierto en
la ansiedad espanhola finisecular: “tener importancia europea y hombrearse con los Estados Unidos.”

Recuerdo haber leido en Enrique Collazo una increible anecdota en torno a la firma de El Pacto del Zanjon.
Habia enviado el mando cubano a Las Villas una representacion negociadora que debia advertir a Martinez
Campos que no habria paz a menos que Espanha estuviera dispuesta a ofrecerle a Cuba un estatuto politico
similar al de Puerto Rico.

Al parecer los espanholes dijeron que si, que estaban de acuerdo, pero que por favor les aclararan en que
consistia el famoso estatuto politico. Cuenta Collazo que respondieron que ellos no sabian nada de eso, que su
encomienda se limitaba a ir y darles el recado. Entonces acordaron regresar al Camaguey, para alli aclarar
con el mando los terminos de la condicion.

Volvieron ante los jefes y explicaron la cuestion… pero ellos tampoco sabian. No obstante, aseguraron que
debian mantener la peticion con intransigencia.

De vuelta, la comision conto lo sucedidod al militar espanhol, quien senhalo que le consultaria a  Madrid.
Tremenda sorpresa: ni el ministerio de asuntos de ultramar ni el de la guerra sabian nada de Puerto Rico, pero
aceptaban la solicitud cubana pues querian un cese inmediato de las hostilidades por problemas de politica
interna.

Despues de consultarle este evento, y quizas para poner la guinda al majarete, un imaginativo investigador
cubano me ensenho un raro libro en la Biblioteca Nacional de Cuba que hablaba de las estrategias partidistas
seguidas por liberales y conservadores en algunos colegios de el Camaguey para interferirse mutuamente el
voto en las terceras  elecciones republicanas. Unos regaron por el suelo agua enjabonada para que los
contrincantes resbalaran y no pudieran llegar a las urnas electorales; otros, depositaron frente a ellas tanques
con animales muertos para que el mal olor les disuadiera de ejercer el voto.
                                                 III.

Pero vengamos mas aca. Un conocido personaje cubano de Miami me conto que el mismo 1ro. de enero de
1959, comenzada la maldita circunstancia de los juicios y arrestos por todas partes, la policia incursiono en un
barrio habanero para hacer una detencion de rigor prevista desde “el gobierno anterior”. Se trataba de echar
mano a un traficante de drogas quien fue sacado con gran escandalo de la casucha en que residia.

En medio del ambiente revolucionario, con la noticia de que el jefe guerrillero ya se encontraba en camino y las
propiedades de los ricos a merced de la revolucion, los vecinos se confundieron y empezaron a corear: “!
Paredon, paredon!”. El delincuente, que en este tipo de cuentos no puede ser sino un negrito” (?), empezo a
defenderse a viva voz: “!Paredon no conho, que yo soy mariguanero pero no chivato!”. Dice un amigo que cree
que lo afusilaron, pero de esto no hay pruebas exactas.

Tambien esta el caso de un tranquilo notario bayames que, por no correr, casi le parten la patria. Acusado de
pasividad revolucionaria, fue condenado (de facto) por un tribunal municipal a 20 anhos en la prision
habanera de La Cabanha. Como no habia constancia de la pena, a su paso por Ciego de Avila fue sometido
nuevamente a juicio y castigado con 30 anhos; al llegar a Las Villas le preguntaron su causa y, despues de
confesarla, no pudo mostrar prueba de los juicios realizados por lo que le sometieron a uno en que le cargaron
50 abriles. A su paso por Matanzas le sumaron 15 y otros 40 en El Cotorro.

Al llegar a La Habana, a punto de entrar a la celda, le pidieron documentacion para destinarle pabellon: se
habia perdido, por lo que le formaron un tribunal militar que le encontro varias veces culpable y le puso 60
anhos. Segun me cuentan, cuando le leyeron la sentencia exclamo de forma graciosa: “!Ay mi Senhoria, pero
UD. se cree que yo soy un elefante o que!.”

Con toda su tragicidad, eventos como la zafra de los 10 millones, el festival mundial de la juventud y los
estudiantes, el Mariel, el proceso de profundizacion de la conciencia revolucionaria, los juegos panamericanos,
la Guerra en Angola, el caso Elian Gonzalez y tantos otros, estan signados por brotes de farsa que hacen
incomprensible a una historia nacional  de por si bastante dolorosa.

No puedo olvidar aqui, y lo pospongo para otro espacio de nuestro Encuentroenlared, las aristas comicas del
tragico evento de las balsas (su microetica), asi como de los planes para derrocar a Fidel Castro o, de la otra
parte, los esfuerzos que hacen tenaces periodistas cubanos por demostrar que hay una conspiracion
internacional mafiosa contra el comandante.

Mucho hay que contar de todo esto. Si hemos sufrido, tenemos el derecho de reirnos. Nosotros, como los
ingleses, tambien merecemos un Monte Python.


Nueva York. Septembre-2002.



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