2004: Ciertas preguntas de Art Basel

Los artistas plásticos, a pesar de toda la debilidad que sienten por la literatura, la ideología y la filosofía, han optado por ejercer cierta pose publica de apoliticismo y antiteoricismo.

Me cuentan que en algunos medios artísticos habaneros utilizan la palabra “ochentoso” para calificar aquella obra que se sorprenda intentando manejar algún contenido “social”. “Ochentoso” es obsolescencia, demasiada responsabilidad o “pesadez” para una época postmoderna donde lo que prima es la frivolidad eficiente. A pesar de Kant, parte del arte contemporáneo es una frivolidad con fin.

Estos pre-juicios sirven a los artistas para probar con sucesivos desmarques:

1-Desmarque de una historia que les permite afirmarse generacional o institucionalmente.
2-Desmarque de un grupo de artistas “semi” (semioficialistas, seminacionalistas, semiexitosos, etc.) demasiado comprometidos con el gobierno.
3-Desmarque de una pintura exiliar que les permite aspirar con etiqueta propia a los mismos mercados donde funciona el arte del exilio.

Estas “fintas”, si bien son legitimas, obedecen también a esa lógica transnatural en que desde hace tiempo viene envuelta la cultura cubana. Ya lo he dicho: demasiadas poses, una teatralidad que trata de evitar el conflicto pujando una controversialidad aparente. De nuevo la rebelión mansa, el plebeyismo guerrero.

Los artistas, que suelen utilizar la novedad con un circulo de retraso, parecen desconocer que hoy renace esa dimensión de la creación que antes, cuando predominaba la jerga marxista en La Habana, todos reconocían como “responsabilidad social” del creador. ¡A ponerse las pilas que la frivolidad y el apoliticismo bajan en la espiral de Fortuna!.

Eran los tiempos que pronto serán. Tiempos en que los teóricos afirmaban o refutaban; en todo caso tenían como referente una definición del arte como “forma de conciencia social”; dogma que tiene sus fuentes en obras marxistas de mediados del siglo XIX como La ideología alemana, las Tesis sobre Feuerbach y Miseria de la filosofía.

Ese compromiso del artista, ya sea con el sexo, la historia, el poder, el amor (es un circuito afín) podría designarse legítimamente con la palabra “ochentoso” si no existiera culpabilidad; resulta que donde se dice “arte de los `80” debe entenderse también “arte con contenido moral”. Se trata de la ética de la creación. Incluso de “ética gremial”, que en el caso de los pintores se arrastra desde la Edad Media.

No obstante, en lo que respecta al primer tipo de desmarque hay que decir que existe una duda justificada por la cercanía con que la estética se movió respecto al poder, casi pretendiéndolo, en los “ochentosos” años ochenta en Cuba, engendrando así una incomodidad profesional que llega hasta nuestros días: el artista es su propio teórico y sabe más de si mismo y del mundo que lo rodea que el crítico; aunque le exija y hasta le
pague una atención a su obra.

El futuro, en fin de cuentas, pudiera volver a ser “ochentoso”. El grupo de temas discutidos en el “Art Basel Conversations-2004” muestra una vigorización de los temas pertenecientes al pasado reciente con aquellas preocupaciones que ya podemos empezar a considerar como socialmente supuestas, clásicas.

Un grupo de artistas, curadores, coleccionistas, arquitectos, directores de museos, galeristas y promotores discutieron un ciclo de problemas que van desde lo administrativo hasta lo conceptual. Incluso los viejos temas se “re-usan” con eficiencia cuando son tratados en un contexto que les garantiza salida practica. Lejos de lo que pensaban los viejos hegelianos de izquierda, la praxis no “mata” la especulación sino que le ofrece unos limites de contención productiva.

Los temas discutidos en el “Art Basel Conversation-2004” pueden ser agrupados en tres grupos fundamentales:

1-Temas de definición.
2-Temas de mediación.
3-Temas prácticos.

Entre los primeros tenemos los ya conocidos de: ¿Tiene necesidad el arte de existir por siempre?; ¿Es el museo el destino final del arte?; ¿Cuándo se puede hablar de la importancia del arte?; ?¿Quién es responsable del arte?; ¿Cuales son los limites del arte?.

Entre los temas de mediación pueden considerarse los siguientes: ¿Cómo se define una colección de arte?; oportunidades y riesgos en el coleccionismo; limites entre la arquitectura y el arte; la arquitectura y el futuro del museo; el museo y la vida de la ciudad.

Del último grupo podemos destacar los siguientes: relación entre la colección privada y el espacio publico; acerca de la responsabilidad social del coleccionista privado de arte; el coleccionista privado y la conservación de la herencia cultural.

Son temas que oscilan entre la teoría y la praxis; exigente, por lo tanto, un tratamiento integrado. La participación de creadores y administradores del arte en una misma mesa de discusión muestra que se están agotando las viejas dicotomías. La era global exige creatividad y eficiencia; se anuncia el final de los poses, al menos de algunas de ellas, en primer lugar de esas que apenas han surgido para usurpar el espacio de poses anteriores.

2004.





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